Los 3 países con menos desempleo en América Latina (y por qué no es necesariamente una buena señal)

Guatemala, México y Bolivia. Esos son los tres países de América Latina con las menores tasas de desempleo.

Suena como si fuera el sueño de cualquier país, pero, en realidad, tener un bajísimo desempleo no es necesariamente una señal de que la economía está bullente, ni que todos los que quieren trabajar pueden regodearse eligiendo entre los que ofrecen mejores sueldos.

Si la historia fuera así de simple, estos tres países pagarían sueldos altos y sus economías estarían con el acelerador en primera.

En algunos casos, ocurre que un desempleo bajo es señal de que existe un gran mercado laboral informal o que muchos potenciales trabajadores, simplemente dejaron de buscar trabajo.

“Si hay personas desalentadas que se cansaron de buscar empleo y ya no lo hacen más, estas personas se califican como “inactivas” y no entran en el cómputo de desempleo. Y esto no es bueno”, le dice a BBC Mundo, Verónica Alaimo, especialista senior de la División de Mercados Laborales del Banco de Interamericano de Desarrollo, BID.

Por eso, no solo basta mirar el nivel de empleo en un país, sino también, hay que mirar cuánta gente busca trabajo.

“Las peores tasas de pobreza”

Guatemala tiene la menor tasa de desempleo de toda América Latina, con un 2,2%, un nivel muy inferior al de Estados Unidos, que actualmente tiene un 3,8%.

Pero justamente ese bajo desempleo en la mayor economía de América Central, no es una señal de que todo va bien.

FabricaDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionGuatemala tiene la menor tasa de desempleo de toda América Latina.

Por el contrario, según el Banco Mundial, este país es uno de los más desiguales de la región en la distribución del ingreso, según el Banco Mundial.

“Tiene algunas de las peores tasas de pobreza, desnutrición y mortalidad materno-infantil, especialmente en las zonas rurales e indígenas”, señala el organismo.

Algunos trabajan en la calle, en pequeños comercios improvisados o realizan actividades de subsistencia que apenas les generan ingresos para comer.

“Muchas personas no pueden darse el lujo de estar desempleadas. Necesitan trabajar para sostener a sus familias. Y eso muchas veces se traduce en trabajos precarios, trabajos informales, sin acceso a la seguridad social, o trabajos muy poco productivos y con bajos salarios”, dice Alaimo.

Desempleo en América Latina (%)
Guatemala 2,2
México 3,2
Bolivia 3,3
Perú 4,1
Ecuador 4,3
El Salvador 4,5
Nicaragua 4,7
Panamá 5,4
República Dominicana 5,5
Paraguay 6,2
Honduras 7
Chile 7,7
Costa Rica 8
Uruguay 8,1
Argentina 8,2
Colombia 9,4
Brasil 9,8
Fuente: BID, Sistema de Indicadores de Mercado Laboral y Seguridad Social (SIMS).

México y Bolivia

Los casos de México y Bolivia (con niveles de desempleo de 3,2% y 3,3%, respectivamente) son distintos a la compleja situación económica de Guatemala.

Pero a pesar de las diferencias, la informalidad laboral sigue siendo la piedra en el zapato.

En México, el desempleo está en su nivel más bajo en más de una década, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), algo que internamente se recibe como una buena noticia.

Pero al mismo tiempo, los trabajadores informales llegan al 56,9% y muchos analistas dicen que puede ser más alto, considerando zonas indígenas y rurales.

Bandera en la frontera de México y EE.UU.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEn México el desempleo está en su nivel más bajo en más de una década.

Bolivia, por otro lado, es el país que más ha crecido en América del Sur, con un promedio de 5% en la última década.

Eso le ha permitido mantener un cierto nivel de estabilidad económica con un impacto positivo en la generación de empleos.

Durante el boom de las materias primas, Bolivia supo aprovechar los excedentes y hacer un colchón de ahorro que le ha permitido seguir creciendo y generar empleos.

Pero por otro lado, economistas del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), han advertido que una gran parte del empleo pertenece al sector informal, lo que los hace muy precarios.

