Reduciendo la desnutrición y la pobreza

Reducir la desnutrición más allá de la agricultura.

Lisardo Bolaños Fletes

Hace unos días, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) presentó un estudio en el cual evaluaba Feed the Future, uno de varios programas de cooperación de Estados Unidos en Guatemala. El programa tiene como objetivo reducir la pobreza y la desnutrición crónica y para ello se enfoca en tres estrategias: desarrollar cadenas de valor en horticultura y café, mejorar la nutrición vía intervenciones de salud y mejorar la gobernabilidad a nivel municipal. Comprender su funcionamiento y sus limitaciones debería ayudarnos a mejorar nuestras políticas en un tema crucial para el país. Además, puede permitirnos mejorar el tipo de negociación que mantendremos los Gobiernos del Triángulo Norte de Centroamérica con Estados Unidos en estos meses.

La evaluación revisa la situación en Guatemala, los programas del Gobierno de Guatemala y la manera como funciona Feed the Future. Luego se dedica a discutir las implicaciones de las metas del programa, la conveniencia y la relevancia de dichas metas y la posibilidad de lograrlas. El informe, Tracking Promises, escrito por la doctora Reid Hamel, puede leerse aquí. También puede verse el video de la presentación aquí.

La discusión es abundante, pero prefiero concentrarme en dos puntos. Primero, es ingenuo pretender que Feed the Future tenga el financiamiento y los instrumentos para alcanzar sus metas si el Gobierno de Guatemala no se compromete a proveer los servicios públicos que deben acompañar la inversión. Pero también se necesita replantear la forma como se pretende reducir la desnutrición y la pobreza, pues las intervenciones que se están haciendo en la actualidad no necesariamente llegan a la población deseada ni están teniendo el impacto que se quisiera.

Sobre los servicios públicos, el informe dice que necesitamos dedicar más recursos para salud e infraestructura vinculada con agua potable y drenajes. Al mismo tiempo, en el evento se reconoció que se necesitan cambios importantes en el servicio público para que los recursos adicionales funcionen. Aquí, dos comentarios propios. Primero, no podemos olvidar la lucha reciente de la ministra de Salud con los sindicatos por lo que estos pedían como parte del pacto colectivo. Segundo, relacionado con lo anterior, no hay que olvidar que el Frente Nacional de Lucha, sindicato del Ministerio de Salud, fue de los que salió a manifestar a favor de Otto Pérez Molina. Es difícil creer que dicha defensa se debiera a afinidad ideológica o porque realmente creían que con ello salían a defender nuestra «incipiente democracia». Hay allí un claro indicio de lo que algunos llaman «la vieja política»: aves rapaces que atentan contra el bienestar de la población.

Sobre replantear la intervención para lograr disminuir la desnutrición y la pobreza, el estudio reconoce que necesitamos generar oportunidades laborales fuera del sector agrícola. Esta preocupación va de la mano con lo que ha argumentado en otras latitudes el personal de Usaid, que reconoce los límites de las estrategias agrícolas para mejorar la nutrición de la población más pobre en países en desarrollo. No hay razón para creer que el sector agrícola es la solución para toda la población pobre del país. ¿Por qué? Porque, incluso con intervenciones de encadenamientos productivos agrícolas, hay poca capacidad para integrar a los más pobres; porque no todas las regiones del país son de alta productividad agrícola para bienes que se venden a altos precios; porque no todas las regiones del país logran escapar de los problemas de sequías o de inundaciones; etc. Ahora bien, sería también un error creer que la solución es promover el autoempleo informal dedicado a la exportación de artesanías, como a veces le gusta sugerir a la cooperación internacional. Es como pasar de un callejón sin salida a otro, pero con más colores.

En conclusión, este es un buen informe para ayudarnos a mejorar el nivel de la discusión sobre nuestras políticas y sobre la forma como funciona la cooperación internacional en Guatemala. Ojalá más guatemaltecos interesados en el tema comenten al respecto.

