Libertad sindical

CICIG y MP deben investigar las suspensiones ilegales, encarcelamientos y asesinatos contra los trabajadores.

Franco Martínez Mont

En Guatemala, el cumplimiento de derechos humanos es una utopía liberal –ni siquiera socialdemócrata– y la represión a los trabajadores organizados fue y ha sido la estrategia contrainsurgente para configurar el Estado neoliberal actual, donde las arbitrariedades de los oligopolios actúan con impunidad y corrupción.

La explotación de la fuerza de trabajo es la base para la acumulación de capital de los grupos de poder, creando amplias brechas de desigualdad, muerte y exclusión política.

Empero, en un contexto de posguerra, deben reconocerse las luchas de los sindicatos –no blancos–, quienes han creado un contrapoder ante las vejaciones patronales, desde las resistencias políticas hasta los avances en la institucionalidad pública. Finalmente, las demandas populares deben anclarse en el Estado.

Por ejemplo, a partir de 2017 se firma el Acuerdo en Ginebra para crear la Comisión Tripartita de Relaciones Laborales y Libertad Sindical, esta se hace efectiva en el país mediante el Acuerdo Gubernativo 45-2018.

Dicha instancia está acompañada por OIT y nace para velar por el cumplimiento de los compromisos internacionales a través del diálogo social, fomentando las buenas relaciones laborales (negociación colectiva, libertad sindical, mediación y resolución de conflictos, legislación y política laboral). Está integrada por representantes del Gobierno, sector empleador y organizaciones de
trabajadores.

La Comisión Tripartita contribuirá al empoderamiento de los sindicatos para fiscalizar, proponer y gestionar la aprobación de leyes e implementación de políticas públicas a favor de los trabajadores, ya que su realidad es alarmante, en muchos casos inhumana.

La OIT para 2018 registra 19 casos activos relativos a quejas de libertad sindical, 11 más están en seguimiento, mientras que 80 han sido cerrados.

La coerción y lobby de las cámaras empresariales es sistemático y contundente, pero la negligencia del Estado es aún más deleznable, un Estado que no garantiza derechos y no promueve el bien común de la clase trabajadora.

¿Qué toca ahora? A propósito de la jerga mundialera, la pelota está en la cancha, corresponde a los sindicatos presionar al Congreso para aprobar el decreto-ley que institucionalizaría la Comisión Tripartita, con un presupuesto razonable para su funcionamiento y con plenas prerrogativas democráticas para cumplir con el derecho a la libertad sindical y de asociación, tal y como lo contempla el Convenio 87 de OIT y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

framont@gmail.com

https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/07/07/libertad-sindical-2/

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Otra vez la renta global

La nueva propuesta de reforma fiscal que presentó el ministerio de Hacienda de Costa Rica incluye la creación del sistema de renta global para gravar y cobrar el impuesto a las utilidades de empresas y personas.

Martes 3 de Julio de 2018

Gravar la totalidad de los utilidades de las personas físicas y jurídicas, incluso las que en la actualidad pagan impuesto por aparte bajo la modalidad de renta cedular, es la principal novedad del nuevo plan de reforma fiscal que presentó el ministerio de Hacienda.

En la propuesta se indica que “… A los efectos de este impuesto, tendrán la consideración de actividades lucrativas debiendo tributar conforme a las disposiciones del impuesto a las utilidades, la totalidad de los ingresos, así como la obtención de toda renta de capital y ganancias o pérdidas de capital.

Ver “Finanzas públicas siguen empeorando

Sobre el alcance de la reforma, Allan Saborío, socio director de Deloitte, explicó a Nacion.com que “… la renta global implicaría incluir, en una sola canasta, la totalidad de los ingresos de un contribuyente aplicando una sola tarifa incluso sobre ingresos que hoy están gravados, por separado, con impuestos de carácter cedular.