Bajos ingresos y subempleo

Jürgen Weller, jefe de la Unidad de Estudios del Empleo de la CEPAL, le dice a BBC Mundo que entre 2003 y 2014 —con una interrupción en 2009— hubo “una evolución bastante positiva del crecimiento económico y la correspondiente generación de empleo asalariado”.

Pero entre 2015 y 2017, en el contexto de una contracción económica en los primeros dos años de ese período, “el desempleo regional aumentó marcadamente, aunque todavía sin volver a los niveles de inicios de la década anterior”, agrega.

El problema del desempleo en los últimos años a nivel regional “fue bastante generalizado”, dice, pero se concentró más en los países sudamericanos que fueron golpeados, entre otros factores, por la baja de los precios de sus productos de exportación.

“Eso no fue tan relevante en México y los países centroamericanos que tuvieron una evolución más favorable al respecto”.

El economista advierte que los grandes problemas del mercado laboral regional se pueden ver en el nivel bajo de ingresos y en el subempleo.

Especialistas ven posible incrementar los salarios en México.Derechos de autor de la imagenJOE RAEDLE/NEWSMAKERS
Image captionVarios países de América Latina tienen un nivel de desempleo muy bajo.

Hay países como como Bolivia y Guatemala que suelen tener un desempleo muy bajo, agrega Weller, pero “este bajo nivel de desempleo abierto refleja la existencia de un gran sector informal”.

Entonces, más allá de la cifra de desempleo en un país, vale la pena poner atención en la cantidad y la calidad de los mismos.

Las habilidades de los trabajadores

Pensando en esos criterios, el BID ha desarrollado el Índice de Mejores Trabajos (IMT). En este caso, países como Guatemala, México y Bolivia no tienen tan buen desempeño.

Entre 17 países de América Latina, Guatemala ocupa la posición 17, México el lugar 13 y Bolivia el 10.

“Los tres países están en la mitad de abajo del ranking“, dice Verónica Alaimo.

México tiene los salarios más bajos en la región del TLCAN.Derechos de autor de la imagenJOE RAEDLE/NEWSMAKERS
Image captionMéxico tiene los salarios más bajos en la región del TLCAN.

Sin embargo Bolivia, ha mostrado un mejor desempeño en el mercado laboral, al compararlo con los otros dos países.

“Bolivia se encuentra por encima del promedio regional tanto en participación laboral como en empleo”, agrega.

“Y se encuentra muy cerca del promedio regional en el indicador de salarios suficientes para salir de la pobreza”.

A nivel regional, América Latina está relativamente mejor en la cantidad, que en la calidad de los empleos.

Mujer en un cajero donde atiende un hombreDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionA nivel regional, América Latina está relativamente mejor en la cantidad, que en la calidad de los empleos.

“Yo creo que se relaciona con los bajos niveles de productividad laboral de la región, lo cual limita las posibilidades de empleos de calidad, formales y con salarios suficientes para superar la pobreza”, dice Alaimo.

Por eso es importante, dice la experta, mejorar las habilidades de los trabajadores, para que respondan a lo que necesitan los sectores productivos de cada país.

“Este es un problema latente en nuestra región, que puede ahondarse a medida que la revolución tecnológica transforma los puestos de trabajo, sin que esta transformación venga acompañada de capacitación para reconversión laboral”.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-44662399

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Los milenials en el mundo laboral

La forma cómo se ha desenvuelto la sociedad a través del tiempo ha marcado el comportamiento humano dentro del ambiente laboral y dependiendo del período cronológico en el cual nacieron las personas así también es su actitud hacia el trabajo.

Hoy en día existe un choque generacional entre quienes por su edad y experiencia dirigen las empresas, otros que ocupan altos cargos y los que integran toda la parte operativa —por lo general son personas jóvenes—. De alguna manera esta brecha está creando un vacío en medio de la fuerza laboral y la funcionalidad de las organizaciones.
Para la comprensión de este tema se han creado diferentes grupos: La primera generación llamada Baby boomers surgió después de la Segunda Guerra Mundial, comprendida entre 1945 y 1964. Se caracterizan por ser amantes del trabajo, aunque no les apasione. Son metódicos y responsables. Muchos de esta época son los dueños o presidentes de las grandes corporaciones de hoy.

