Trabajo infantil: dónde estamos y qué falta por hacer

A pesar de que el trabajo infantil se ha reducido en todo el mundo de forma significativa, todavía estamos lejos de su erradicación. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, aunque el trabajo infantil decreció un 38% entre los años 2000 y 2016, aún alrededor de 152 millones de niños de entre 5 y 17 años se encuentra en esta situación a nivel global. Si bien la región más afectada es África (donde 1 de cada 5 niños trabaja), en América Latina y el Caribe la incidencia de trabajo infantil es alta: alcanza al 7% de los niños. Dos países de la región, Haití y Perú, nos ofrecen evidencia para analizar mejor este fenómeno.

¿Por qué el trabajo infantil es un problema?

Como discutimos en este articulo anterior, al margen de las necesarias consideraciones éticas, el trabajo infantil es preocupante desde la óptica de las políticas sociales por sus potenciales efectos negativos sobre la situación actual y futura tanto de los niños como de sus países. El trabajo infantil reduce la posibilidad de que los niños puedan beneficiarse de la educación, ya sea porque el trabajar les impide ir a la escuela completamente, los lleva a reducir las horas para el estudio en la escuela o en casa, o porque afecta su capacidad de aprendizaje. Llevar a cabo actividades laborales extenuantes o riesgosas pueden afectar la capacidad de aprendizaje y, en general, la salud de los niños. Esta pérdida de acumulación de capital humano tiene efectos directos sobre el bienestar presente y futuro de los niños y de sus hogares, y sobre la productividad y crecimiento de los países en el largo plazo.

¿Quiénes son los más afectados?

La probabilidad que un niño trabaje depende de sus características individuales, las de su hogar y del contexto en el que vive. Los trabajos que los niños realizan también varían con base en estas características. Los datos longitudinales de Young Lives permiten analizar la evolución del trabajo infantil en una muestra de niños en cuatro países en desarrollo, incluido Perú, durante un periodo de 15 años.

Porcentaje de niños en trabajo remunerado

El gráfico muestra que la probabilidad de trabajar aumenta con la edad, particularmente después de los 15 años, que es cuando los niños están próximos a terminar la educación secundaria. Se ve también que los niños viviendo en hogares más pobres (tercil inferior) tienen más chances de trabajar que los niños en hogares menos pobres. En un estudio publicado recientemente, encontramos también que el terremoto del 2010 en Haití provocó que los niños provenientes principalmente de hogares más vulnerables estudien menos y trabajen más.

La parte inferior del gráfico muestra que, a edades tempranas, el trabajo infantil consiste mayoritariamente en actividades agrícolas, las que pierden importancia a medida que aumenta la edad de los niños. Existen también importantes diferencias de género en la asignación de trabajo remunerado y doméstico. De acuerdo con los datos de Young Lives para Perú (vea aquí la visualización interactiva) se observa que, a partir de los 10 años, las niñas se dedican a más tareas domesticas que los niños. En el mencionado estudio en Haití encontramos también que, mientras que los niños aumentan relativamente más sus horas de trabajo “para el mercado”, las niñas lo hacen relativamente en actividades domésticas.

Además del nivel de pobreza y la edad y género de los niños, hay otros factores que contribuyen a explicar la existencia del trabajo infantil. Los padres pueden decidir enviar a sus niños a trabajar, en vez de a estudiar, cuando sus expectativas sobre los retornos de la educación son muy bajos, ya sea porque la calidad de la educación es baja o porque los costos de atender a la escuela son altos. Como vemos, las preferencias de los padres también juegan un papel importante. Cuando los recursos son escasos, pueden decidir sacrificar la educación de los niños que consideran que tienen menos chance de beneficiarse de ella (por ejemplo, los que han mostrado peores resultados académicos previamente), de los que tienen más chance de obtener retornos trabajando (por ejemplo, los más fuertes), o diferenciar por otras razones (por ejemplo, por el nivel de cercanía biológica).

¿El trabajo infantil es siempre perjudicial?

