Piden salario diferenciado para la caficultura

Ricardo Arenas, presidente de Anacafé

Crear un salario mínimo diferenciado es la solicitud del sector cafetalero para enfrentar la crisis que afronta por la escasa producción, efecto de la roya y precios internacionales más bajos que el costo, lo cual lo hace insostenible, dijo Ricardo Arenas, presidente de Anacafé.

Dijo que no entregará una propuesta, pero que ya le explicaron el año pasado al presidente Jimmy Morales el impacto en ese rubro.

Arenas insistió en solicitar que se devuelvan recursos que el gobierno anterior desvió del fideicomiso, por unos Q400 millones.

http://www.prensalibre.com/economia/economia/ven-como-opcion-producir-mas-cafe-en-tierras-bajas

Alza de precio en el tomate provoca aumento en otros alimentos

Incremento de la libra de tomate superó las expectativas inflacionarias del año y presionó el índice de precios en la economía durante julio último. Además, los precios absorbieron el incremento al salario mínimo (5%) decretado este año.

A julio, la tasa de inflación —alza generalizada de precios— fue de 5.22%, mientras que la meta inflacionaria para el año es de 4 más/menos 1 porcentual (3%-5%).

Plantearán salario mínimo para el 2018
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Esto significa que en promedio los productos y servicios subieron 5.22%, según el índice de precios del consumidor (IPC).

Según ese reporte, la división de alimentos fue la que presionó al incremento de precios que en julio fue de 11.93%, superando el 5.22%.

El indicador tiene una relevancia para los agentes económicos, sobre todo en las decisiones de producción, empleo, inversión, consumo y ahorro.

Además, los precios absorbieron el incremento al salario mínimo (5%) decretado este año.

La última vez que la inflación había superado esa cifra fue en febrero del 2012, cuando se ubicó en 5.17%.

Presión

El informe señala que el tomate fue el producto que registró la mayor alza con 49.30%, en julio; sin embargo, en un año el incremento fue del 104%.

El informe indica que el precio promedio de la libra de tomate a escala nacional fue de Q5.98, pero en algunas regiones se sitúo en Q6.36, precio más alto y Q4.90 el más bajo.

A mediados de julio, Prensa Libre publicó que en el mercado La Terminal, zona 4 de la capital, se cotizó hasta en Q9 la libra y la caja en Q300.

Choque de oferta
Sergio Recinos, presidente en funciones del Banguat, explicó que el comportamiento al alza de la inflación en julio es temporal, asociado por la tendencia del tomate, por lo que se espera una estabilidad en el indicador en los próximos meses.

¿Porqué aumentó la inflación en julio?

Existió un choque de oferta de precios en el tomate, que tiene un peso significativo, en la inflación y lo elevó al techo máximo previsto de 5%. Además, el aguacate, cebolla, otras hortalizas y verduras, registraron alza, pero no tan altas como el tomate

¿Qué factores lo explican?

Hay dos. En el caso del tomate, que es el efecto climático por el exceso de lluvia que provocó una menor producción, y la otra es la exportación hacia El Salvador. Entre junio y julio, las ventas del tomate se duplicaron en volumen y precio, por lo que para los productores era más atractivo venderlo en el país vecino.

¿Qué impactó hay para la economía?

Ya lo hubo para las personas que compraron el precio del tomate más caro. A corto plazo no vemos otras consecuencias, esto es pasajero.

¿Qué previsión tienen para el cierre del año?

Para los siguientes meses el tomate y otros productos agrícola van a registrar una desaceleración —ritmo de crecimiento menor— que no van a presionar el índice como ocurrió en julio. Por lo tanto proyectamos que la inflación cerrará en 4.50%, que estarían dentro de la meta para este ejercicio.

Comerciantes afirmaron en esa ocasión que había escasez del producto, por los daños ocasionados en el campo por la lluvia y las plagas. Ayer la caja se cotizó en Q270, para vender a Q5 y Q6.

El incremento fue generalizado y en varios departamentos, la cotización del tomate alcanzó los Q8.

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El tomate es uno de los 26 productos que integra la Canasta Básica de Alimentos (CBA).

Otros productos que presionaron el alza en un año han sido: el güisquil con 68.05%, lechuga 43.37% y el repollo con 43%.

Canasta

El informe señala que el costo de la CBA se ubicó en Q4 mil 454.10 en julio pasado, y se incrementó Q621 respecto de julio del 2016, cuando fue de Q3 mil 833.10.

