La esclavitud ignorada en Ciudad de Guatemala

Juan trabaja en una tienda de abarrotes en una esquina en Ciudad de Guatemala. A pocas cuadras de centros de tecnología, restaurantes de primera y tiendas de diseño. Abre a las cuatro de mañana o, si tiene suerte, a las cinco. Afuera del cuarto donde duerme está su trabajo, porque vive adentro del negocio, junto con otros dos encargados.

Una tienda de Ciudad de Guatemala.

FOTO: CARLOS SEBASTIÁN

A las 10 menos 10 de la noche, un miércoles, cuenta su historia. Tiene 16 años, pero aparenta 22. Diremos que se llama Juan. Nació en Chichicastenango, habla k’iché, tiene dos hermanas y un hermano, y empezó a atender a los doce. El último grado que terminó fue sexto primaria y luego comenzó a trabajar en las tiendas con su papá.

– Ganábamos Q9 mil ($1,200) entre los dos, pero ahora ya no se gana eso. Mínimo me dan Q2 mil al mes, y si fue buena la venta podrían darme Q 5mil, pero casi no pasa, dice con una voz tímida pero segura.

Entre Q2 mil y Q5 mil se encuentra el salario mínimo de Guatemala, que son Q2,893 mensuales. No es lo suficiente para rentar un lugar, ni pagar por el costo del transporte o la salud, o para salir de pobre.

Chichicastenango queda a 127 kilómetros de la Ciudad de Guatemala, pero el tiempo de camino supera las 4 horas en bus. Hace 5 años que Juan vive lejos de su mamá. Conoce Escuintla, varias zonas de la capital y San Juan Sacatepéquez. Dice que han sido contadas las ocasiones en las que ha sentido que no le tratan bien.

Un delito sin rastro y con poca pena

El caso de Juan no es único. 850 mil menores de edad, 25% de los niños y adolescentes del país, está en condiciones de trabajo infantil. Entre 2015 y 2016, se reportaron apenas 330 casos de explotación infantil en el Ministerio de Trabajo. Del 64% de adolescentes entre 14 y 17 años que trabaja, sólo se reportaron 293 casos. Y de estos, 45 casos de trata de personas y explotación laboral han llegado al Ministerio Público (MP) para ser denunciados ante un juez.

La falta de acción del Estado para terminar con el trabajo infantil es una de las razones por las que Estados Unidos ha demandado a Guatemala en el marco del CAFTA, el tratado de libre comercio con Centroamérica. Argumentan que es imposible competir en libre mercado si los guatemaltecos se aprovechan del trabajo infantil, explotación laboral, evasión de impuestos o no protegen el medio ambiente.

Alexander Colop, fiscal contra la trata de personas en el MP, recuerda que la unidad se inauguró recién en 2014. Ese año hubo 10 casos de explotación infantil denunciados por el Ministerio de Trabajo. Se multiplicó por 15 entre 2015 y 2016.

María Eugenia Villareal, directora de Ending Child Prostitution, Pornography and Trafficking (ECPAT), dice que no se han hecho estudios ni trabajos sobre tortillerías ni sobre tiendas.

O más bien, podrían llamarse tiendas-cárceles.

 

Otra tienda en la Ciudad.

Juan no se extiende para hablar de sus descansos, porque no tiene muchos. Tampoco puede salir de la tienda, porque las rejas siempre están bajo llave. No sale durante el día ni tampoco en la noche.

– ¿Qué pasa si te enfermás?
– Aquí vendemos medicinas; me tomo alguna hasta que me cure.

– ¿Qué pasa si querés salir?
– No puedo.

– ¿Qué pasa si hay un terremoto?
– No voy a poder salir.

La necesidad (y el boom) como motor de la explotación

La zona en la que se encuentra la tienda donde trabaja Juan (diremos que está entre la zona 4 y la zona 10) vive un boom económico. Con edificios nuevos, aceras nuevas, la clase media alta ha vuelto a caminar y a salir. Los restaurantes, los comercios, las galerías y la vida nocturna aumentaron. Este negocio se encuentra bien ubicado. No importa la hora, Juan tiene clientes. Y es entre ventas que se acerca a los barrotes que rodean todo el establecimiento, y dividen le exterior del interior, para continuar con la conversación.