Aunque el trabajo infantil excesivo o en actividades peligrosas afecta al bienestar y a la acumulación de capital humano de los niños, existen situaciones en las que resulta difícil calificar al trabajo infantil como perjudicial. Cuando no existen políticas sociales de apoyo, el trabajo infantil puede ser una estrategia familiar necesaria para lidiar con situaciones económicas adversas. Por otra parte, la evidencia cualitativade Young Lives muestra que algunos niños que trabajan manifiestan orgullo por apoyar económicamente a sus hogares, además de adquirir habilidades y redes laborales.

Para continuar disminuyendo el trabajo infantil es necesario seguir invirtiendo en políticas sociales. Son numerosas las medidas a impulsar: los programas de transferencias condicionadas, destinados a aliviar las restricciones económicas de los hogares; continuar mejorando la cobertura y reducción de los costos para el acceso a la educación y mejorando su calidad; y diseñar políticas focalizadas en aquellos niños en mayor riesgo de trabajar. Es también necesario reforzar los mecanismos de detección y sanción de formas de trabajo infantil que, por su intensidad o por ser peligrosos, ponen en riesgo el bienestar de los niños.

*Este artículo cuenta con la coautoría de Marta Favara.

 

https://blogs.iadb.org/trabajo/2018/06/11/trabajo-infantil-donde-estamos-y-que-falta-por-hacer/

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La esclavitud ignorada en Ciudad de Guatemala

Juan trabaja en una tienda de abarrotes en una esquina en Ciudad de Guatemala. A pocas cuadras de centros de tecnología, restaurantes de primera y tiendas de diseño. Abre a las cuatro de mañana o, si tiene suerte, a las cinco. Afuera del cuarto donde duerme está su trabajo, porque vive adentro del negocio, junto con otros dos encargados.

Una tienda de Ciudad de Guatemala.

FOTO: CARLOS SEBASTIÁN

A las 10 menos 10 de la noche, un miércoles, cuenta su historia. Tiene 16 años, pero aparenta 22. Diremos que se llama Juan. Nació en Chichicastenango, habla k’iché, tiene dos hermanas y un hermano, y empezó a atender a los doce. El último grado que terminó fue sexto primaria y luego comenzó a trabajar en las tiendas con su papá.

– Ganábamos Q9 mil ($1,200) entre los dos, pero ahora ya no se gana eso. Mínimo me dan Q2 mil al mes, y si fue buena la venta podrían darme Q 5mil, pero casi no pasa, dice con una voz tímida pero segura.

Entre Q2 mil y Q5 mil se encuentra el salario mínimo de Guatemala, que son Q2,893 mensuales. No es lo suficiente para rentar un lugar, ni pagar por el costo del transporte o la salud, o para salir de pobre.

Chichicastenango queda a 127 kilómetros de la Ciudad de Guatemala, pero el tiempo de camino supera las 4 horas en bus. Hace 5 años que Juan vive lejos de su mamá. Conoce Escuintla, varias zonas de la capital y San Juan Sacatepéquez. Dice que han sido contadas las ocasiones en las que ha sentido que no le tratan bien.

Un delito sin rastro y con poca pena

El caso de Juan no es único. 850 mil menores de edad, 25% de los niños y adolescentes del país, está en condiciones de trabajo infantil. Entre 2015 y 2016, se reportaron apenas 330 casos de explotación infantil en el Ministerio de Trabajo. Del 64% de adolescentes entre 14 y 17 años que trabaja, sólo se reportaron 293 casos. Y de estos, 45 casos de trata de personas y explotación laboral han llegado al Ministerio Público (MP) para ser denunciados ante un juez.

La falta de acción del Estado para terminar con el trabajo infantil es una de las razones por las que Estados Unidos ha demandado a Guatemala en el marco del CAFTA, el tratado de libre comercio con Centroamérica. Argumentan que es imposible competir en libre mercado si los guatemaltecos se aprovechan del trabajo infantil, explotación laboral, evasión de impuestos o no protegen el medio ambiente.

Alexander Colop, fiscal contra la trata de personas en el MP, recuerda que la unidad se inauguró recién en 2014. Ese año hubo 10 casos de explotación infantil denunciados por el Ministerio de Trabajo. Se multiplicó por 15 entre 2015 y 2016.

María Eugenia Villareal, directora de Ending Child Prostitution, Pornography and Trafficking (ECPAT), dice que no se han hecho estudios ni trabajos sobre tortillerías ni sobre tiendas.

O más bien, podrían llamarse tiendas-cárceles.