En el caso de la canasta básica vital (CBV), alcanzó los Q8 mil 127.92, y en un año subió Q1 mil 133.21.

En julio del año pasado se ubicó en Q6 mil 994.71.

http://www.prensalibre.com/economia/economia/inflacion-llega-a-522-y-supera-meta-prevista

¿Se está uberizando el mercado laboral?

En el insistente debate sobre el futuro del trabajo, una de las afirmaciones más importantes es que la economía compartida (gig economy, en inglés) está transformando el mercado laboral y que este proceso continuará y acelerará. En este mismo blog, colegas míos han dicho que la economía compartida “ha roto con las estructuras tradicionales del trabajo” y se han llegado a preguntar si las leyes laborales deberían actualizarse ante este nuevo modelo. ¿Pero hay evidencia de que esta gran transformación está ocurriendo? En mi opinión, hay más afirmaciones tajantes que estudios serios sobre el tema.

No te pierdas otra visión sobre la economía compartida: ‘La soledad del cuentapropista‘.

En el caso de Estados Unidos, sí existe un estudio reciente (en inglés) que investiga el impacto de la economía compartida en el mercado laboral. Como suele suceder, los autores no llegan a conclusiones contundentes y recomiendan mejorías de la medición para poder analizar el tema con mayor precisión. Pero hay dos resultados del estudio que quisiera destacar.

Encuestas de hogares no muestran un aumento del autoempleo

En principio, los trabajos de la economía compartida deberían clasificarse como autoempleo en vez de trabajo asalariado. Sin embargo, las encuestas de hogares de Estados Unidos no muestran un aumento en el autoempleo. Es decir, las relaciones laborales tradicionales en que un trabajador presta servicios a un patrón a cambio de un salario son tan comunes hoy como antes.

Para complementar esta observación de Estados Unidos, presento algunos datos de México, donde se aprecia que el porcentaje de trabajadores que son asalariados tiene una clara y fuerte tendencia al alza, subiendo de 58.7% en 2005 a 64.4% en 2016. Desde este punto de vista, no se ve el cambio esperado en el mercado laboral de la economía compartida. En el caso de México, de hecho, parece que el mercado laboral es más “tradicional” que nunca.

Más autoempleo según los datos de impuestos

Los autores señalan que es común que un trabajo de la economía compartida no sea la fuente principal de ingresos, sino un complemento de los ingresos del trabajo principal. Un empleado de tiempo completo en una oficina puede trabajar como chofer de Uber unas horas en las noches o fines de semana. En este sentido, las encuestas de hogares, que normalmente capturan información sobre el trabajo principal del individuo, podrían no observar una parte importante de la economía compartida.

En efecto, los autores encuentran que la información del sistema impositivo sí muestra un aumento en la proporción de declaraciones de impuestos con ingresos provenientes del autoempleo. Este resultado sugiere que, además de tener implicaciones para el diseño de políticas públicas, la economía compartida podría generar nuevos retos para la medición económica, especialmente a través de las encuestas de hogares que tradicionalmente se usan para el análisis del mercado laboral.

Además de tener implicaciones para el diseño de políticas públicas, la economía compartida podría generar nuevos retos para la medición económica, especialmente a través de las encuestas de hogares que tradicionalmente se usan para el análisis del mercado laboral.

Debemos entender mejor antes de reformar

La conclusión principal del estudio, con la cual estoy totalmente de acuerdo, es que tenemos poca información dura sobre este tema. Es decir, no es claro que la percepción popular del impacto de la economía compartida coincida con los hechos. Si consideramos que las implicaciones del futuro del trabajo en general y de la economía compartida en particular podrían ser profundas, debemos iniciar un proceso para recopilar más y mejores datos para medir estos fenómenos. De lo contrario, las decisiones de política pública podrían tomarse con base en anécdotas en vez de información rigurosa.

Copyright fotografía: daisydaisy / 123RF Stock Photo.

https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/08/02/se-esta-uberizando-el-mercado-laboral/

La soledad del cuentapropista

María tiene 28 años y trabaja medio día en un hotel boutique de Buenos Aires. Para pagar el alquiler, los gastos de transporte y su seguro médico, se ofrece como cuidadora de adultos en una plataforma colaborativa. Como los dos trabajos no alcanzan para mantenerla libre de deudas, los viernes y sábados a la noche, hace turnos de cuatro horas como conductora de Uber. Cuando puede, alquila su departamento a turistas y se va a vivir un tiempo a lo de sus padres. Le gustaría volver a la universidad para terminar Sociología, pero no tiene ni el tiempo ni el dinero. Además, a sus compañeros que terminaron la carrera no les va mucho mejor.