La Generación X nació entre 1965 y 1981, se distinguen por ser tradicionales. Estos, posiblemente son hoy los gerentes generales de las empresas, son una poderosa mezcla de experiencia, tecnología moderada y buena educación. No así los milenials o Generación Y que surgió entre 1982 a 1999, enfocados fuertemente en la tecnología. Estos son autodidactas y atrevidos. Aunque en el ámbito laboral no son muy estables.

Del 2000 a la actualidad se considera la Generación Z o centenials, caracterizados por estar extremadamente influenciados por la tecnología, no pueden vivir sin internet, celulares y redes sociales. Estas personas son aún jóvenes y no han iniciado de manera formal en el mundo laboral, por lo que aún es pronto para juzgarles.

Es importante enfocarse en las características de los milenials, ya que según PwC Millennials at work, 2012, se considera que “en Estados Unidos son el 25% de la fuerza laboral y se espera que dentro de dos años aumente a 50%”. En Guatemala se estima que los porcentajes son aún mayores y que gran parte de los empleados son milenials.

Según el diario El Observador, este grupo busca una serie de condiciones para permanecer en un empleo. Entre ellas está perseguir un buen clima laboral y un empleo que le proporcione un balance entre su vida personal y el trabajo. Necesitan reconocimiento, retroalimentación de su desempeño laboral, incentivos económicos y emocionales.

Lo cual varía de las generaciones anteriores, ya que ellos consideraban un logro conservar un empleo, mientras que a los mileanials no les importa cambiar constantemente de trabajo, sobre todo si no se encuentran satisfechos, por lo que consérvalos dentro de la organización es todo un logro. Están acostumbrados a un ritmo de vida rápido y con cambios constantes; necesitan tener su espacio y autonomía para poderle poner pasión a su trabajo.

Además, esta generación se caracteriza por querer cambiar el mundo, son optimistas y muy impulsivos, si se les limita se desmotivan. Este grupo toma decisiones basándose en sus sentimientos y no en su permanencia.

Hablando de su presentación personal en el trabajo, ellos no quieren utilizar el vestuario tradicional para trabajar, prefieren vestir casual y cómodamente. Además, les gusta usar tatuajes, piercings, cortes y tintes de pelo estrambóticos, porque consideran que de este modo expresan su personalidad. Se resisten a aceptar las normas de una empresa en ese sentido, y prefieren no aceptar el empleo antes de cambiar su aspecto.
En perspectiva, es bueno para las empresas balancear la fuerza laboral con personal intergeneracional, para crear un equipo heterogéneo y multidisciplinario cada quien aportando lo mejor de las cualidades propias de su grupo.

Imagen_es_percepcion@yahoo.com

https://www.prensalibre.com/opinion/opinion/los-milenials-en-el-mundo-laboral

Persisten desafíos en derechos laborales, según confederación sindical

Los sectores laboral y patronal consideran que son necesarias más reformas para seguir mejorando las condiciones de trabajo, luego de divulgarse que Guatemala está entre los diez peores países para trabajar refiere la evaluación en el Índice Global de los Derechos de la Confederación Sindical Internacional 2017.

Por Rosa María Bolaños / Guatemala

Desde la perspectiva de los trabajadores se recopila información de las violaciones de los derechos laborales y se  contrastan con las normas del trabajo reconocidas como derechos civiles, y derechos de negociación colectiva, de huelga, de sindicalización y derechos procesales.

José González-Campo, coordinador de comité Laboral del Cacif, dijo que la libertad sindical es un derecho reconocido en la Constitución y tiene que ser respetada de igual forma que la libertad de asociación pero también que las personas tengan la libertad de decidir ser parte o no a un sindicato. Además rechaza cualquier tipo de violencia contra de las personas en general y los sindicalistas.

A su consideración hay aspectos que se deben mejorar, pero opina que en los últimos años ha habido avances en los temas laborales.

Califica como importante dentro de esos avances las reformas al Código de Trabajo con las que se fortaleció la Inspectoría General de Trabajo del Ministerio de Trabajo, para que con reglas claras se cumpla con normativas. El decreto ya se publicó y ahora hay que asegurar que el ministerio tenga la capacidad para ejecutarla.

Ahora la iniciativa 5199 que se encuentra en el Congreso en la cual ya hay consensos en la mayor parte de la propuesta pero aún hay algunas diferencias, agrega el ejecutivo.