 

Otra tienda en la Ciudad.

Juan no se extiende para hablar de sus descansos, porque no tiene muchos. Tampoco puede salir de la tienda, porque las rejas siempre están bajo llave. No sale durante el día ni tampoco en la noche.

– ¿Qué pasa si te enfermás?
– Aquí vendemos medicinas; me tomo alguna hasta que me cure.

– ¿Qué pasa si querés salir?
– No puedo.

– ¿Qué pasa si hay un terremoto?
– No voy a poder salir.

La necesidad (y el boom) como motor de la explotación

La zona en la que se encuentra la tienda donde trabaja Juan (diremos que está entre la zona 4 y la zona 10) vive un boom económico. Con edificios nuevos, aceras nuevas, la clase media alta ha vuelto a caminar y a salir. Los restaurantes, los comercios, las galerías y la vida nocturna aumentaron. Este negocio se encuentra bien ubicado. No importa la hora, Juan tiene clientes. Y es entre ventas que se acerca a los barrotes que rodean todo el establecimiento, y dividen le exterior del interior, para continuar con la conversación.

Después de ver a su hermano dejar a su familia y su casa, Juan hizo lo mismo.

– Él es más pilas que yo, se vino sin saber español porque no había ni terminado el segundo grado y aquí se quedó.

A pesar de que su papá y su hermano también están en Ciudad de Guatemala, casi no los ve. No puede especificar dónde, pero asegura que viven y trabajan lejos.

El resto de su familia son sus hermanas y su mamá. Una tiene 10 años y la otra, 8 meses. Las extraña. Pero en Quiché no hay trabajo.

Su situación es jodida. Prefiere ser esclavo en la capital a pasar hambre en su pueblo.

A lo que la psicóloga de Casa Alianza, Gabriela Monroy, responde que no se trata de preferencias porque no hay opciones.

– ¿Qué opción laboral en un espacio controlado, un espacio legal, tiene una adolescente de 17 años con segundo de primaria? No tiene.

La esclavitud va más allá. Los excesos que se cometen por parte de los jefes no se limitan al encierro de sus empleados. Entre las injusticias reportadas en estos casos se incluye la violencia sexual, los golpes, violencia psicológica y un control total sobre la vida de las víctimas. Con las rejas los retienen en los establecimientos, y les quitan sus papeles y documentos de identificación. Es otra razón por la que no pueden irse, y por la que no pueden recibir servicios públicos, o privados.

– Trabajar en condiciones como las de Juan tienen como consecuencia la pérdida de la capacidad de reconocerse como seres humanos, lo que se refleja en la impotencia para salir de una situación de violencia, explica la psicóloga Monroy.

– Es fácil para las personas que tienen niveles de educación más altos, darse cuenta de que hay explotación e injusticia. Y es la falta de conocimiento la que permite los abusos, y la vulneración de los derechos.

Lejos, lejísimos de la ley

Los edificios de lujo, las empresas de tecnología, los cafés sofisticados quedan a unas cuadras y a años luz de la tienda de abarrotes.

70 años desde que Guatemala ratificó las convenciones contra la esclavitud. Décadas desde que el Código de Trabajo determinó que una jornada diurna no puede ser mayor de 8 horas diarias, o 48 horas semanales. Y una jornada nocturna no puede superar las 6 horas diarias, ni las 36 horas a la semana. Décadas desde que se escribió que todos los trabajadores tienen derecho a un período de vacaciones al año y a Seguro Social. Siete años desde que se aprobó el decreto 9-2009 que define la Ley contra la violencia sexual, explotación y trata de personas, que ordena combatir todas las modalidades de trata, como la explotación laboral, la servidumbre y la esclavitud.

 

Una tortillería en la zona 10 de la Ciudad de Guatemala.

Este apoyo no significa nada para Juan . Él ha trabajado en más lugares, y siente que la ley cambia de acuerdo al jefe que tenga.

– Una vez, trabajé 4 meses y no me pagaba, al final me dio solo Q1mil por todo el tiempo que estuve ahí. Ese señor sí era malo, me mandaba a vigilar, me regañaba y me insultaba, y eso siente feo.