Welmer Ramos, presidente de la Comisión de Reforma Fiscal en la Asamblea Legislativa, dijo que “… La renta global viene a facilitar el cobro de la verdadera carga tributaria que tiene que soportar cada una de las personas en la economía. Si no la globalizamos, entonces las personas se ven tentadas a hacer algunas ingenierías tributarias para mostrar que la renta se la ganaron en rubros en que hay menos carga. Eso permite la elusión y la evasión fiscal.

De ser aprobada, los cambios podrían ser incluidos durante los próximos días en el proyecto de Ley de Fortalecimiento de Finanzas Públicas.

https://www.centralamericadata.com/es/article/main/Otra_vez_la_renta_global

“Tutorial para identificar un mercado laboral precario”(video)

“Tutorial para identificar un mercado laboral precario”, por Marta Flich

¡Hola amigos! En el siguiente videotutorial Marta Flich presenta las claves para identificar un mercado laboral… de mierda. Todo se resume en esta frase: “Antes tenías derecho al trabajo, y ahora un trabajo sin derechos”.

https://www.huffingtonpost.es/2018/05/10/tutorial-para-identificar-un-mercado-laboral-precario-por-marta-flich_a_23431023/

La esclavitud ignorada en Ciudad de Guatemala

Juan trabaja en una tienda de abarrotes en una esquina en Ciudad de Guatemala. A pocas cuadras de centros de tecnología, restaurantes de primera y tiendas de diseño. Abre a las cuatro de mañana o, si tiene suerte, a las cinco. Afuera del cuarto donde duerme está su trabajo, porque vive adentro del negocio, junto con otros dos encargados.

Una tienda de Ciudad de Guatemala.

FOTO: CARLOS SEBASTIÁN

A las 10 menos 10 de la noche, un miércoles, cuenta su historia. Tiene 16 años, pero aparenta 22. Diremos que se llama Juan. Nació en Chichicastenango, habla k’iché, tiene dos hermanas y un hermano, y empezó a atender a los doce. El último grado que terminó fue sexto primaria y luego comenzó a trabajar en las tiendas con su papá.

– Ganábamos Q9 mil ($1,200) entre los dos, pero ahora ya no se gana eso. Mínimo me dan Q2 mil al mes, y si fue buena la venta podrían darme Q 5mil, pero casi no pasa, dice con una voz tímida pero segura.

Entre Q2 mil y Q5 mil se encuentra el salario mínimo de Guatemala, que son Q2,893 mensuales. No es lo suficiente para rentar un lugar, ni pagar por el costo del transporte o la salud, o para salir de pobre.

Chichicastenango queda a 127 kilómetros de la Ciudad de Guatemala, pero el tiempo de camino supera las 4 horas en bus. Hace 5 años que Juan vive lejos de su mamá. Conoce Escuintla, varias zonas de la capital y San Juan Sacatepéquez. Dice que han sido contadas las ocasiones en las que ha sentido que no le tratan bien.

Un delito sin rastro y con poca pena

El caso de Juan no es único. 850 mil menores de edad, 25% de los niños y adolescentes del país, está en condiciones de trabajo infantil. Entre 2015 y 2016, se reportaron apenas 330 casos de explotación infantil en el Ministerio de Trabajo. Del 64% de adolescentes entre 14 y 17 años que trabaja, sólo se reportaron 293 casos. Y de estos, 45 casos de trata de personas y explotación laboral han llegado al Ministerio Público (MP) para ser denunciados ante un juez.

La falta de acción del Estado para terminar con el trabajo infantil es una de las razones por las que Estados Unidos ha demandado a Guatemala en el marco del CAFTA, el tratado de libre comercio con Centroamérica. Argumentan que es imposible competir en libre mercado si los guatemaltecos se aprovechan del trabajo infantil, explotación laboral, evasión de impuestos o no protegen el medio ambiente.

Alexander Colop, fiscal contra la trata de personas en el MP, recuerda que la unidad se inauguró recién en 2014. Ese año hubo 10 casos de explotación infantil denunciados por el Ministerio de Trabajo. Se multiplicó por 15 entre 2015 y 2016.