La iniciativa busca reformar la Ley de Sindicalización y Regulación de Huelga de Trabajadores del Estado (Decreto 4441 del Congreso). En noviembre del 2017 tanto el sector patronal como sindical pidieron que se retirara para efectuar una mayor discusión.

El coordinador de comité Laboral del Cacif, dijo que consideran que la queja para que se instale una comisión de encuesta de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) debería retirarse y que se establezcan mejores canales de comunicación para afrontarlos.

Miguel Ángel Lucas, integrante de la Central de Trabajadores del Campo (CTC) y abogado laboralista, indicó que sigue la violación de los derechos labores.

Además, considera que aunque se han aprobado algunas reformas a leyes en temas laborales, en la práctica aún hay atrasos para resolver los conflictos laborales ya que se lleva entre 2 a 7 años un proceso.

En los procesos se imponen trabas legales, se vuelven lentos y engorrosos, y se limita que el problema se logre resolver con mayor prontitud, agrega.

Lucas critica que el año pasado y a inicios de este se había agilizado la labor en los juzgados de trabajo pero que en recientes meses volvió a ser lenta, ya que algún caso que llega a los juzgados debe esperar entre 8 a 10 meses para la primera audiencia. Además que los mismos órganos jurisdiccionales no respeta los plazos.

A diferencia de González-Campo, Lucas indica que no ven como un avance la reforma aprobada el año pasado por el Congreso que buscaba fortalecer la Inspección de Trabajo del Ministerio de Trabajo, ya que los diputados cometieron el error de derogarla en el mismo decreto.

Lucas comparte que lo mencionado en el estudio respecto a que falta capacidad del Estado incluyendo la fiscalía del Ministerio Público para para investigar los asesinatos o ataques a sindicalistas, que se han dado los últimos años. Además cree que la denuncia para que se instale el comité de encuestas de la OIT debe continuar, ya que la mayoría de casos que recibe la OIT de parte de Guatemala siguen sin resolverse por el Estado.

Frase “En la vía laboral no hay acciones reales para mejorar esa situación, de alguna manera se vio con buenos ojos que se agilizara la labor de los casos, pero de nuevo no se están agilizando los procesos y se están retardando”.

Ministerio de Trabajo detalla avances

Respecto a la ubicación de Guatemala entre los 10 peores países del mundo para los trabajadores el Ministerio de Trabajo y Previsión Social (Mintrab) respondió que consideran que se ha logrado “grandes avances relativos al cumplimiento de la normativa laboral” lo cual ha sido reconocido por la OIT.

Esa organización durante la última reunión del Consejo de Administración que se efectuó en junio pasado, reconoció “los notables avances alcanzados por el Gobierno de Guatemala, en particular en la puesta en funcionamiento de la Comisión Nacional Tripartita de Relaciones Laborales y Libertad Sindical”, agrega ese ministerio por medio de la oficina de relaciones públicas.

Añade que ha dado prioridad al cumplimiento del Acuerdo Nacional Tripartito, que tiene por objeto propiciar espacios de diálogo que generen propuestas para el pleno goce de los derechos laborales de los trabajadores. Respecto a esa plataforma expone que se da participación a los interlocutores sociales y a otras instituciones del Estado “porque estamos conscientes de que la protección de los derechos laborales debe abordarse de manera sistémica e integral”.

En esa labor otras instituciones asumen un rol preponderante, como es el caso del Ministerio Público, que tiene a su cargo el esclarecimiento de las muertes de líderes sindicales y sindicalistas.

“Consideramos que el reconocimiento del Consejo de Administración de la OIT, es ya un resultado palpable. Como acción específica, podemos citar la pronta captura de cuatro personas, ligadas a proceso penal, por la lamentable muerte del sindicalista Tomas Francisco Ochoa Salazar, así como las veintidós sentencias obtenidas en los últimos tres años, sobre otras muertes de dirigentes sindicales” detalla el Mintrab.

De qué se trata el índice

La evaluación recopila información de diversas temáticas y clasifica a los países en seis categorías, en una escala del 1 al 5 basada en el grado de respeto de los derechos de los trabajadores. La sexta clasificación se denomina 5+ e  integra a los países donde los derechos no son garantizados debido a la desintegración del Estado de derecho (ahí se mencionan países en guerra, entre otros).