[Fin]

 

https://plazapublica.com.gt/content/reduciendo-la-desnutricion-y-la-pobreza

Paradojas de la ciudadanía laboral en tiempos de paz

El debilitamiento de los derechos laborales compromete el desarrollo humano y la democracia

Leslie Lemus
junio 6, 2017

El mercado laboral ha sido por excelencia un mecanismo de inclusión social y redistribución de la riqueza. Además del salario, a través de este ámbito ha sido posible acceder a una gama de derechos –contratos, prestaciones, seguridad social, seguridad en el puesto trabajo, organización sindical-. Ciertamente en la historia de Guatemala esta forma de ciudadanización ha tenido alcances limitados pues la mayor parte de la fuerza de trabajo ha quedado excluida de la institucionalidad que la garantiza.

Más grave es el hecho de que en las últimas décadas la ciudadanía laboral ha enfrentado una paradoja. Por un lado, a partir de la transición a la democracia y la firma de la paz, en el país fueron restituidos una serie de derechos políticos -incluyendo el de libre sindicalización-. Por otra parte, estos procesos fueron acompañados por una serie de reformas económicas y estatales que se tradujeron en el deterioro de condiciones laborales. Por ejemplo, al contrastar datos del año 2002 y 2016 se percibe el incremento de la proporción de Población Económicamente Activa Ocupada y Asalariada en situación de desventaja y experimentando el incumplimiento de sus derechos laborales.

Es decir, en casi tres lustros los espacios que otrora permitieron la inclusión se han reducido y en consecuencia el acceso a la ciudadanía laboral se ha restringido aún más que en el pasado, cuestión que refuerza las estructuras históricas de desigualdad.

Este escenario se produce a partir de un conjunto de factores y la intervención de múltiples actores que han generado un contexto desfavorable. En ese marco encontramos una institucionalidad de protección laboral debilitada por prácticas clientelares y de corrupción que impide al Estado asumir el rol tutelar de los derechos de los(as) trabajadores(as) -inspectorías laborales inoperantes, evasión en el pago de contribuciones al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), por ejemplo-.

Asimismo, las actividades económicas que han sido impulsadas con mayor entusiasmo han conllevado flexibilización productiva y laboral de facto. En muchos casos estas se han amparado bajo regímenes de excepción que les han otorgado exoneraciones fiscales y la omisión en la observancia del cumplimiento de la legislación laboral vigente -Código de Trabajo-.

Otro factor relevante en la construcción de este escenario es el deterioro del sindicalismo como expresión colectiva de la voz de los(as) trabajadores(as). Este tipo de organizaciones experimentan su desarticulación, así como los efectos y continuidad de la violencia política en su contra . Ciertamente, en muchos casos, las prácticas y dirigencias vigentes carecen de legitimidad, cuestión que se traduce en el desprestigio de esta actividad organizativa. Todas estas cuestiones se patentan en la poca participación social, de tal cuenta que la tasa de sindicalización en Guatemala es menor al 3% entre la población asalariada -una de las más bajas del continente-.

Sumado a los elementos antes citados, es también necesario considerar ciertas características de la población trabajadora que les colocan en posición de desventaja para negociar sus condiciones laborales. Así, los nulos o mínimos niveles de escolaridad alcanzados por la mayoría, condicionan el tipo de empleos a los que pueden acceder, viéndose confinados a insertarse en actividades de subsistencia y baja productividad. Los obstáculos en el acceso a la educación y formación también limitan el conocimiento que las personas tienen de sus derechos.

En conclusión, el debilitamiento de los derechos laborales compromete el desarrollo humano y la democracia, en tanto afecta de manera directa las condiciones de vida y subordina a amplios sectores de la población, impidiendo con ello su plena inclusión y participación.

***

EL BLOG DE DESARROLLO HUMANO es una plataforma de debate y discusión. La Oficina del INDH publica reflexiones que apoyan un diálogo constructivo sobre las opciones políticas  que permitan avanzar en el desarrollo humano de todos y todas, sin que nadie se quede atrás. El contenido de los blogs refleja las opiniones de los respectivos autores y no necesariamente la posición oficial del PNUD.

http://desarrollohumano.org.gt/blogs/paradojas-de-la-ciudadania-laboral-en-tiempos-de-paz/

Guatemala electa como miembro Adjunto del Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el período 2017-2020

Guatemala, 12 de Junio de 2017 (MINTRAB).- El Ministerio de Trabajo y Previsión Social, a través de la Señora Ministra Aura Leticia Teleguario Sincal, en representación de Guatemala, fue electo como miembro Adjunto del Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para el período 2017-2020, el día 12 de junio de 2017, en el marco de la 106ª Conferencia Internacional del Trabajo.