María Eugenia Villareal, directora de Ending Child Prostitution, Pornography and Trafficking (ECPAT), dice que no se han hecho estudios ni trabajos sobre tortillerías ni sobre tiendas.

O más bien, podrían llamarse tiendas-cárceles.

 

Otra tienda en la Ciudad.

Juan no se extiende para hablar de sus descansos, porque no tiene muchos. Tampoco puede salir de la tienda, porque las rejas siempre están bajo llave. No sale durante el día ni tampoco en la noche.

– ¿Qué pasa si te enfermás?
– Aquí vendemos medicinas; me tomo alguna hasta que me cure.

– ¿Qué pasa si querés salir?
– No puedo.

– ¿Qué pasa si hay un terremoto?
– No voy a poder salir.

La necesidad (y el boom) como motor de la explotación

La zona en la que se encuentra la tienda donde trabaja Juan (diremos que está entre la zona 4 y la zona 10) vive un boom económico. Con edificios nuevos, aceras nuevas, la clase media alta ha vuelto a caminar y a salir. Los restaurantes, los comercios, las galerías y la vida nocturna aumentaron. Este negocio se encuentra bien ubicado. No importa la hora, Juan tiene clientes. Y es entre ventas que se acerca a los barrotes que rodean todo el establecimiento, y dividen le exterior del interior, para continuar con la conversación.

Después de ver a su hermano dejar a su familia y su casa, Juan hizo lo mismo.

– Él es más pilas que yo, se vino sin saber español porque no había ni terminado el segundo grado y aquí se quedó.

A pesar de que su papá y su hermano también están en Ciudad de Guatemala, casi no los ve. No puede especificar dónde, pero asegura que viven y trabajan lejos.

El resto de su familia son sus hermanas y su mamá. Una tiene 10 años y la otra, 8 meses. Las extraña. Pero en Quiché no hay trabajo.

Su situación es jodida. Prefiere ser esclavo en la capital a pasar hambre en su pueblo.

A lo que la psicóloga de Casa Alianza, Gabriela Monroy, responde que no se trata de preferencias porque no hay opciones.

– ¿Qué opción laboral en un espacio controlado, un espacio legal, tiene una adolescente de 17 años con segundo de primaria? No tiene.

La esclavitud va más allá. Los excesos que se cometen por parte de los jefes no se limitan al encierro de sus empleados. Entre las injusticias reportadas en estos casos se incluye la violencia sexual, los golpes, violencia psicológica y un control total sobre la vida de las víctimas. Con las rejas los retienen en los establecimientos, y les quitan sus papeles y documentos de identificación. Es otra razón por la que no pueden irse, y por la que no pueden recibir servicios públicos, o privados.

– Trabajar en condiciones como las de Juan tienen como consecuencia la pérdida de la capacidad de reconocerse como seres humanos, lo que se refleja en la impotencia para salir de una situación de violencia, explica la psicóloga Monroy.

– Es fácil para las personas que tienen niveles de educación más altos, darse cuenta de que hay explotación e injusticia. Y es la falta de conocimiento la que permite los abusos, y la vulneración de los derechos.

Lejos, lejísimos de la ley

Los edificios de lujo, las empresas de tecnología, los cafés sofisticados quedan a unas cuadras y a años luz de la tienda de abarrotes.

70 años desde que Guatemala ratificó las convenciones contra la esclavitud. Décadas desde que el Código de Trabajo determinó que una jornada diurna no puede ser mayor de 8 horas diarias, o 48 horas semanales. Y una jornada nocturna no puede superar las 6 horas diarias, ni las 36 horas a la semana. Décadas desde que se escribió que todos los trabajadores tienen derecho a un período de vacaciones al año y a Seguro Social. Siete años desde que se aprobó el decreto 9-2009 que define la Ley contra la violencia sexual, explotación y trata de personas, que ordena combatir todas las modalidades de trata, como la explotación laboral, la servidumbre y la esclavitud.

 

Una tortillería en la zona 10 de la Ciudad de Guatemala.