Después de ver a su hermano dejar a su familia y su casa, Juan hizo lo mismo.

– Él es más pilas que yo, se vino sin saber español porque no había ni terminado el segundo grado y aquí se quedó.

A pesar de que su papá y su hermano también están en Ciudad de Guatemala, casi no los ve. No puede especificar dónde, pero asegura que viven y trabajan lejos.

El resto de su familia son sus hermanas y su mamá. Una tiene 10 años y la otra, 8 meses. Las extraña. Pero en Quiché no hay trabajo.

Su situación es jodida. Prefiere ser esclavo en la capital a pasar hambre en su pueblo.

A lo que la psicóloga de Casa Alianza, Gabriela Monroy, responde que no se trata de preferencias porque no hay opciones.

– ¿Qué opción laboral en un espacio controlado, un espacio legal, tiene una adolescente de 17 años con segundo de primaria? No tiene.

La esclavitud va más allá. Los excesos que se cometen por parte de los jefes no se limitan al encierro de sus empleados. Entre las injusticias reportadas en estos casos se incluye la violencia sexual, los golpes, violencia psicológica y un control total sobre la vida de las víctimas. Con las rejas los retienen en los establecimientos, y les quitan sus papeles y documentos de identificación. Es otra razón por la que no pueden irse, y por la que no pueden recibir servicios públicos, o privados.

– Trabajar en condiciones como las de Juan tienen como consecuencia la pérdida de la capacidad de reconocerse como seres humanos, lo que se refleja en la impotencia para salir de una situación de violencia, explica la psicóloga Monroy.

– Es fácil para las personas que tienen niveles de educación más altos, darse cuenta de que hay explotación e injusticia. Y es la falta de conocimiento la que permite los abusos, y la vulneración de los derechos.

Lejos, lejísimos de la ley

Los edificios de lujo, las empresas de tecnología, los cafés sofisticados quedan a unas cuadras y a años luz de la tienda de abarrotes.

70 años desde que Guatemala ratificó las convenciones contra la esclavitud. Décadas desde que el Código de Trabajo determinó que una jornada diurna no puede ser mayor de 8 horas diarias, o 48 horas semanales. Y una jornada nocturna no puede superar las 6 horas diarias, ni las 36 horas a la semana. Décadas desde que se escribió que todos los trabajadores tienen derecho a un período de vacaciones al año y a Seguro Social. Siete años desde que se aprobó el decreto 9-2009 que define la Ley contra la violencia sexual, explotación y trata de personas, que ordena combatir todas las modalidades de trata, como la explotación laboral, la servidumbre y la esclavitud.

 

Una tortillería en la zona 10 de la Ciudad de Guatemala.

Este apoyo no significa nada para Juan . Él ha trabajado en más lugares, y siente que la ley cambia de acuerdo al jefe que tenga.

– Una vez, trabajé 4 meses y no me pagaba, al final me dio solo Q1mil por todo el tiempo que estuve ahí. Ese señor sí era malo, me mandaba a vigilar, me regañaba y me insultaba, y eso siente feo.

Mientras habla con esta periodista, se encuentra solo en la tienda. Cuenta su vida con soltura, pero repite que los otros dos encargados no tardan en regresar. Cada uno de los tres empleados tiene un trabajo diferente. Uno es el encargado de contar y guardar el dinero. El otro, el que tiene las llaves, es el encargado de la tienda y el inventario. Y Juan es el último eslabón.

– Yo soy el encargado de despachar el producto.

El único día que sale del negocio es el domingo, pero después de las 7 de a noche. Ese día, a esa hora, se va a jugar fútbol al estadio Doroteo Guamuch Flores. No conoce muy bien a los otros que juegan con él, pero no le importa.

La Inspectoría de Trabajo y el futuro

La mayoría de las tiendas de barrio y tortillerías trabajan en la informalidad, por lo que si el Ministerio de Trabajo no las censa, el MP no puede calcular la cantidad de casos similares en el país. A la Inspectoría General de Trabajo le cuesta meses responder a preguntas periodísticas.