La categoría 5, en donde se ubica a Guatemala, establece que son las naciones donde los derechos no son garantizados. En esa categoría se evalúa que aunque “la legislación puede enumerar derechos, los trabajadores carecen efectivamente de acceso a ellos y están por tanto expuestos a unos regímenes autocráticos y a unas prácticas laborales injustas”.

Cómo se elabora

Los datos recopilados son contrastados con una lista de 97 indicadores derivados de los Convenios y la jurisprudencia de la OIT.

Un país recibe un punto cada vez que la información textual corresponde con un indicador. Cada punto tiene el valor 1. Tras la codificación del texto de un país, se suma el número de puntos para obtener una puntuación final.

La puntuación final de un país determina la clasificación que obtendrá.

Los otros nueve países mencionados son Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Filipinas, Colombia, Kazajstán, Corea del Sur, Turquía y Bangladesh.

Guatemala también es mencionada dentro de los 11 países donde se ha asesinado a trabajadores por sus actividades sindicales. De Latinoamérica se incluyen también a Brasil, Colombia, Honduras, México, Perú y Venezuela.

Respecto a los comentarios del país, el informe refiere que Guatemala “conserva la reputación de violencia contra los trabajadores” con nuevas evidencias en de ataques dirigidos contra sindicalistas que los trabajadores siguen expuestos y se socava enormemente la libertad sindical. Y critica tanto al Gobierno como al sistema judicial y al Ministerio público por no lograr resolución de los casos.

La Confederación Sindical Internacional (CSI), fundada en el 2006, es una confederación de centrales sindicales de cada país. El índice se emitió por primera vez en el 2014.

Esa organización cuenta con 340 organizaciones afiliadas en 163 países y territorios de los cinco continentes, con una membresía total que ronda los 181 millones de trabajadores, se agrega en el documento.

En base a las pruebas recogidas, se ha elaborado esta cuarta edición del Índice Global de los Derechos, donde se clasifican 139 países en función del grado de respeto hacia los derechos de los trabajadores.

La CSI explica en el documento que la posibilidad de organizarse ayuda a mejores condiciones de trabajo porque “permite a los trabajadores utilizar su poder colectivo para conseguir mejoras en los derechos laborales, la salud y seguridad en el lugar de trabajo, derecho a no ser discriminados y la garantía de que no se recurra al trabajo infantil o al trabajo forzoso”.

Una hoja de ruta

El Mintrab agregó que con el objetivo de alcanzar el cumplimiento de los derechos laborales el país estableció una Hoja de Ruta que muestra resultados como:

  • Creación de la Unidad Fiscal Especial de Delitos contra Sindicalistas del Ministerio Público
  • Fijación de medidas de seguridad para sindicalistas, a través del Ministerio de Gobernación.
  • La entrada en vigencia del Decreto 7-2017, el cual regresa la potestad sancionadora al Ministerio de Trabajo y Previsión Social, que a su vez fortalece la capacidad de la Inspección General de Trabajo (aunque respecto a este hay opiniones divididas entre el sector laboral y sindical).
  • Y, la creación de la Comisión Nacional Tripartita de Relaciones Laborales y Libertad Sindical , entre otras.

https://www.prensalibre.com/economia/persisten-desafios-en-el-pais-en-derechos-laborales-indice-de-derechos-laborales-confederacion-sindical

¿Qué pasa con el empleo joven en América Latina?

Diversas son las barreras que tienen los jóvenes para entrar al mercado laboral, desde la falta de experiencia hasta no tener las habilidades que los empleadores demandan. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los jóvenes de 15 a 24 años representarán casi un quinto de la población total de la región en el año 2020. ¿Cómo adelantarnos a las necesidades del mercado de trabajo, de manera que estos jóvenes tengan oportunidades de encontrar un empleo?. Más aún, ¿cómo asegurar que estos empleos sean de calidad?