Este apoyo no significa nada para Juan . Él ha trabajado en más lugares, y siente que la ley cambia de acuerdo al jefe que tenga.

– Una vez, trabajé 4 meses y no me pagaba, al final me dio solo Q1mil por todo el tiempo que estuve ahí. Ese señor sí era malo, me mandaba a vigilar, me regañaba y me insultaba, y eso siente feo.

Mientras habla con esta periodista, se encuentra solo en la tienda. Cuenta su vida con soltura, pero repite que los otros dos encargados no tardan en regresar. Cada uno de los tres empleados tiene un trabajo diferente. Uno es el encargado de contar y guardar el dinero. El otro, el que tiene las llaves, es el encargado de la tienda y el inventario. Y Juan es el último eslabón.

– Yo soy el encargado de despachar el producto.

El único día que sale del negocio es el domingo, pero después de las 7 de a noche. Ese día, a esa hora, se va a jugar fútbol al estadio Doroteo Guamuch Flores. No conoce muy bien a los otros que juegan con él, pero no le importa.

La Inspectoría de Trabajo y el futuro

La mayoría de las tiendas de barrio y tortillerías trabajan en la informalidad, por lo que si el Ministerio de Trabajo no las censa, el MP no puede calcular la cantidad de casos similares en el país. A la Inspectoría General de Trabajo le cuesta meses responder a preguntas periodísticas.

El Ministerio de Trabajo cuenta con mecanismos de acción a la hora de recibir denuncias con relación al tema de explotación laboral y casos de trabajo infantil. De acuerdo con el inspector, Ángel Ortiz, trabajan de la mano con la Secretaría Contra la Violencia Sexual, Explotación Sexual y Trata de Personas (SVET) de la Vicepresidencia y con la Procuraduría de los Derechos Humanos.

La SVET, según varias fuentes consultadas, trabajaba más con Roxana Baldetti que con el actual vicepresidente Jafeth Cabrera.

Cuando al Inspector de Trabajo se le pregunta –siempre por medio de su oficina de prensa– sobre detalles del trabajo de su oficina, resume en siete pasos un proceso que expone a la víctima. Se llena una boleta con una entrevista a la persona agraviada y una percepción del inspector que lleva el caso. Luego se formula una prevención al patrono para que la víctima deje de trabajar inmediatamente y se hace una prevención de pago de prestaciones laborales. Y luego, se inicia el proceso legal en contra de la persona empleadora.

Dice que es para garantizar la “acción inmediata” contra el trabajo infantil y la explotación, pero los requisitos del inspector Ortiz parecen de otro planeta. Reconoce que los trabajadores explotados no ofrecen ninguna declaración a los inspectores cuando les hacen entrevistas. Es obvio. Las personas que trabajan en estos negocios no quieren denunciar ni ser entrevistadas en sus puestos de trabajo. Y los dueños no están en las tiendas o tortillerías.

Nómada no pudo cuestionar más al inspector Ortiz porque dijo que todo debía ser por medio de la oficina de prensa del Ministerio de Trabajo.

La SVET de la Vicepresidencia, cuando es cuestionada, dice que sólo acompaña los casos que presenta la Inspectoría.

En el Congreso de la República, la Comisión de Trabajo no ha tratado temas relacionados con explotación y trata de personas. De acuerdo con el diputado Félix Ovidio Monzón, del partido Todos y presidente de la comisión, no se ha conocido algún caso.

– Yo he escuchado que esas cosas pasan en las tiendas y las tortillerías, pero no hemos abordado esa cuestión dentro de la comisión.

Justifica la falta de atención en el tema, con el argumento de que no han recibido ninguna denuncia formal del trabajo en las tiendas de barrio.

Como los diputados todavía no han reformado la ley para que la esclavitud se considere un delito de acción pública, esclavos como Juan tendrían que ir al barrio Gerona en la zona 1 para denunciar en el Ministerio Público que son esclavizados.