El Ministerio de Trabajo cuenta con mecanismos de acción a la hora de recibir denuncias con relación al tema de explotación laboral y casos de trabajo infantil. De acuerdo con el inspector, Ángel Ortiz, trabajan de la mano con la Secretaría Contra la Violencia Sexual, Explotación Sexual y Trata de Personas (SVET) de la Vicepresidencia y con la Procuraduría de los Derechos Humanos.

La SVET, según varias fuentes consultadas, trabajaba más con Roxana Baldetti que con el actual vicepresidente Jafeth Cabrera.

Cuando al Inspector de Trabajo se le pregunta –siempre por medio de su oficina de prensa– sobre detalles del trabajo de su oficina, resume en siete pasos un proceso que expone a la víctima. Se llena una boleta con una entrevista a la persona agraviada y una percepción del inspector que lleva el caso. Luego se formula una prevención al patrono para que la víctima deje de trabajar inmediatamente y se hace una prevención de pago de prestaciones laborales. Y luego, se inicia el proceso legal en contra de la persona empleadora.

Dice que es para garantizar la “acción inmediata” contra el trabajo infantil y la explotación, pero los requisitos del inspector Ortiz parecen de otro planeta. Reconoce que los trabajadores explotados no ofrecen ninguna declaración a los inspectores cuando les hacen entrevistas. Es obvio. Las personas que trabajan en estos negocios no quieren denunciar ni ser entrevistadas en sus puestos de trabajo. Y los dueños no están en las tiendas o tortillerías.

Nómada no pudo cuestionar más al inspector Ortiz porque dijo que todo debía ser por medio de la oficina de prensa del Ministerio de Trabajo.

La SVET de la Vicepresidencia, cuando es cuestionada, dice que sólo acompaña los casos que presenta la Inspectoría.

En el Congreso de la República, la Comisión de Trabajo no ha tratado temas relacionados con explotación y trata de personas. De acuerdo con el diputado Félix Ovidio Monzón, del partido Todos y presidente de la comisión, no se ha conocido algún caso.

– Yo he escuchado que esas cosas pasan en las tiendas y las tortillerías, pero no hemos abordado esa cuestión dentro de la comisión.

Justifica la falta de atención en el tema, con el argumento de que no han recibido ninguna denuncia formal del trabajo en las tiendas de barrio.

Como los diputados todavía no han reformado la ley para que la esclavitud se considere un delito de acción pública, esclavos como Juan tendrían que ir al barrio Gerona en la zona 1 para denunciar en el Ministerio Público que son esclavizados.

Pero para esto antes tendrían que ocurrir dos cosas. Para denunciar, Juan debería poder salir de la tienda. Y para denunciar, Juan debería saber que es víctima.

Él se considera afortunado. Dice que no se aburre porque tiene que hacer la limpieza, sacar las cosas de las bolsas, enfriar las aguas y tiene tele con cable, por lo que ‘casi nunca’ se duerme.

A sus 16 años, Juan no ha tenido novia.

– Yo lo que hago es trabajar.

Hablar del futuro no es importante para él. Los plazos en los que piensa son muy cortos, y no sabe qué va a pasar en dos días; él habla en horas. Pero si de algo está completamente seguro es de que no quiere regresar a Quiché.

https://nomada.gt/cotidianidad/la-esclavitud-ignorada-en-ciudad-de-guatemala/

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¿Cómo perciben la corrupción los centroamericanos?

Transparencia Internacional publicó recientemente el estudio “Barómetro global de la corrupción. Las personas y la corrupción en América Latina”, trabajo que sintetiza los resultados de una encuesta realizada, entre mayo y diciembre de 2016, a más de 22,000 personas en 20 países de América Latina y el Caribe, entre los que se incluyen las naciones centroamericanas. El objetivo ha sido conocer experiencias directas de corrupción en los servicios públicos y las percepciones acerca de la magnitud de la corrupción.

Una de las principales conclusiones del estudio es que la mayoría de personas en la región, cerca del 62% de los encuestados, considera que la corrupción aumentó en el transcurso de los 12 meses previos a la encuesta. A nivel centroamericano esta afirmación fue hecha por el 53% de los entrevistados, siendo Costa Rica, El Salvador y Honduras los países con la peor percepción.