Mientras habla con esta periodista, se encuentra solo en la tienda. Cuenta su vida con soltura, pero repite que los otros dos encargados no tardan en regresar. Cada uno de los tres empleados tiene un trabajo diferente. Uno es el encargado de contar y guardar el dinero. El otro, el que tiene las llaves, es el encargado de la tienda y el inventario. Y Juan es el último eslabón.

– Yo soy el encargado de despachar el producto.

El único día que sale del negocio es el domingo, pero después de las 7 de a noche. Ese día, a esa hora, se va a jugar fútbol al estadio Doroteo Guamuch Flores. No conoce muy bien a los otros que juegan con él, pero no le importa.

La Inspectoría de Trabajo y el futuro

La mayoría de las tiendas de barrio y tortillerías trabajan en la informalidad, por lo que si el Ministerio de Trabajo no las censa, el MP no puede calcular la cantidad de casos similares en el país. A la Inspectoría General de Trabajo le cuesta meses responder a preguntas periodísticas.

El Ministerio de Trabajo cuenta con mecanismos de acción a la hora de recibir denuncias con relación al tema de explotación laboral y casos de trabajo infantil. De acuerdo con el inspector, Ángel Ortiz, trabajan de la mano con la Secretaría Contra la Violencia Sexual, Explotación Sexual y Trata de Personas (SVET) de la Vicepresidencia y con la Procuraduría de los Derechos Humanos.

La SVET, según varias fuentes consultadas, trabajaba más con Roxana Baldetti que con el actual vicepresidente Jafeth Cabrera.

Cuando al Inspector de Trabajo se le pregunta –siempre por medio de su oficina de prensa– sobre detalles del trabajo de su oficina, resume en siete pasos un proceso que expone a la víctima. Se llena una boleta con una entrevista a la persona agraviada y una percepción del inspector que lleva el caso. Luego se formula una prevención al patrono para que la víctima deje de trabajar inmediatamente y se hace una prevención de pago de prestaciones laborales. Y luego, se inicia el proceso legal en contra de la persona empleadora.

Dice que es para garantizar la “acción inmediata” contra el trabajo infantil y la explotación, pero los requisitos del inspector Ortiz parecen de otro planeta. Reconoce que los trabajadores explotados no ofrecen ninguna declaración a los inspectores cuando les hacen entrevistas. Es obvio. Las personas que trabajan en estos negocios no quieren denunciar ni ser entrevistadas en sus puestos de trabajo. Y los dueños no están en las tiendas o tortillerías.

Nómada no pudo cuestionar más al inspector Ortiz porque dijo que todo debía ser por medio de la oficina de prensa del Ministerio de Trabajo.

La SVET de la Vicepresidencia, cuando es cuestionada, dice que sólo acompaña los casos que presenta la Inspectoría.

En el Congreso de la República, la Comisión de Trabajo no ha tratado temas relacionados con explotación y trata de personas. De acuerdo con el diputado Félix Ovidio Monzón, del partido Todos y presidente de la comisión, no se ha conocido algún caso.

– Yo he escuchado que esas cosas pasan en las tiendas y las tortillerías, pero no hemos abordado esa cuestión dentro de la comisión.

Justifica la falta de atención en el tema, con el argumento de que no han recibido ninguna denuncia formal del trabajo en las tiendas de barrio.

Como los diputados todavía no han reformado la ley para que la esclavitud se considere un delito de acción pública, esclavos como Juan tendrían que ir al barrio Gerona en la zona 1 para denunciar en el Ministerio Público que son esclavizados.

Pero para esto antes tendrían que ocurrir dos cosas. Para denunciar, Juan debería poder salir de la tienda. Y para denunciar, Juan debería saber que es víctima.

Él se considera afortunado. Dice que no se aburre porque tiene que hacer la limpieza, sacar las cosas de las bolsas, enfriar las aguas y tiene tele con cable, por lo que ‘casi nunca’ se duerme.

A sus 16 años, Juan no ha tenido novia.

– Yo lo que hago es trabajar.

Hablar del futuro no es importante para él. Los plazos en los que piensa son muy cortos, y no sabe qué va a pasar en dos días; él habla en horas. Pero si de algo está completamente seguro es de que no quiere regresar a Quiché.

https://nomada.gt/cotidianidad/la-esclavitud-ignorada-en-ciudad-de-guatemala/

Trabajo infantil, una problemática social

Por: Francisco Escobar 

El trabajo infantil continúa como una problemática que Guatemala no ha podido enfrentar a lo largo de varias décadas,  más bien,  es una situación que se ha agravado año con año.