Los jóvenes en el Índice de Mejores Trabajos

El Índice de Mejores Trabajos del BID nos muestra el estado del empleo en 17 países de América Latinamidiendo dos dimensiones: cantidad y calidad. La primera hace referencia a cuánta gente quiere trabajar (participación laboral) y cuánta está trabajando (ocupación), mientras que la segunda captura cuántos reciben un salario suficiente para superar la pobreza (salario suficiente) y cuántos trabajadores tienen seguridad social (formalidad). Se mide considerando a la población en edad de trabajar, excluyendo a quienes estudian a tiempo completo.

Según el Índice de Mejores Trabajosla región tiene una deuda de calidad que afecta especialmente a los jóvenes. En una escala de 0 a 100, los países de América Latina obtienen en promedio 74 puntos en la dimensión de cantidad. En lo que respecta a calidad, sin embargo, el promedio es de apenas 40,1. En todos los países, la baja calidad del empleo es mucho más profunda en los trabajadores jóvenes (15 a 24 años), quienes en muchos casos no solo perciben salarios insuficientes para salir de la pobreza, sino que además trabajan de manera informal.

Según el Índice de Mejores Trabajos, la región tiene una deuda de calidad que afecta especialmente a los jóvenes.

Empleo joven en América Latina

Ninguno de los 17 países que conforman el Índice alcanza la mitad del puntaje máximo en formalidad y salario suficiente para superar la pobreza. Si comparamos la situación de los jóvenes a la de los adultos, el panorama es todavía más gris. Por ejemplo, a pesar de que Uruguay se ubica en el primer lugar en el Índice global, es también el país con la mayor brecha generacional en la dimensión de calidad (seguido por Argentina y Ecuador). Otro caso que llama la atención es el de México, en donde la brecha entre adultos y jóvenes en términos de calidad es casi 10 veces la brecha que se observa en la dimensión de cantidad.

A pesar de que Uruguay se ubica en el primer lugar en el Índice global, es también el país con la mayor brecha generacional.

En el extremo opuesto a Uruguay se encuentra Honduras, el país con la menor brecha generacional en términos de calidad en el Índice de Mejores Trabajos. Sin embargo, esto no es necesariamente positivo (de hecho, el país se sitúa en el penúltimo lugar del Índice global). Por un lado, vemos cómo en Honduras la baja calidad del empleo afecta a todos los trabajadores por igual, sin distinción de edad. Por otro, esta publicación muestra que el costo mínimo (el salario mínimo legal más todos los aportes necesarios para una contratación formal) de emplear a un trabajador asalariado en Honduras representa el 95% del PIB por trabajador. Esta combinación de altos costos laborales y baja productividad se traduce en incentivos para la contratación informal.

Mejores condiciones laborales para los jóvenes

A pesar de que en los últimos años ha habido un aumento relativo en la calidad de los empleos, el Índice nos muestra que la diferencia generacional en los países de América Latina se ha incrementado ligeramente. Además de enfrentar mayores tasas de desempleo y rotación laboral, los jóvenes suelen percibir salarios más bajos que los de los adultos. Ante este panorama, es imperativo desarrollar políticas integrales de empleo que contemplen programas para ayudar a los jóvenes a sortear los obstáculos que les impiden encontrar trabajos de calidad. Se necesitan más esfuerzos para suavizar la transición a un primer empleo, asegurando que los jóvenes cuenten con las habilidades demandadas por los empleadores. Los programas de aprendices son una opción que ha mostrado resultados positivos para apoyar esta transición de la escuela al trabajo (como demuestran este estudio de Fazio y otros y este de Novella y Pérez-Dávila).

https://blogs.iadb.org/trabajo/2018/07/06/que-pasa-con-el-empleo-joven-en-america-latina/

No es fácil ser mujer en el mundo del trabajo

Las mujeres enfrentan grandes desventajas en el mundo del trabajo. Les pagan menos que a los hombres, incluso cuando hacen lo mismo. Y esto no se explica porque ellas sean menos productivas o estén menos educadas. Se explica por prácticas discriminatorias, normas sociales y patrones de conducta que las conducen a oficios peor remunerados y a menos progresos en su trayectoria laboral. Quien afirme lo anterior no está defendiendo a las mujeres en ausencia de argumentos. Está defendiendo a la evidencia, que es bastante contundente.