Al preguntar sobre cuán corruptos se perciben diversos grupos de poder en cada país, los resultados indican que el 47% de las personas encuestadas sostienen que la mayoría o todos son corruptos en la policía y en el Congreso. El porcentaje baja al evaluar a los gobiernos locales (45%), a los funcionarios que dependen del presidente (43%), y jueces y magistrados (40%). Finalmente, el 36% de los entrevistados cree que los ejecutivos de empresas son sumamente corruptos. En cuanto a la lucha contra la corrupción, más de la mitad de los ciudadanos (53%) considera que su gobierno está haciendo mal esta tarea.

El estudio afirma que casi la tercera parte de usuarios de servicios públicos (educación, salud, documento de identidad, policía, servicios públicos y tribunales) pagó soborno en los últimos doce meses, lo cual equivale a casi 90 millones de personas en los 20 países encuestados. Aproximadamente una de cada cinco personas que asistieron a hospitales y escuelas pagaron un soborno, dieron un regalo o hicieron algún favor al funcionario o empleado público para conseguir acceso al servicio requerido. Sin embargo, solamente el 9% de quienes pagaron sobornos denunciaron el hecho ante las autoridades. De este limitado número de personas, el 28% sufrió consecuencias negativas, mientras que en uno de cada cinco casos denunciados se tomaron medidas contra el autor.

En Centroamérica, entre un 24 (Costa Rica) y 38% (Panamá) de los entrevistados afirmó haber pagado sobornos. Dentro de los datos más reveladores están el que más del 51% de los entrevistados en Honduras, que utilizaron el sistema de justicia, afirmó haber tenido que pagar soborno; Entre 21 y 30% de los encuestados en El Salvador, Honduras y Panamá, debió pagar sobornos para acceder a servicios públicos de educación o salud. Por su parte, Guatemala tiene el más alto porcentaje de sobornos en el Istmo ―entre 21 y 30% de los encuestados― pagados a la policía.

El estudio preguntó a los encuestados si consideran que las personas comunes pueden hacer la diferencia frente a la corrupción y el 70% dijo que sí. En Centroamérica, el porcentaje se situó en 73%: las personas tienen confianza en que su participación activa y la denuncia de los hechos de corrupción ayudan a luchar contra este flagelo, principalmente en Costa Rica (82%), Nicaragua (77%),  Honduras (76%) y Guatemala (70%).

El estudio agrega entre sus recomendaciones la necesidad de que los gobiernos involucren más a la sociedad civil en sus esfuerzos en contra de la corrupción, lo que puede dotar de credibilidad a sus esfuerzos. Asimismo, se debe crear un contexto seguro que favorezca la participación social, al tiempo en que se fortalecen las instituciones que participan en la detección, investigación y condena de delitos vinculados con la corrupción. También se recomienda eliminar la inmunidad política en los casos de corrupción y proteger a los denunciantes mediante la creación de canales de denuncia accesibles y anónimos.

Para reducir los sobornos en los servicios públicos, el estudio recomienda que los gobiernos aseguren que las tarifas oficiales de dichos servicios se exhiban públicamente; así como optimizar los procedimientos para que la toma de decisiones no resulte prolongada o arbitraria, e invertir en plataformas de gestión electrónica que permita solicitar servicios sin interactuar personalmente con funcionarios o empleados públicos. Finalmente, para sanear las instituciones policiales se recomienda mejorar sus capacidades de investigación, así como afianzar medidas disciplinarias internas y establecer mecanismos de rendición de cuentas permanentes y sistemas integrados de gestión institucional.

La corrupción, como mecanismo de ejercicio del poder, es un cáncer que está matando la democracia al destruir la confianza y la cohesión social, y al prostituir la institucionalidad pública frente a los fines particulares, por lo que toca hacerle frente de manera integral y estructural.


Elaborado por Jonathan Menkos Zeissig

Para leer el estudio completo: https://www.transparency.org/whatwedo/publication/las_personas_y_la_corrupcion_america_latina_y_el_caribe

http://blogs.eleconomista.net/icefi/2017/10/como-perciben-la-corrupcion-los-centroamericanos/

Sindicato de trabajadoras domésticas, similares y a cuenta propia (Sitradomsa) piden la ratificación del convenio 189 de la OIT.

https://twitter.com/i/web/status/828981386329595904

Trabajadoras de servicios domésticos piden convenio

El Sindicato de Trabajadoras Domésticas, Similares y a Cuenta Propia (Sitradomsa) pidió ayer al Congreso aprobar la iniciativa de ley que ratifica el Convenio 189 de la OIT acerca del trabajo decente para esa categoría de empleados.