El Departamento de Trabajo de Estados Unidos, reconoce a Guatemala como uno de los 8 países de América Latina y el Caribe,  que presentan avances poco  significativos en la lucha contra el Trabajo Infantil, dentro de los 26 países analizados en la región y otros 130 países a nivel mundial.

El término trabajo infantil,  se define como todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, en ocasiones perjudica su desarrollo físico y psicológico, interfiere con su escolarización, al privarles de la posibilidad de asistir a clases. En muchos casos, son niños y niñas, a quienes se les obliga a abandonar los estudios, de forma prematura o en algunos casos,  les exigen combinar ambas actividades, el estudio con un trabajo pesado, lo que puede consumir gran cantidad de su tiempo.

El director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)  Guy Ryder, advirtió que todavía existen 152 millones de niños y niñas, víctimas del trabajo infantil, e hizo un llamado a la comunidad internacional para trabajar de manera conjunta y lograr su total erradicación, de aquí al 2025. ‘Todavía hay 152 millones de niños y niñas víctimas del trabajo infantil, es decir, casi 1 de cada 10, en el mundo. De ellos, casi la mitad realiza trabajos peligrosos. Es preciso reconocer  que el progreso alcanzado es muy desigual’, señaló el ejecutivo de la OIT.

En el discurso de apertura de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil, celebrada en Buenos Aires, Argentina, en noviembre del año pasado, Ryder, reconoció los avances alcanzados sobre el tema en los últimos 20 años, pero advirtió que, aún queda mucho camino por recorrer para acabar con esta problemática. Según las últimas estimaciones de la OIT, hay aproximadamente 25 millones de personas, a nivel mundial, que son víctimas del trabajo forzoso.

En Guatemala,  la Comisión Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, (Conapeti),  es la entidad encargada de coordinar e implementar la hoja de ruta para hacer de Guatemala un país libre de Trabajo Infantil. Esta constituye en una estrategia nacional, donde participan diferentes instituciones, públicas, privadas y de cooperación internacional.

Uno de los participantes principales es el Ministerio de Trabajo y Previsión Social de Guatemala (Mintrab), el cual asumió el compromiso de dar seguimiento a dicha estrategia, para el período 2016-2020. Es una herramienta que permitirá alcanzar los objetivos a largo plazo, todo en el marco de coordinación interinstitucional  con las distintas entidades del Estado relacionadas con el tema, para lograr los resultados propuestos y lograr erradicar el trabajo infantil, en el país.

La Conapeti, es presidida por el vicepresidente de la República, Jafeth Cabrera, quien en caso de ausencia puede ceder el mandato al titular del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, en este caso Leticia Teleguario.

Otras entidades participantes son el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA),  Ministerio de Cultura y Deportes, Ministerio de Desarrollo Social (MIDES),  Ministerio de Gobernación (Mingob), Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de la República,  Secretaria Presidencial de la Mujer, Secretaria de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia,  Secretaria contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas, Secretaria de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Presidencia de la República, director general del Consejo Nacional de la Juventud (CONJUVE), presidente de la Asociación Nacional de Municipalidades, presidente de la Junta Directiva del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, entre muchas más que velan por el cumplimiento de este documento.

El Mintrab, dentro de sus acciones en la estrategia  mencionada, realizó en el último año, 5 mil 734 visitas de inspección a empresas a nivel nacional, en la búsqueda del rescate de niños trabajadores. Actividades que se realizan para prevenir sobre el trabajo infantil, dichas revisiones estuvieron a cargo de la Inspección General de Trabajo (IGT). El resultado consistió en el rescate de 99 personas entre menores y adolescentes trabajadores, de quienes 28, eran víctimas de las peores formas de trabajo infantil.

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), que se realizó en el año 2016, con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT),  detectó que  Alta Verapaz, Chiquimula, Baja Verapaz, Chimaltenango, Zacapa, Petén y Jalapa, fueron identificados como  los departamentos con mayores índices de niñez en condiciones de trabajo infantil.