La elección de Guatemala, se considera como un hecho histórico, luego que han transcurrido más de 15 años, de haberse ocupado este importante puesto desde el año 1999. La elección de Guatemala como miembro Adjunto del Consejo de Administración permitirá fortalecer la presencia del país en el ámbito laboral internacional, así como contar con una mayor incidencia al interior del principal foro internacional en la materia.

También fueron electos como miembros Titulares por el Grupo de las Américas los Gobiernos de Canadá, Panamá, Barbados, Perú y Argentina. En cuanto a los miembros Adjuntos del Consejo, con Guatemala, fueron electos los Gobiernos de México, Cuba, Ecuador, Uruguay y Paraguay.

Desde el Consejo de Administración de la OIT, se busca promover la relación y el intercambio con otras naciones, así como participar útil y activamente en el diseño y articulación de políticas públicas, fomentar la elaboración de normas internacionales del trabajo y el desarrollo de actividades enfocadas a la atención del empleo, la erradicación de la pobreza y la protección de los trabajadores.

Durante su participación en este órgano rector, Guatemala pondrá énfasis en la importancia de la promoción del empleo digno, como un factor determinante para romper el círculo vicioso de la pobreza.

La delegación de Guatemala en la 106ª Conferencia Internacional del Trabajo está presidida por la Ministra de Trabajo y Previsión Social, Sra. Aura Leticia Teleguario Sincal, acompañada de la Viceministra de Previsión Social y Empleo, el Viceministro de Gobernación, el Presidente de la Comisión de Trabajo del Congreso de la República, Magistrados de la Corte de Constitucionalidad y Corte Suprema de Justicia, así como miembros de la Misión Permanente de Guatemala ante la Oficina de las Naciones Unidas y otras Organizaciones Internacionales en Ginebra, Suiza.

El Consejo esta compuesto por 56 miembros Titulares (28 miembros gubernamentales, 14 Empleadores y 14 Trabajadores) y 66 miembros Adjuntos (28 miembros gubernamentales, 19 Empleadores y 19 Trabajadores). Diez de los puestos gubernamentales quedan reservados a los miembros de mayor importancia industrial (Alemania, Brasil, China, Estados Unidos, Francia, India, Italia, Japón, Reino Unido y la Federación de Rusia). Los demás miembros gubernamentales son electos por la Conferencia cada tres años.

Ginebra, 12 de junio de 2017.

http://www.mintrabajo.gob.gt/index.php/nota-principal/6095-guatemala-electa-miembro-adjunto-consejo-de-administraci%C3%B3n-de-la-oit.html

Ahorrar en tiempos de Uber

Las personas estamos sujetas a factores psicológicos que nos hacen más difícil tomar decisiones para el ahorro. En general, tendemos a enfocar nuestra atención en lo urgente, y por eso optamos por gastarnos el dinero ahora en lugar de guardarlo pensando en el largo plazo. Lo confirma una encuesta reciente elaborada en México por la Comisión Nacional de Ahorro para el Retiro (Consar), en la que el 59% de los encuestados reconoció que procrastina, es decir, que no está preparando sus finanzas para el momento del retiro. Esta realidad es preocupante, especialmente en un contexto como el actual, en el que la economía compartida (con firmas como Uber, Lyft, Cabify o Airbnb) gana terreno a gran velocidad. ¿Es posible aprovechar la fórmula de estas empresas exitosas para fomentar el ahorro?

Las personas tendemos a enfocar nuestra atención en lo urgente, y por eso optamos por gastarnos el dinero ahora en lugar de guardarlo pensando en el largo plazo.