No te pierdas otra visión sobre la economía compartida: ‘¿Se está uberizando el mercado laboral?‘.

María nunca se atrasa con el alquiler, pero la idea de comprar un departamento, incluso uno más pequeño o menos céntrico, es remota. A veces, cuando se enferma o el clima no ayuda, pierde horas de trabajo y pide prestado a la tarjeta; lleva meses desandar esa deuda.

María está siempre cansada. No se ha tomado vacaciones en su vida adulta. Podría mudarse más lejos, pero perdería horas de transporte y cobraría menos de alquiler, con lo que el ahorro sería escaso. Se siente un poco más pobre cada año, aunque es posible que sea sólo el efecto de la edad. La flexibilidad se da bien con la juventud, pero envejece mal.

María trabaja, pero no es una trabajadora en el sentido formal. Para el hotel es un costo variable; para los clientes, un nombre y una foto; para las plataformas, una contratista independiente. Trabaja más horas que un empleado de clase media, pero no cobra extras al 150%, no suma días de enfermedad y vacaciones, no tiene indemnización y seguro de desempleo.

El post empleo

¿Debemos ver al nuevo cuentapropismo como un síntoma de precarización, aceptarlo como parte de nuestro futuro, y adaptar nuestros regímenes tributario y laboral para desprecarizarlo? La repuesta a esta pregunta es hoy el centro de un callado debate.

En un informe reciente solicitado por el gobierno del Reino Unido, titulado (ironía inglesa) Buen Trabajo, un equipo liderado por Matthew Taylor repasa la situación de los cuentapropistas británicos: falta de vacaciones pagas, o de licencias por enfermedad y paternidad, y en muchos casos ingresos por hora inferiores al salario mínimo. La economía colaborativa implica acostumbrarse a una vida de menores costos fijos, mayores ahorros y escaso acceso al crédito, sin vacaciones ni licencias. El informe recomienda asimilar regímenes (por ejemplo, extender el salario mínimo al trabajo eventual o remunerar al 125% las horas sueltas), aunque elude un tema central: la renuencia de las plataformas colaborativas a ser consideradas empleadores (y a pagar cargas sociales).

La economía colaborativa implica acostumbrarse a una vida de menores costos fijos, mayores ahorros y escaso acceso al crédito, sin vacaciones ni licencias.

Así, el nuevo cuentrapropismo pone en primer plano la tensión central de la política laboral moderna, entre protección laboral y seguridad del ingreso. Más precisamente, entre la estabilidad de la relación laboral y la fortaleza de la red de seguros, servicios públicos y formación profesional que protege el bienestar del trabajador desplazado y asegura que vuelva rápidamente a la actividad. La regla es simple: a mayor flexibilidad laboral, mayor seguridad de ingreso, y viceversa. En este sentido, el cuentapropismo es una excepción: mucha flexibilidad, poca seguridad.

Proteger al trabajador

Hay que proteger al trabajador, no al empleo. Pero, ¿de qué protección hablamos? La respuesta inmediata suele ser “capacitación para la reconversión laboral”, pero sus resultados son, en el mejor de los casos, mixtos. El reentrenamiento de adultos no es sencillo en un mundo de tecnología exponencial y demandas cambiantes. Y la educación no siempre genera su propia demanda: en un estudio reciente (pendiente de publicación) acerca del descalce de calificación en la Argentina, Martín González Rozada y un servidor mostramos cómo el aumento de la escolarización en los años 2000 coincidió con el aumento de la sobreeducación. ¿Una versión moderna del síndrome del ingeniero manejando un taxi? ¿Hasta dónde la compresión de la prima educativa en América Latina responde a una sobreoferta de formación?

El reentrenamiento de adultos no es sencillo en un mundo de tecnología exponencial y demandas cambiantes. Y la educación no siempre genera su propia demanda.

Por eso, la protección del trabajador incluye aristas adicionales: transferencias a los trabajadores de bajos ingresos y subsidios a la educación de los hijos, generosos seguros de desempleo, y políticas laborales activas que reduzcan el costo de buscar trabajo, o la distancia entre el trabajador y la empresa, con información y certificación profesional. A la lista anterior, válida para un trabajador asalariado, el nuevo cuentapropismo le añade un desafío: extender los beneficios laborales a estos empleados sin empleo, asociando beneficios (obra social, seguro de desempleo y de enfermedad, ahorro estacional en reemplazo de vacaciones y aguinaldo) no al empleo sino al trabajador, como en el tradicional “modelo austríaco”.