De la población en condiciones de trabajo, aproximadamente el 50% se dedica a la agricultura o a actividades relacionadas a esta, por ello, se le identifica como un fenómeno que afecta principalmente a la niñez del área rural del país. Se le identifica a esta población, en situación de riesgo, porque amenaza su proceso de crecimiento, su educación y su desarrollo óptimo a futuro.

En un informe, publicado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), indica que en la actualidad, cerca de 7 millones de niños, niñas y adolescentes habitan en Guatemala, cantidad que nos convierte en el país con mayor cantidad de población en este rango de edades. Además, representa el 37% de la población total centroamericana de niños, niñas y adolescentes.

Por su parte el  director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG), Nery Rodenas, se refiere como  indignantes las condiciones de vida de la niñez en el territorio nacional, azotada por la desnutrición, la violencia y la marginación, sin que exista una política pública  que garantice su desarrollo adecuado. ‘Los niños y adolescentes guatemaltecos sobreviven en una situación de desigualdad y exclusión, que además los somete a violencia física y estructural’, opinó Rodenas.

Por aparte, agregó el director de la ODHAG, en su mayoría, esta población debe laborar para ayudar a sus familias, por la extrema pobreza en que viven y, es a partir de lo cual muchos de ellos,  son víctimas de explotación y de trata de personas.

Según la experta y representante adjunta de UNICEF en Guatemala, Mariko Kagoshima, ‘el trabajo es una de las principales barreras a la lactancia materna y contribuye a la decisión de las madres de abandonar esta práctica en un tiempo temprano’.

La UNICEF, informó sobre la existencia de estudios sobre lactancia materna, los cuales evidencian que,  intervenciones como la licencia de maternidad y el apoyo en el lugar de trabajo, aumentaron en más de un 30%  las tasas de lactancia materna.  Además la misma entidad argumenta que la pobreza es la principal causa de trabajo infantil y en otros estudios también indican que  existe un ciclo vicioso entre ambas problemáticas.  Pero se reconoce en todo análisis sobre el tema, que los niños involucrados en el trabajo infantil, realizan tareas ya sea para pagar sus estudios en escuelas u otro tipo de gastos o porque su familia necesita beneficiarse de lo remunerado por el menor.

El número de niños y jóvenes que se dedican al trabajo infantil ha ido en crecimiento, tanto en Guatemala como a nivel latinoamericano, según lo reflejan las informaciones proporcionadas por el sitio Notiamérica. En dicho portal, destaca que en Guatemala, hacia el 2016, había 850 mil menores  en labores remuneradas y el 70% de ellos, habitan en áreas rurales, y el 60% es indígena. El trabajo de estos menores se concentra en actividades agrícolas, ayudantes de buses o ventas informales.

EN LATINO AMÉRICA

Según la OIT, en México en el 2013, habían aproximadamente 2.5 millones de niños, niñas y adolescentes ocupados en sectores agropecuario, comercial y de servicios, de los cuales el 46% de ellos no les remuneraban, según lo acordado por las personas que los contrataban. En Perú, el 70% de niños empleados,  comprenden las edades entre 5 a 17 años, quienes laboran en trabajos peligrosos, tales como los relacionados a la industria artesanal minera. Esta labor absorbe aproximadamente el trabajo de 500 mil niños y niñas, agrega la OIT.

En Colombia, se registran, 1 millón 91 mil menores de edad, sometidos al trabajo infantil, según registros del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). De esta cantidad casi el 50% son niños sin remuneración y  285 mil son asalariados por realizar trabajos domésticos. 

CIFRAS A NIVEL MUNDIAL 

En todo el mundo, 218 millones de niños de entre 5 y 17 años están ocupados en la producción económica.

Entre ellos, 152 millones son víctimas del trabajo infantil; casi la mitad, o sea equivalente a 73 millones, están en situación de riesgo y peligro.

72 millones se concentran en África, 62 millones en Asia; 10.7 millones en toda América; 1.1 millones en los Estados árabes; y  5.5 millones en Europa y Asia Central.

Casi la mitad de los 152 millones de niños víctimas del trabajo infantil tienen entre 5 y 11 años; 42 millones (28%) tienen entre 12 y 14 años; y 37 millones (24%), entre 15 y 17 años.

88 millones son varones y 64 millones son niñas.