La economía compartida difumina la relación entre la empresa y el empleado. Uber, por ejemplo, no emplea choferes, sino que pone a disposición de sus usuarios un algoritmo con el que conecta oferta y demanda de transporte. Al desaparecer esa figura tradicional de “empresa-patrón”, queda ahora en el aire quién se responsabiliza de contribuir para la pensión de estos trabajadores independientes. Una de las posibles soluciones sería que las mismas empresas dieran pequeños ‘empujones’ a sus empleados (o contratistas) para fomentar el ahorro. Podrían, por ejemplo, enviarles recordatorios a través de la misma aplicación sobre la importancia de pensar en el retiro, ofrecer bonos o recompensas inmediatas por ahorrar (a fin de ayudarlos a sobrepasar su predisposición al presente) o establecer descuentos automáticos de sus ganancias y dirigirlas a un fondo de ahorro.

Empujones éticos

Ahora bien, es importante garantizar un uso ético de estas herramientas de la economía del comportamiento. Recientemente, en los medios de comunicación y en las redes sociales se ha discutido mucho sobre los límites de este tipo de acciones, a raíz de un artículo en The New York Times en el que se cuestionan algunas prácticas de Uber para incentivar a sus conductores a trabajar más horas. Este uso de la economía del comportamiento resulta controversial, ya que hay cuestiones éticas importantes que deben considerarse cuando se utiliza la psicología para fomentar alguna conducta en particular. Richard Thaler, uno de los autores de la reconocida publicación Nudge, señala que los empujoncitos deben ser transparentes, de fácil opt-out (que permitan una fácil salida) y que claramente beneficien al individuo (nudging for good, como lo denominan). Sobre este último punto, la clave es ayudar a las personas a realizar algo que quieren hacer y mejorar su bienestar.

Este uso de la economía del comportamiento resulta controversial, ya que hay cuestiones éticas importantes que deben considerarse cuando se utiliza la psicología para fomentar alguna conducta en particular.

Para verificar que existe un verdadero interés por ahorrar para el retiro, se pueden realizar encuestas a los socios de estos algoritmos para conocer sus intereses y actitudes sobre este tema e identificar la existencia de sesgos del comportamiento. De igual manera, la información proporcionada en los ‘empujoncitos’ debe ser veraz, transparente, de carácter voluntario y con facilidad para finalizarla en cualquier momento. Esto significa que el diseño de los pequeños empujones para lograr un mayor ahorro debe ser cuidadoso, teniendo en mente el incremento en el bienestar de los trabajadores independientes participantes.

 

https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/05/04/ahorrar-en-tiempos-de-uber/

Reciben remesas 6.2 millones de guatemaltecos

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó que 1.8 millones de guatemaltecos envían remesas familiares a Guatemala.

De Estados Unidos son enviadas a Guatemala el 97 por ciento de las remesas.

La OIM presentó este jueves la Encuesta sobre Migración Internacional y Remesas Guatemala 2016, un estudio especializado que activó luego de seis años y tiene como objetivo medir el comportamiento de los flujos de dinero que se transfieren hacia Guatemala.

El estudio revela que hubo un incremento sustancial en la migración y así como en el monto de remesas en el período 2010-2016.

“La población guatemalteca beneficiaria de remesas es de aproximadamente 6.2 millones”, señala el documento.

La muestra indica que el 97.1% de los guatemaltecos que envió remesas en 2016, cuando ascendió a US$7 mil 273 millones. En su mayoría viven en Estados Unidos, seguido por Canadá (0.8%) y México (0.7%) respectivamente.

Datos

  • 49.8% de lo que se recibe se  usa para inversión y ahorro.
  • 1.6 millones de personas reciben remesas.
  • 73.6% fueron transferencias a través de bancos.

La muestra identificó que Huehuetenango, San Marcos, Quetzaltenango y Guatemala son las regiones donde hay más familias que reciben remesas. El 50% es población urbana y el otro 50% es rural que recibe dinero. En promedio, una familia recibe US$379 cada mes.

La Encuesta resaltó que la inmigración de personas guatemaltecas se generó más en los grupos etarios de 15 a 24 años en el 2016.

Además, por cada cien mujeres hay 82 hombres, lo que significa que en los últimos cinco años han migrado más mujeres y unidades familiares con respecto al estudio del 2010.