Las mujeres enfrentan grandes desventajas en el mundo del trabajo. Les pagan menos que a los hombres, incluso cuando hacen lo mismo. Y esto no se explica porque ellas sean menos productivas o estén menos educadas.

Empecemos por la brecha salarial. En todos los países del mundo las mujeres que trabajan a tiempo completo ganan menos que los hombres. En América Latina y el Caribe ganan el 84% de lo que gana un hombre y, según el Índice de Mejores Trabajos, tienen mayor probabilidad de tener un empleo informal.  Esto en gran medida se debe a un fenómeno de segregación ocupacional, que lleva a las mujeres a ocuparse en oficios peor remunerados (docencia, enfermería…) y que tienen  horarios flexibles. Sin embargo, tanto en países desarrollados, como en América Latina y el Caribe, estas disparidades persisten incluso cuando se comparan trabajadores en la misma ocupación e industria y con la misma educación, experiencia y cantidad de hijos.

Discriminadas estrictamente por ser mujeres

Las causas para este fenómeno se han analizado desde dos ámbitos. El primero es la discriminación en el mercado de trabajo, que está ampliamente documentada y se da cuando dos trabajadores idénticamente productivos reciben compensaciones diferentes únicamente por cuenta de su sexo. Un ejemplo famoso es el estudio que analizó las audiciones para seleccionar músicos en las orquestas de Estados Unidos. Las mujeres tenían una probabilidad mucho menor de ser elegidas salvo en los casos en los que la identidad (y el sexo) de los músicos aspirantes se ocultaba detrás de una pantalla. Este doble estándar en la evaluación de desempeño profesional de las mujeres también se ha documentado en otras ocupaciones, como los profesores y los profesionales corporativos. Además, se ha encontrado evidencia de discriminación al momento de la contratación: por ejemplo, en estudios similares en Perú y en Francia, investigadores enviaron hojas de vida falsas que eran idénticas salvo por el sexo del candidato y encontraron que, cuando se trataba de un hombre, la probabilidad de respuesta por parte del empleador era mayor.

Patrones de comportamiento y normas sociales

Un segundo grupo de estudios se ha enfocado en patrones psicológicos que pueden incidir en el mercado laboral. Numerosos experimentos muestran que las mujeres son más adversas al riesgo, tienen menor preferencia por ambientes competitivos  y son menos dadas a sobreestimar sus habilidades que los hombres. Esto puede afectar su trayectoria laboral si, por ejemplo, son menos propensas a negociar promociones, algo que se está empezando a analizar. La evidencia apunta a que estos estas diferencias en patrones psicológicos no se deben sólo a aspectos biológicos, sino también a normas sociales que construyen identidades. Por ejemplo, existe evidencia de que las niñas, por su identidad de género, pueden creerse menos capaces que los hombres de adelantar tareas académicas y asumir roles de liderazgo. Y estos estereotipos se pueden convertir en profecías autorrealizadas: si una niña cree que las matemáticas son cosa de hombres, puede no esforzarse en la clase de cálculo ni elegir ser ingeniera. Otro ejemplo es el precio que pagan las mujeres cuando superan profesionalmente a los hombres. Según evidencia reciente, las mujeres casadas que ganan más que sus maridos tienen mayor chance de divorciarse. Y las mujeres solteras que buscan una cita, resultan menos atractivas para los hombres si los superan en ambición o inteligencia.

Numerosos experimentos muestran que las mujeres son más adversas al riesgo, tienen menor preferencia por ambientes competitivos  y son menos dadas a sobreestimar sus habilidades que los hombres.

Las normas sociales también imponen mucho mayores responsabilidades domésticas a la mujer. Desde Iraq hasta Suecia, en todos los países del mundo, las mujeres dedican más tiempo a oficios del hogar, incluso cuando ellas son trabajadoras de tiempo completo. Y esto tiene efectos claros sobre su empleabilidad. Una publicación reciente del BID y el Banco de la República de Colombia muestra que, para que las mujeres trabajen, es fundamental bajar los costos de transporte, reducir la distancia del hogar al trabajo y ofrecer guarderías. En el caso de los hombres estas variables son irrelevantes: después de todo, no son ellos los que deben balancear la carga laboral con las tareas del hogar. Y no son ellos los que, tras la llegada de un hijo, enfrentan una dramática reducción en sus ingresos laborales.