El trabajo de menores, se concentra en actividades como la agricultura (71%), que incluye  la pesca, la silvicultura, la ganadería y la acuicultura. 17%  trabajan en el sector de servicios y el 12% en el sector industrial, principalmente, la minería.

Fuente: Estimación mundial sobre el trabajo infantil: Resultados y tendencias, 2012-2016, Ginebra, septiembre de 2017. OIT

http://s21.gt/2018/01/03/trabajo-infantil-una-problematica-social/

Empresarios se comprometen a erradicar trabajo infantil

Las cúpulas empresariales de Centroamérica se comprometen a prevenir y contribuir a erradicar el trabajo infantil en la región, anunció hoy el presidente del Comité de Asociaciones Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif), Antonio Malouf.

El dirigente empresarial hizo el anuncio en el marco del IV Congreso Laboral organizado por Cacif en un hotel de la capital, donde explicó que el compromiso será firmado por los representantes de la Federación de Entidades Privadas de Centro América, Panamá y República Dominicana (FEDEPRICAP).

Las cúpulas empresariales de estos países, puntualizó, “firmarán la Declaración Regional para la Prevención del Trabajo Infantil”.

Malof comentó en el acto inaugural del congreso que “es complicado hablar del futuro cuando se tiene el reto de atender el desempleo, la falta de certeza jurídica para la inversión y sobre todo, el trabajo infantil y las condiciones para acceder a una educación de calidad”.

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Carmen Moreno directora de la OIT comenta que al menos 600 millones de nuevos empleos se deberán crear para el 2030 y los retos son enormes.

 “Es necesario atender de forma integral el desafío de la tasa de desempleo entre jóvenes que hoy es del 6,5 por ciento a nivel nacional”, añadió.

Sostuvo que todos los sectores tienen que hacer esfuerzos para prevenir y erradicar el trabajo infantil en Guatemala, donde más de 850 mil niños trabajan.

Malouf explicó que la FEDEPRICAP, cuya presidencia ostenta Guatemala, considera que el esfuerzo no debe ser solo de este país sino a nivel regional.

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Jimmy Morales comentó que su abuelo llegó a los 90 años sin previsión social, problemática de más de 300 mil adultos mayores del país.

 “No se puede hablar de un futuro prometedor si no cuidamos a nuestros niños y jóvenes”, alertó el presidente del Cacif.

En su opinión, la pobreza, la migración y la informalidad “impulsa a los niños a trabajar en lugar de educarse y recrearse correctamente”, por lo que consideró que es necesario promover alianzas para erradicar en su totalidad el trabajo infantil.

Poca oportunidad

Jimmy Morales, presidente de la Republica asistió al evento organizado por Cacif y comentó que hace unos días han presenciado varias ferias de empleo donde empresas ponen a disposición miles de plazas de trabajo pero no todas llegan a ser ocupadas por la falta de preparación de los candidatos.

“El panorama laboral está cambiando, hay que preguntarnos como Estado ¿Qué tanto nos estamos preparando para los cambios laborales del mundo que tenemos que enfrentar?”. Morales dijo que la educación debe tener más inversión para tecnificar la mano de obra de los guatemaltecos.

El funcionario comentó que su abuelo trabajó hasta los 90 años vendiendo plátanos en la Terminal y dijo que así como su abuelo no tuvo previsión social existen miles de adultos mayores que no cuentan con esta cobertura para vivir un retiro digno.

Morales habló que cuentan con Q405 millones para apoyar al adulto mayor con asignaciones entre Q300 y Q500 al mes a cerca de 106 mil de 300 mil adultos mayores que continúa creciendo esa cantidad sin previsión para el futuro.

http://www.prensalibre.com/economia/empresarios-se-comprometen-a-erradicar-trabajo-infantil

En Guatemala trabajan más de 700 mil niños y niñas

El director ejecutivo de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport), Estuardo Castro, explicó que en Guatemala hay más de 700 mil niños, niñas y adolecentes, menores de 18 años, que están laborando, y de esa cifra unos 300 mil son menores de 14 años. Del total, el 74.4% se concentra en el área rural, agregó.

“El número de menores se han venido reduciendo ya que en 2011 eran más de 850 mil, es decir que en 3 años se ha podido reducir 15.5%”, manifestó Castro durante la presentación del plan estratégico de la Agexport para la prevención del trabajo infantil en el sector exportador a fin de erradicar la concentración de menores de edad, sobre todo en el área rural del país.