El principal destino del uso de las remesas es para el consumo en los hogares, como la canasta básica de alimentos, servicios de salud, educación y transporte. Otro porcentaje se destina al gasto en reparación del hogar, compra de inmuebles y otros enseres.

Víctor Flores, técnico del Banco de Guatemala, señaló que las remesas representan el 12% del Producto Interno Bruto (PIB), y que en los últimos siete años existe una estabilidad en el mercado laboral de los Estados Unidos, que ha contribuido al incremento de las remesas en el país.

“Gracias a las remesas mantenemos una balanza de cuenta corriente positiva en la economía”, afirmó.

El desafío

Jorge Peraza Breedy, jefe de misión de la OIM para Guatemala, El Salvador y Honduras, dijo durante la presentación que el desafío para los gobiernos del área es crear condiciones económicas y sociales para reducir la migración irregular a los Estados Unidos.

Destacó que se deben impulsar empleos y mejores condiciones de vida para sustituir los volúmenes de remesas familiares.

Aseveró que si bien las remesas ayudan a combatir la pobreza también se vuelven en un “círculo vicioso”, que ha generado una generación ni-ni (que ni trabajan, ni estudian).

Peraza Breedy, subrayó que muchas veces las familias no se superan en términos labores y se limitan a esperar la llegada mensual de recursos.

Recepción por departamento (en millones de dólares)

Guatemala 952.9
San Marcos 611
Huehuetenango 606
Quetzaltenango 496
Petén 457.1
Alta Verapaz 412
Quiché 355
Escuintla 347
Chiquimula 304
Jutiapa 293
Baja Verapaz 286
Izabal 281
Suchitepéquez 271
Jalapa 219
Santa Rosa 207
Zacapa 187
Retalhuleu 175
El Progreso 166
Chimaltenango 149.9
Totonicapán 141
Sololá 132
Sacatepéquez 116

Envíos por lugar de origen

California 1,826.8
Nueva York 1,255.2
Florida 689.5
Texas 564.6
Massachussetts 356.4
Illinois 241.8
Distrito de Columbia 217.5
Georgia 175.4
Nueva Jersey 174
Pennsylvania 173

Beneficiados por sexo (en millones de personas)

Mujeres: 3.4

Hombres: 2.7

Población total beneficiaria de remesas (en millones de personas)

2002 2.9
2003 3.1
2004 3.3
2005 3.6
2006 3.7
2007 3.7
2008 4.1
2009 4.3
2010 4.5
2016 6.2

*De 2011 a 2015 no se hizo encuesta

Ingreso de divisas por remesas

2006 3,609
2007 4,128
2008 4,314
2009 3,912
2010 4,126
2011 4,378
2012 4,782
2013 5,105
2014 5,544
2015 6,284
2016 7,159
Proyección 2017 7,768

http://www.prensalibre.com/guatemala/migrantes/reciben-remesas-62-millones-de-guatemaltecos

LA DESIGUALDAD Y SUS RETOS: LAS DIMENSIONES DEL PROBLEMA

Posted at 12:47h in Uncategorized by Samuel Pérez Álvarez 0 Comments
El abordaje reciente de la desigualdad como un problema central a la discusión sobre el modelo de desarrollo, ha generado un intenso debate público en el contexto mundial: Publicaciones como el libro de Thomas Piketty, El Capital en el Siglo XXI, examina las consecuencias de largo plazo de la dinámica de distribución de la riqueza. Y al intenso debate sobre Piketty se suman otros aportes relevantes, como los de Anthony Atkinson (Desigualdad: ¿Qué podemos hacer?) o Angus Deaton (El gran escape).

En Guatemala, estamos apenas poniéndonos al día. Para un tema poco comprendido, ignorado e incluso utilizado para manipular, la iniciativa ciudadana Paraíso Desigual puede ayudar a fomentar una discusión más razonada sobre este controversial tema. Y la iniciativa tiene el potencial de ser una inflexión y ayudarnos a abordar los desafíos de la desigualdad con propiedad, incluir el tema en las agendas de investigación, incentivar su discusión y reconocerla como lo que es: un problema social en sí mismo con efectos perjudiciales.