Pero para esto antes tendrían que ocurrir dos cosas. Para denunciar, Juan debería poder salir de la tienda. Y para denunciar, Juan debería saber que es víctima.

Él se considera afortunado. Dice que no se aburre porque tiene que hacer la limpieza, sacar las cosas de las bolsas, enfriar las aguas y tiene tele con cable, por lo que ‘casi nunca’ se duerme.

A sus 16 años, Juan no ha tenido novia.

– Yo lo que hago es trabajar.

Hablar del futuro no es importante para él. Los plazos en los que piensa son muy cortos, y no sabe qué va a pasar en dos días; él habla en horas. Pero si de algo está completamente seguro es de que no quiere regresar a Quiché.

https://nomada.gt/cotidianidad/la-esclavitud-ignorada-en-ciudad-de-guatemala/

Cuatro choques externos que transformarán América Latina

La región se enfrenta a unos años difíciles en los que tendrá que digerir las consecuencias de la revolución digital y el cambio climático

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

Este es la primera frase de Cien años de soledadla novela de Gabriel García Márquez que narra la vida de los pocos pero fascinantes habitantes de Macondo, un imaginario pueblo perdido en las selvas de Colombia. Cada cierto tiempo, a Macondo lo sacude lo que los economistas, politólogos y sociólogos de hoy llaman un “choque externo”. Es un invento foráneo que trastoca la economía, las relaciones de poder, los hábitos y costumbres, en fin, la vida del pueblo. Así, además del hielo, a Macondo lo sacudieron la llegada de los imanes, de la pianola, de ideas políticas en conflicto que dispararon una larga y sangrienta guerra civil, o la bananera, una empresa multinacional más poderosa que todos los Gobiernos y todos los ejércitos. La novela es, por supuesto, mucho más que el relato de los “choques externos” que le cambian la vida a la gente del pueblo. Pero las convulsiones de Macondo ofrecen una excelente metáfora para discutir las sacudidas que le vienen a América Latina.

Esta ha sido siempre la región con las economías más volátiles del mundo. Periódicamente, una etapa de expansión y prosperidad es súbitamente reemplazada por otra de estancamiento y miseria.

Según la ONU América Latina es una de las zonas más vulnerables al cambio climático

Estos ciclos de auge y caída suelen estar determinados por los precios internacionales de las materias primas que exporta la región, y por la disponibilidad de préstamos e inversiones que vienen de afuera. Cuando los precios del petróleo, cobre, café, soja, etcétera, suben en el mercado mundial, América Latina prospera. Cuando caen, se empobrece. Cuando los bancos y empresas extranjeras invierten y abren el crédito, las economías latinoamericanas mejoran. Pero cuando los préstamos e inversiones foráneas cesan (y con frecuencia eso sucede al mismo tiempo que bajan los precios de las exportaciones) viene la debacle: devaluación, inflación, desempleo, suspensión de programas sociales y quiebras de bancos y empresas. Naturalmente, los Gobiernos latinoamericanos también son responsables por no hacer que sus economías sean menos vulnerables a las oscilaciones internacionales. Pero es justo reconocer que no es fácil neutralizar el impacto de un masivo choque económico externo.

Los nuevos choques externos

En los próximos años, a las sacudidas económicas que periódicamente agitan América Latina se le van añadir otras. El cambio climático, la revolución digital, una nueva intolerancia a ciertos problemas sociales o la revolucionada política mundial serán las fuentes de estos potentes e inéditos choques externos.

El cambio climático

Ninguna región escapará a sus efectos. Pero según la Organización de Naciones Unidas, América Latina es una de las más vulnerables a los accidentes climáticosque seguirán aumentando en frecuencia, fuerza, fatalidades y costos. Las razones de esta alta vulnerabilidad van de la geografía al clima, de las condiciones socioeconómicas a la demografía. Es la zona más urbanizada del planeta: el 80% de sus habitantes viven en ciudades, la gran mayoría de ellos son pobres y sus viviendas, muy precarias. La corrupción también agudiza la fragilidad de la región ante el cambio climático. Es frecuente, por ejemplo, que funcionarios venales autoricen construcciones en lugares inadecuados o que hagan la vista gorda con las violaciones de normas urbanísticas a cambio de sobornos.