 

El Convenio 189 fue adoptado en junio del 2011 y llegó al Congreso en agosto del 2015, pero a la fecha no se ha aprobado.

 

Floridalma Contreras, representante de Sitradomsa, dijo que para este martes el Congreso tiene en agenda conocer la iniciativa en tercer debate, por lo que solicitan a los diputados que sea aprobado.

Esta ley permitirá que las empleadas de ese sector opten a prestaciones y horarios de trabajo adecuados (ocho horas diarias), explicó Contreras, y agregó que muchas empleadas domésticas laboran hasta 16 horas al día.

Sitradomsa y la Asociación de Trabajadoras del Hogar, a Domicilio y de Maquila pidieron que se cree una comisión paritaria para fijar un salario mínimo al segmento, pero indicaron que autoridades de Gobierno no han respondido.

Refieren que a las trabajadoras domésticas de Zacapa se les paga entre Q300 y Q500 mensuales, salario similar al de otros departamentos, y que en la capital es de entre Q900 y Q1 mil 200 al mes.

http://www.prensalibre.com/economia/economia/piden-aprobar-el-189

Trabajadoras domésticas y de maquilas denuncian abusos laborales

Con una caminata mujeres trabajadoras domésticas y de maquilas buscan reivindicar sus derechos y que se traduzcan en salarios dignos y condiciones laborales apropiadas.

empleadas

 

La marcha inicio en la Central General de Trabajadores de Guatemala (CGTG) ubicada en la zona 1 hasta llegar a la casa presidencial donde fue entregado un pliego de peticiones.

empleadas

La mujeres exigen el pago de prestaciones conforme a la ley y que los certificados del seguro social sean entregados a los trabajadores. El Sindicato de Trabajadores de Maquila denunció que al momento de exigir las prestaciones los patronos las amenazan con despidos o rebajas de sueldo.

empleadas

Información: Silvia Salvatierra

http://www.guatevision.com/trabajadoras-domesticas-maquilas-denuncian-abusos-laborales/

Las brechas salariales continúan

Pese a que existen leyes que garantizan equidad e igualdad laboral entre hombres y mujeres, las brechas respecto de salarios y preferencias para ocupar ciertos puestos siguen, afirman fuentes consultadas.

 

Agregan que la brecha en el desempeño laboral entre hombres y mujeres se debe a la cultura masculina enraizada en nuestra sociedad, que delega la carga de la maternidad y del hogar a la mujer.

 

Las mujeres del área rural y las empleadas domésticas son quienes más desigualdades encuentran dentro del ámbito laboral. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Según la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos (Enei 2-2014), la población en edad de trabajar (PET) es de 10 millones 509 mil 644 de personas —52.7 por ciento son mujeres—, mientras que la población económicamente activa (PEA) es de seis millones 316 mil cinco —el 65 por ciento son hombres—.

En el boletín del Observatorio de Trabajo Decente, Ingresos Salariales, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), se indica que la diferencia que hay en el ingreso promedio de un asalariado rural —Q1,470.50— es alrededor de la mitad respecto del urbano metropolitano —Q2,930.43—.

Según el informe: “Estas diferencias son aún mayores en el caso de los asalariados rurales indígenas y las mujeres asalariadas rurales indígenas, que son las que tienen el menor ingreso, aproximadamente un tercio del promedio del urbano metropolitano”.

El salario promedio rural de la mujer indígena es de Q1,128.42, en tanto el de una no indígena en el área urbana metropolitana es de Q2,776.11.

Julio Prado, analista de Asíes, señaló que las mujeres tienen mayores diferencias salariales en el sector informal.

“En promedio, la mujer tiene alrededor del 84 por ciento del salario del hombre; pero si vamos al área rural y es mujer indígena, a veces anda por 60 por ciento el salario que devenga respecto con el del hombre, por la misma actividad”, aseveró.