Guatemala: ¿Qué tan grande es el problema?
La investigación acerca del tema enfrenta una importante limitación: la desigualdad en Guatemala no se mide oficialmente. De hecho, la cuantificación de la desigualdad enfrenta el mismo obstáculo que enfrentó la pobreza antes del año 2000 y es que, al ser un indicador incómodo, no se medía oficialmente de forma constante, consistente, comparable y suficiente antes de la primera Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI). Si bien es cierto que la metodología aún tiene un amplio espacio para mejoras, la necesidad de la medición de la pobreza no encuentra resistencia. Pero a pesar de haber medido la pobreza por casi dos décadas, la desatención de la medición de la desigualdad en las estadísticas oficiales provoca un desconocimiento generalizado del tema y, por tanto, no existen políticas públicas que se encaminen a mitigarla. La desigualdad en Guatemala, por su omisión de la agenda nacional, es una decisión política.

El problema de falta de indicadores oficiales acerca de la desigualdad se agrava con respecto a la pobreza pues existen problemas intrínsecos en las metodologías de medición. Para tener nociones suficientes de las dimensiones de la desigualdad de ingresos, por ejemplo, tanto la persona con mayores ingresos del país, así como la persona con menores ingresos, debiesen responder la encuesta. Si bien existen otros métodos para medir la desigualdad por la vía fiscal que captura mejor sus dimensiones, en el país simplemente no se mide de ninguna forma.

Desigualdad en su justa dimensión
La polarización en medios de comunicación y en la propaganda sobre el tema podría hacernos pensar que la desigualdad es un tema ideológico. Sin embargo, realmente es un problema que trasciende los ejes izquierda y derecha: es un indicador que obstaculiza la justicia social, por un lado, pero también puede ser un elemento de ineficiencia en términos de las economías de mercado. Considerando la desinformación que existe al respecto, sin embargo, la desigualdad debe ser puesta en su justa dimensión.

¿Cómo medir el problema?
Ahora bien, para la cuantificación de la desigualdad existen diferentes aproximaciones y mediciones con características, causas y consecuencias particulares. La que se mide con mayor frecuencia es la desigualdad de ingresos, y a menudo también la de riqueza y la de consumo. Para todas estas, el indicador más utilizado es el coeficiente de Gini, con un rango entre 0.00 y 1.00[1], aunque existen otros índices[2] para estimar las divergencias entre poblaciones en función de alguna variable, como los ingresos.–

Anteriormente, la teoría que sostenía que la desigualdad era indispensable para el desarrollo económico era apoyada por la noción de la curva de Kuznets, la cual suponía que los países partían de bajos niveles de desigualdad y, a medida que avanzaba el desarrollo económico, ésta aumentaba hasta que se alcanzaban altos niveles de desarrollo. En este punto, el desarrollo económico iba ser tal, que iba a derramarse de las capas altas hacia las bajas reduciendo así la desigualdad. Sin embargo, estas predicciones no dieron el resultado esperado. La evidencia empírica e histórica ha llevado a los teóricos contemporáneos a sentenciar que “la curva de Kuznets está muerta y sepultada” (Piketty, 2015, pág. 35). Esto es ejemplificado con las experiencias de las economías asiáticas que han logrado altas tasas de crecimiento con bajos indicadores de desigualdad. Esto, para Guatemala, se evidencia considerando que el PIB acumulado en los últimos años aumentó alrededor del 45%, mientras que el salario real tuvo una pérdida de alrededor del 20% (Frausto, 2017), por lo que el derrame no ha existido, o ha sido de abajo hacia arriba, aumentando la desigualdad en lugar de reducirla.