Recordó que el índice de competitividad global de 2015 elaborado por el Foro Económico Mundial en relación con el indicador de salud y educación primaria, Guatemala se encuentra en el lugar 123 de 140 países, uno de los puestos más bajos.

Por aparte, el viceministro del Ministerio de Trabajo (Mintrab), Guillermo Gándara, señaló: “Se estima que entre 800 mil y 1 millón de niños están trabajando de los cuales un 60% laboran en el sector agrícola sin remuneración”.

Acotó que el ministerio se encuentra trabajando en 5 planes operativos contra el trabajo infantil a nivel nacional, los que se están focalizando en los sectores con mayor incidencia, es decir, basureros, recicladoras, coheterías y pica piedra.

Mayor educación
El presidente de Agexport, Rolando Paiz, indicó que “en el mundo existen 168 millones de niños y niñas trabajando, de los cuales 12.5 millones están en América Latina y Caribe. El día de hoy venimos a sumarnos al reto de promover y realizar acciones que contribuyan a prevenir el trabajo infantil en el sector exportador”.

El empresario agregó que “en este caso estamos impulsando una mejor educación, ya que juega un rol fundamental para romper con el ciclo de la pobreza y ofrecer mejores y mayores oportunidades para niños, niñas y jóvenes guatemaltecos”.

La estrategia para la prevención de trabajo infantil de la Agexport busca unir esfuerzos, tanto de exportadores, organizaciones y cámara empresariales para la erradicación de este flagelo.

Los cuatro ejes de trabajo son: sensibilización, en donde las empresas exportadoras conocerán la importancia de tomar acciones para prevenir el trabajo infantil; la formación, donde se capacitará a la empresa para el pleno cumplimiento de la legislación laboral; programas, que se realizarán a corto y mediano plazo; y alianzas, para sumar a otras instituciones públicas y privadas.

Durante el evento, empresas exportadoras agremiadas de Agexport manifestaron su compromiso para prevenir el trabajo infantil, suscribiendo el decálogo para el cumplimiento de la legislación laboral de prevención del trabajo infantil., documento que fue entregado a las autoridades de la Organización Internacional del Trabajo en Guatemala y a las del Ministerio de Trabajo.

Situación mundial
Recientemente la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) advirtió que el país tiene el mayor índice de trabajo infantil de toda América Latina. Señaló que en Guatemala 850,937 niños viven una situación de trabajo infantil y que el 43% de ellos no asisten a la escuela.

Entre las ocupaciones que emplean a menores de edad está la elaboración de fuegos artificiales, agricultura, recolección de café y picar piedra. Mientras que los departamentos donde se registra un mayor índice son Guatemala, Huehuetenango y Quiché.

Esta misma semana, la ministra de Trabajo, Leticia Teleguario, anunció que en unos dos meses el Gobierno tendrá una hoja de ruta para eliminar el trabajo infantil y que, de forma paralela, desarrollará programas de apoyo para mejorar la cobertura educativa y frenar el abandono escolar.

Por otra parte, en la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos de 2014, del Instituto Nacional de Estadística (INE), señaló que si bien los mayores niveles de ocupación se observa en la población de 25 años o más (98.6%) los que tienen entre 15 y 24 años también es alta, 92.9%. Agregó que si bien este patrón se observa en todos los ámbitos de estudio, es en el dominio urbano metropolitano donde la diferencia entre estos dos grupos de edad es más grande y en el área rural nacional la brecha entre ambos grupos es menor.

En contraste, el Boletín Estadístico de Afiliación 2014, del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), evidenció que los jóvenes afiliados, entre 15 y 19 años de edad, son en total 29,722.

Respecto al sector laboral asegurados, 13,704 de ellos trabajan en servicios; 6,843, en comercio; 6,345, en agricultura, caza y pesca, y en la industria manufacturera, son 2,830.

A nivel mundial, las regiones con mayor riesgo de trabajo infantil se reportan en Asia y el Pacífico con 78 millones de menores laborando, le sigue África, con 59 millones, y América Latina y el Caribe, con 12.5 millones, indicó la Agexport.

 

http://www.s21.gt/2016/06/20354/