Lourdes Xitumul Piox, a cargo de la Secretaría Presidencial de la Mujer (Seprem), señaló que para el 2010 la diferencia salarial en el promedio entre hombres y mujeres era de Q438, mientras que en el 2014 fue de Q495.

“Está permeado en el imaginario de que el hombre es para la vida laboral y las mujeres ya tenemos socialmente asignados roles, que somos para el espacio privado, cuidar a la familia, atender a la pareja, al papá. Es el sistema patriarcal con el que luchamos día a día”, indicó.

Resaltó que cuando una mujer llega a un puesto por su capacidad, en la práctica tiene que hacer el doble o triple esfuerzo por asegurar su trabajo; además, se enfrenta con que un hombre puede ganar más en el mismo puesto y por hacer las mismas funciones que ella.

Otro indicador que refleja la realidad de las mujeres está en el Seguro Social, ya que el año pasado reportó 410 mil 955 afiliadas cotizantes y 856 mil 474 afiliados.

Erwin García, director de Sistema de Información y Estadísticas de la Seprem, señaló que en los datos que se manejan los hombres participan en las actividades del hogar en 13 por ciento y el 87 por ciento de tareas recaen en las mujeres, las cuales no son remuneradas, pero sustituyen un costo.

Agregó que en el 2011 se calculaba que el aporte del trabajo no remunerado de la mujer al producto interno bruto (PIB) era de 15.6 por ciento y para el 2014 era de 18.9 por ciento.

“Esto nos da una idea muy cercana a la realidad de cuánto es el aporte de la mujer al PIB”, aseveró.

Según Tania Arita, gerente regional de Manpower Centroamérica y República Dominicana, un informe sobre inclusión de la mujer en lo laboral refleja que si bien la mujer ocupa el 50 por ciento en el mercado laboral, apenas el 25 por ciento llega a cargos gerenciales, ni siquiera directivos.

“Hay datos estadísticos que nos dicen que todavía el hombre sigue ganando más que la mujer, a pesar de que tienen el mismo puesto y los mismos roles (…) Más del 20 por ciento de las mujeres consideran que hay mejores oportunidades para el hombre o preferencias para ocupar cargos”, dijo.

Resaltó que más del 76 por ciento de las mujeres después del embarazo deciden no regresar al trabajo, porque no hay flexibilidad de horarios.

Añadió que según un estudio realizado en 25 países, se encontró que los millennials —personas menores de 34 años— consideran que reducir las brechas entre hombres y mujeres llevará unos 22 años.

Invisibiliza aporte

Según Élida Ajsac, directora de promoción y participación de la mujer de Seprem, las desigualdades tienen sus raíces en el sistema patriarcal y racista. Agregó que  el mismo invisibiliza el aporte femenino, y  si se  habla del sector agrícola, a las mujeres se les relega como ayudantes del jefe de familia.

No se denuncia

Dulce Zúñiga, de la Procuraduría de los Derechos Humanos, dijo  que por ahora no tienen denuncias relacionadas con discriminación de género o desigualdad salarial. Resaltó que aunque  el Código de Trabajo contempla la igualdad en los salarios, existen diferencias que no se denuncian.

Luchan por la igualdad

Mayra Díaz, de la Federación Sindical de Trabajadores de la Alimentación, Agroindustria y Similares de Guatemala, señaló que en la organización se trata de eliminar esa brecha y que las mujeres incidan sin importar la etnia, credo o cultura. “Se lucha por un salario decente, justo y vital”, expresó.

Sin cumplirse

Maritza Velásquez, de la Asociación de Trabajadoras del Hogar y de Maquila, dijo que aunque la ley es clara, la maternidad afecta la contratación de la mujer en ciertos sectores, y  que en el trabajo doméstico predomina  la mano de obra femenina; pero aún ahí le pagan más al hombre.

Ven desventaja

Tania Arita, de Manpower, indicó que más del 20 por ciento de las mujeres piensa que llegar a posiciones de liderazgo es olvidarse de  su familia y el hombre eso lo pone como un ingrediente. Agregó: “Hay una cultura masculina arraigada (…) en donde no hay flexibilidad para las mujeres”.

 

http://www.prensalibre.com/guatemala/comunitario/las-brechas-continuan