Ahora bien, es necesario reconocer que la reproducción de la desigualdad en el tiempo evidencia que es un problema intrínseco del sistema de mercado. En otras palabras, el mercado, cuando es imperfecto, es excluyente y en la economía real siempre es imperfecto, y eso implica tanto ineficiencia como exclusión. Esto también puede estar relacionado con estructuras de mercados concentrados. En ese sentido, los países con políticas económicas coherentes tienen legislación suficiente en materia de competencia, mientras que Guatemala es el único país de Centroamérica y de los pocos del mundo sin una ley de competencia. Además, las estructuras de mercados concentrados en el país asumen dimensiones históricas, grupos familiares con altas cuotas de poder concentrado y heredado a través del tiempo no solo inciden en las políticas públicas, sino en la construcción de un modelo económico excluyente e ineficiente que resulta refrendando y agravando la desigualdad (Dosal, 2005; Banco Interamericano de Desarrollo, 2006; Casaús Arzú, 2007; ICEFI, 2015; Rubio Castañeda, 2017). Esto, en términos empíricos, se traduce en la existencia de monopolios, oligopolios, monopsonios entre otras imperfecciones del mercado que impiden la participación de otros actores económicos no solo en la oferta, por las barreras de entrada, sino también en la repartición del producto social desde el consumo, entre otras cosas por los subóptimos de producción.

La desigualdad extrema limita el crecimiento
Reducir la desigualdad es entonces una meta importante del sistema político. Pero esto no equivale a eliminarla del todo o hacerlo a costa del propio desarrollo económico – al contrario, la desigualdad extrema puede tener efectos dañinos para el crecimiento. De acuerdo con Grigoli & Robles (2017) “[se ha identificado] un nivel de exceso de desigualdad en que la pendiente de la relación entre la desigualdad del ingreso y el desarrollo económico cambia de positivo a negativo a un Gini neto de alrededor del 27 por ciento” (pág. 3). En otras palabras, la desigualdad de ingresos con un coeficiente de Gini por encima del 0.27 resulta nociva para el desarrollo económico. Ante esto basta decir que el coeficiente de Gini de ingresos para Guatemala es de alrededor de 0.6, más del doble del nivel donde se torna perjudicial.

En este sentido, la desigualdad no se limita a impedir el desarrollo económico directamente, sino que también se traduce en problemas sociales relacionados con la exclusión, particularmente el racismo y machismo. En Guatemala, por ejemplo, las mujeres indígenas en el área rural perciben, por el mismo tipo de trabajo, tres veces menos ingresos que los hombres no indígenas del área metropolitana. Y esto también tiene impactos en la economía, Guatemala pierde 0.83 puntos porcentuales de su tasa de crecimiento como consecuencia de la discriminación (Romero, 2007).

En vez de asumir que la existencia de la desigualdad tiene como consecuencia unívoca una solución particular, como la redistribución o la expropiación – términos que motivan la polarización existente –, lo importante es vislumbrar que existe una multiplicidad de respuestas: Podemos abogar por una combinación de factores que van desde la igualdad de oportunidades, igualdad de capacidades, o igualdad de libertades, en los términos de Amartya Sen, que resultan ser tanto más deseables como alcanzables que la simplista igualdad ante la ley o la indeseable igualdad total de resultados – ambas ajenas a las dinámicas humanas en la práctica.

Por último, es importante reconocer que al hablar de desigualdad nos enfrentamos a un problema complejo, susceptible a desinformación, de grandes dimensiones, con varios matices y acepciones, pero siempre con efectos perjudiciales.

Entre las propuestas más difundidas para mitigarla están las acciones afirmativas para enfrentar los problemas de discriminación, y lo que Piketty (2015) clasifica como redistribución directa y redistribución fiscal, para enfrentar la desigualdad de ingresos en términos generales. La primera implica salarios mínimos, rentas básicas universales, seguridad social y otros mecanismos relacionados con los mercados laborales, que son destacados particularmente por Atkinson. Por otro lado, Piketty y otros hablan de la redistribución fiscal por medio de impuestos directos, progresivos y universales al capital y sucesivos al patrimonio. Ahora bien, estas grandes medidas están en el centro del debate mundial sobre la desigualdad, pero para Guatemala, el primer reto a superar es empezar a medirla – creo que este debiese ser un punto mínimo de consenso para empezar a discutir con base en mejores evidencias.

Notas
[1] Donde 0.00 indica igualdad perfecta y 1 desigualdad perfecta, así, por ejemplo, si una persona dentro de una población tiene el 100% de los ingresos y el resto no tiene nada, la desigualdad de ingresos medida por el coeficiente de Gini será de 1.00.