Cuando mis abuelas nacieron, las mujeres colombianas tenían prohibido ir a la escuela secundaria, no podían votar, y estaban obligadas por ley a obedecer a su marido. Sin duda en América Latina y el Caribese han hecho avances inmensos en equidad de género, pero esto no quiere decir que la tarea haya concluido. Aún hay grandes desventajas en el mundo laboral y combatirlas requiere de múltiples instrumentos regulatorios, educativos y culturales, que van desde  aumentar la flexibilidad en los horarios de trabajo, hasta aumentar las licencias de paternidad que se da a los hombres cuando tienen un hijo, combatir estereotipos de género en la elección de carrera y redistribuir las tareas del hogar. De hecho, cambios importantes pueden provenir de una medida tan doméstica como la de enseñarle a los hombres a usar la lavadora de ropa. Esta intervención se está realizando actualmente en Bogotá, y los resultados son prometedores. Fue liderada por Ximena Peña (q. e. p. d.), economista laboral colombiana que visibilizó y analizó las desigualdades de la mujer en el mercado laboral, recibió el premio Juan Luis Londoño por su aporte al diseño de políticas sociales y fue esposa, madre, mentora y amiga entrañable. Escribo este texto honrando su memoria y aspirando a que la hija de Ximena, mis hijas y todas las niñas de América Latina y el Caribe puedan soñarcrecer y construir su destino en un mundo verdaderamente equitativo.

 

https://blogs.iadb.org/trabajo/2018/03/06/no-es-facil-ser-mujer-en-el-mundo-del-trabajo/

Libertad sindical

CICIG y MP deben investigar las suspensiones ilegales, encarcelamientos y asesinatos contra los trabajadores.

Franco Martínez Mont

En Guatemala, el cumplimiento de derechos humanos es una utopía liberal –ni siquiera socialdemócrata– y la represión a los trabajadores organizados fue y ha sido la estrategia contrainsurgente para configurar el Estado neoliberal actual, donde las arbitrariedades de los oligopolios actúan con impunidad y corrupción.

La explotación de la fuerza de trabajo es la base para la acumulación de capital de los grupos de poder, creando amplias brechas de desigualdad, muerte y exclusión política.

Empero, en un contexto de posguerra, deben reconocerse las luchas de los sindicatos –no blancos–, quienes han creado un contrapoder ante las vejaciones patronales, desde las resistencias políticas hasta los avances en la institucionalidad pública. Finalmente, las demandas populares deben anclarse en el Estado.

Por ejemplo, a partir de 2017 se firma el Acuerdo en Ginebra para crear la Comisión Tripartita de Relaciones Laborales y Libertad Sindical, esta se hace efectiva en el país mediante el Acuerdo Gubernativo 45-2018.

Dicha instancia está acompañada por OIT y nace para velar por el cumplimiento de los compromisos internacionales a través del diálogo social, fomentando las buenas relaciones laborales (negociación colectiva, libertad sindical, mediación y resolución de conflictos, legislación y política laboral). Está integrada por representantes del Gobierno, sector empleador y organizaciones de
trabajadores.

La Comisión Tripartita contribuirá al empoderamiento de los sindicatos para fiscalizar, proponer y gestionar la aprobación de leyes e implementación de políticas públicas a favor de los trabajadores, ya que su realidad es alarmante, en muchos casos inhumana.

La OIT para 2018 registra 19 casos activos relativos a quejas de libertad sindical, 11 más están en seguimiento, mientras que 80 han sido cerrados.

La coerción y lobby de las cámaras empresariales es sistemático y contundente, pero la negligencia del Estado es aún más deleznable, un Estado que no garantiza derechos y no promueve el bien común de la clase trabajadora.

¿Qué toca ahora? A propósito de la jerga mundialera, la pelota está en la cancha, corresponde a los sindicatos presionar al Congreso para aprobar el decreto-ley que institucionalizaría la Comisión Tripartita, con un presupuesto razonable para su funcionamiento y con plenas prerrogativas democráticas para cumplir con el derecho a la libertad sindical y de asociación, tal y como lo contempla el Convenio 87 de OIT y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

framont@gmail.com

https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/07/07/libertad-sindical-2/