Es probable que, en el futuro tengamos menos asalariados y más trabajadores a demanda, de tiempo parcial, o por proyecto; hoy es el momento de pensar las reformas inclusivas necesarias para que las nuevas modalidades no reproduzcan una precariedad preindustrial. Hasta entonces, el cuentapropista seguirá siendo un corredor solitario.

https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/08/02/la-soledad-del-cuentapropista/

Promueven un espacio de lactancia para las mamás trabajadoras

Guatemala presenta unos bajos índices de lactancia materna. Mientras que el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) recomienda que el período mínimo de lactancia dure entre 6 meses hasta 2 años, la última Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil 2014-2015 presenta que solo el 11% de las mamás en el país amamantan a sus bebés pasados los 8 meses.Y una de las principales causas por las que las madres abandonan su período de lactancia es el ámbito laboral.TE PUEDE INTERESAR:
En este sentido están promoviendo que las instituciones y el sector privado cuenten con un espacio para que las madres puedan amamantar a sus bebés o bien extraerse la leche y mantenerla refrigerada.’Es un gran logro que puede hacerse una realidad’, comentó el presidente Jimmy Morales en su discurso en apoyo a la leche materna.
El Presidente aprovechó en su discurso para recordar la época en la que su esposa Patricia Marroquín de Morales podía alimentar a su hijo mayor durante el período laboral.’Hace 23 años a mi esposa le daban en la empresa lugar y tiempo para que fuese a extraer su leche y guardarla en la refrigeradora y hoy publicamente reconozco ese espacio que le daban porque mi hijo mayor logró tener leche materna a pesar de que mi esposa tenía que compartir conmigo la responsabilidad de mantener un hogar de clase media baja’, relató.Jimmy Morales define la leche materna como ‘el jugo sagrado de la vida’ @soy_502 pic.twitter.com/dGaRKIpQCg— Roberto Caubilla (@RobertoCSoy502) 1 de agosto de 2017Por su parte, la ministra de Trabajo, Aura Leticia Teleguario, anunció que ya cuentan con bastantes avances en este programa y señaló que cuando ‘la empresa le da las condiciones óptimas a los trabajadores hay mucha más productividad’.El objetivo es conseguir que todas las empresas cuenten con este espacio para lactar.Amigos de la lactanciaPor el momento, cerca de 25 empresas de todo el país además de otras instituciones públicas, como el Ministerio de Trabajo o la Secretaría de Seguridad Alimentaria (SESAN), ya se han convertido en ‘Amigos de la Lactancia Materna’.Germán González, Secretario de SESAN, comentó que no se necesita una gran inversión para ello, solo habilitar un espacio con un refrigerador, un lavamanos y un extractor de leche eléctrico o manual.En su caso, el Secretario destacó que no invirtió más de 5 mil quetzales.

http://www.soy502.com/articulo/promueven-espacio-lactancia-mamas-trabajadoras-31313

Youth Employment in Latin America

A look at the plight of young people seeking — or not seeking — employment in Latin American countries. #MakeoverMonday #VizForSocialGood

 

https://public.tableau.com/profile/mikevizneros#!/vizhome/MakeoverMondayWeek20-English/YouthEmploymentinLatinAmerica

Economista: Uso inadecuado de pactos colectivos termina en expresiones de impunidad

POR KIMBERLY LÓPEZ

klopez@lahora.com.gt

En Guatemala los pactos colectivos han surgido como una respuesta a una inadecuada política de recursos humanos institucional, sectorial o nacional que permita absorber, promocionar y retener al talento humano. Sin embargo, al considerar la conformación de estos acuerdos, es justo analizar si el contenido de los mismos es un cumplimiento de derechos y demandas laborales o privilegios. Así lo explicó Enrique Maldonado, analista y economista del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) en una entrevista con “La Hora”.