[2] Entre otros índices y proporciones utilizados para medir la desigualdad se encuentran: el índice de Atkinson, de Palma y de Theil, la medida de Peisch, de Kakwani y de Mehran, o las proporciones entre percentiles, quintiles y deciles.

Trabajos citados
Atkinson, A. B. (2015). Inequality: What can be done? Massachusetts: Harvard University Press.

Banco Interamericano de Desarrollo. (2006). La política de las políticas públicas. México DF: Harvard University.

Casaús Arzú, M. E. (2007). Guatemala: Linaje y racismo. Guatemala: F&G Editores.

Dosal, P. (2005). El ascenso de las élites industriales en Guatemala. Guatemala: Editorial Piedrasanta.

Frausto, M. (2017). Guatemala: Mercado laboral y pobreza desde un enfoque de derechos . En R. d. AUSJAL, Los mercados laborales, pobreza y desigualdad desde un enfoque de derechos humanos (págs. 129-140). Guatemala: Marc de Ramón.

Grigoli, F., & Robles, A. (2017). Inequality Overhang. Fondo Monetario Internacional.

ICEFI. (2015). Política fiscal: expresión del poder de las élites centroamericanas. Guatemala: F&G Editores.

Kuznets, S. (1955). Economic Growth and Income Inequality. The American Economic Review .

Piketty, T. (2015). La economía de las desigualdades. Barcelona: Anagrama.

Romero, W. (2007). Los costos de la discriminación étnica en Guatemala. Guatemala.

Rubio Castañeda, E. (2017). Desde el cuartel: otra visión de Guatemala. Guatemala: F&G Editores.

http://www.dialogos.org.gt/la-desigualdad-y-sus-retos-las-dimensiones-del-problema/

El 11 por ciento de productos de la canasta básica son de contrabando

De acuerdo a un estudio de Kantar Worldpanel, el 11 por ciento de los productos de la canasta de consumo masivo de los nacionales es de procedencia ilícita.
Vivian Gálvez, expuso detalles del estudio Brand Footprint de Kantar Worldpanel en el que una tendencia es consumir productos de contrabando.
Por: Manuel Silva msilva@elperiodico.com.gt
La inflación figura en el valor de la canasta de consumo masivo de los hogares guatemaltecos que en los tres primeros meses solo ha crecido un dos por ciento, el porcentaje más bajo de la región exceptuando Nicaragua. En 2016 el promedio de crecimiento a nivel centroamericano fue de 7.7 por ciento.
Vivian Gálvez, responsable de Kantar Worldpanel para Centroamérica explicó que la capacidad de compra de las familias es más baja pese al aumento importante de las remesas. Y destacó que el contrabando también está muy presente en la canasta, ya que según las estimaciones de su empresa, el 11 por ciento de los productos que adquieren los hogares guatemaltecos son de contrabando. La cifra podría ser mayor debido a que hay productos que se pueden identificar como de contrabando porque el código de barras es diferente o son marcas y formatos que no se distribuyen en el país. Pero según Gálvez, otros muchos “no se puede saber si son genuinos o no porque son iguales en México o aquí”.
Estas son algunas de las conclusiones del reporte titulado Brand Footprint, de Kantar Worldpanel. Este estudio mide el consumo de los hogares respecto a las marcas. En el caso de Guatemala toma como muestra 800 hogares de todos los departamentos.
Alimentos y bebidas
En la medición del estudio sobre qué tan fuerte es una marca y qué tanto se consume, se distinguen cinco rubros que son los de alimentos, lácteos, bebidas, cuidado personal y productos para el hogar. En la región es la misma tendencia prevaleciendo el rubro de alimentos.
Auge de lo local
> Centroamérica es una de las regiones donde hay mayor presencia de las marcas locales frente a las globales, representando el 62 por ciento del mercado. Los crecimientos se dan especialmente en los rubros de alimentos y bebidas. En el caso de la belleza, las globales dominan ampliamente el mercado.

https://elperiodico.com.gt/inversion/2017/06/09/el-11-por-ciento-de-productos-de-la-canasta-basica-son-de-contrabando/