_2¿Cuál es la situación del sector trabajador en el país, en cuanto al cumplimiento de garantías laborales?
De 2010 a 2014 se duplicó la cantidad de menores de edad que tenían como principal actividad trabajar y no estudiar. De 693 mil en 2010 pasamos a tener 1.2 millones menores de edad. Ahora bien, en el mercado laboral hay que tomar en consideración que en el país todavía se dan prácticas feudales. Por ejemplo, no pagar salario a las personas. En el departamento de Izabal, por citar un ejemplo, a una de cada dos mujeres no les pagan salario cuando están trabajando. En el caso de los jóvenes es muy común que no tengan acceso a prestaciones laborales, al sueldo mínimo; de hecho, tener acceso al sueldo mínimo no significa poder adquirir la Canasta Básica de Alimentos.
Consecuentemente, esto tiene una connotación en la debilidad institucional que hay en el Estado para poder monitorear que las relaciones de trabajo se den en cumplimiento a la normativa vigente en el país.
Realmente, las empresas tienen una brecha muy grande que cumplir en materia de derechos humanos.

¿Qué pasa en el sector público?
En cuanto al sector público, el problema es que no hay una Ley de Servicio Civil que permita a los trabajadores tener su carrera laboral sino que hay varios regímenes de servicio civil: el del Banco de Guatemala, municipalidades, Congreso, Organismo Ejecutivo, etc.
Ese desorden ha provocado que existan numerosos pactos colectivos que siempre se han firmado sin la debida autorización del Ministerio de Finanzas Públicas (Minfin). En la Ley Orgánica del Presupuesto para 2016 y 2017 se colocó un artículo para que no se pudieran suscribir pactos sin el visto bueno del Minfin, que indique que hay recursos suficientes para hacer frente a estos nuevos compromisos.

¿Qué papel juega aquí el Ministerio de Trabajo?
Por el lado del sector privado, el Ministerio de Trabajo debería hacer todo lo posible por erradicar prácticas como el trabajo infantil y velar por que las empresas cumplan por los derechos de trabajadores.
Por el lado público, ellos también tienen que dar un visto bueno a los pactos colectivos, pero tienen que darle un calificativo de realismo, facilitad y viabilidad de pactos colectivos.

¿Qué factores provocan el interés de trabajadores de firmar pactos colectivos?
Si hubiera una Ley de Servicio Civil que les permitiera a los empleados poder tener una carrera institucional no existirían estos pactos colectivos, que son bastante dañinos. Nadie se opone a que a un empleado le aumenten el sueldo, el punto es que esos aumentos tienen que estar atados a resultados y a mejoras en la calidad y prestación de servicios.

Desde hace un tiempo han salido a luz señalamientos sobre ilegalidades en pactos colectivos de instituciones públicas. ¿Oponerse a estos pactos es sinónimo de ir en contra de las actividades sindicales?
La libertad sindical de poder negociar un pacto colectivo está reconocida en nuestro Código de Trabajo y Constitución. Es una práctica sana. El punto es que ha habido un uso inadecuado porque no han estado regulados los incrementos que se han otorgado. Muchas veces terminan siendo expresiones de la impunidad que hay en el país. Como, por ejemplo, los casos de empleados con sobresueldos, plazas fantasma o incentivos que no guardan ninguna relación con el desempeño de los empleados.

En la conformación de pactos colectivos, ¿la responsabilidad es del Estado o de grupos sindicales?
Yo creo que es una expresión de corrupción entre ambas partes, porque si vemos quién suscribió el pacto colectivo de Salud fue el exministro Jorge Villavicencio, en el gobierno del Partido Patriota (PP) y fue un pacto negociado de forma opaca. Como no había obligatoriedad de pedir autorización a Finanzas, suscribían cualquier cosa.

¿Qué papel juegan los sindicalistas?
Desde luego, también forman parte de la corrupción porque a ellos habría que recordarles que quien paga sus salarios es el pueblo de Guatemala y a ellos es a quienes deben rendirles cuentas. Está bien que tengan aumentos en sus salarios, pero eso será a cambio de resultados que ellos deberían entregar.

Se han hecho señalamientos a los pactos colectivos del Ministerio de Salud y Educación. ¿Qué solución podría haber para estos casos?
Suscribir un nuevo pacto de educación garantizaría más dinero para la educación, pero no para las niñas y niños, porque los recursos se quedarían en salarios de docentes. Dicho sea de paso, el salario del docente no es precisamente decoroso; hay que aumentarle, pero no negociarlo de una forma incorrecta porque comprometen las finanzas públicas del Estado.
Lo mejor es tener una nueva Ley de Servicio Civil, eso evitaría este tipo de problemas. Los pactos colectivos no tendrían por qué existir.

“Muchas veces terminan siendo expresiones de la impunidad que hay en el país”,  Enrique Maldonado, ICEFI.

“Está bien que tengan aumentos en sus salarios, pero eso será a cambio de resultados que ellos deberían entregar”, Enrique Maldonado, ICEFI.

 

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