El cambio climático traerá los choques externos más transformadores que ha vivido América Latina. Cambiarán dónde y de qué viven los latinoamericanos, lo que producen y lo que gastan. O a qué conflictos domésticos e internacionales tendrán que enfrentarse.

La revolución digital

Inteligencia artificial, big data, robótica, blockchain, computación cuántica y redes neuronales son solo algunos de los campos en los que se dan las revoluciones tecnológicas que van a cambiar el mundo. Es fácil intuir que se nos avecinan enormes transformaciones. Pero lo que más nos sorprenderá es la rapidez con la que se harán notar sus efectos.

La posibilidades que abren estas nuevas tecnologías son maravillosas. Pero también son enormes los problemas que plantean. Un importante efecto indeseable de la revolución digital es que puede destruir muchos puestos de trabajo existentes, antes de crear otros nuevos. Eso también va a pasar en todas partes. Pero en América Latina el impacto sobre el mercado laboral será más fuerte. Según la ONU, en las próximas décadas dos de cada tres empleos formales en Latinoamérica serán automatizados. El choque externo producido por la revolución digital puede ser tan determinante como el del cambio climático

Nueva intolerancia a viejos males

La desigualdad económica y la corrupción son dos plagas perennes en Latinoamérica. A pesar de que su erradicación ha sido siempre la promesa de populistas y revolucionarios, en la práctica las sociedades las aceptaban como realidades inevitables. Recientemente, esto ha comenzado a cambiar. La coexistencia pacífica de los latinoamericanos con la corrupción y la desigualdad se está acabando. Entre otras razones, el aumento de la desigualdad en Estados Unidos y Europa ha creado un intenso debate mundial que ha reactivado esa discusión en América Latina. Lo mismo sucede con la corrupción. Las fechorías de los corruptos, que siempre han existido, ahora se han hecho más visibles e inaceptables. Las nuevas clases medias, más numerosas, educadas, informadas y conectadas, se han activado y están hartas de los desmanes y de la impunidad. Guatemala, Brasil y Perú se han unido a la lista de países como Corea del Sur, Ucrania, Arabia Saudí y China, donde las acusaciones de corrupción han llevado a la cárcel a políticos y empresarios antes intocables.

Los choques externos son una amenaza creciente para América Latina. Pero no tanto como las amenazas que constituyen la complacencia y la falta de previsión

Si bien estas acciones son locales, en muchos casos los estímulos que prenden la mecha vienen de afuera. El escándalo de la empresa Odebrecht, por ejemplo, es brasileño pero ha resultado en un choque externo que ha convulsionado la política de muchos países de América Latina. La inestabilidad producida por la lucha de la gente contra la corrupción y la desigualdad va a seguir.

La política

A finales del siglo XIX, un periodo tan caótico como el actual, el pensador italiano Antonio Gramsci escribió: “El viejo mundo se está muriendo. El nuevo tarda en llegar. En ese claroscuro se ceban los monstruos”. Esta frase capta muy bien lo que está sucediendo hoy en el mundo. Es natural que estos nuevos monstruos foráneos también hagan de las suyas en América Latina. Para eso no solo se aprovecharán de las oportunidades que les ofrecen las nuevas relaciones de poder dentro y fuera de la región, sino también de las nuevas tecnologías. Internet está siendo utilizado para polarizar, destruir reputaciones e influir en procesos electorales. El impacto en sociedades aprensivas, que ya están crispadas y confundidas, puede ser enorme. Los protagonistas de siempre pierden influencia y son reemplazados por recién llegados que alteran la agenda y actúan de manera imprevisible. Nuevos caudillos mundiales, como Xi Jinping o Vladímir Putin, mueven fronteras y cambian reglas. Donald Trump desestabiliza a su país y al mundo. ¿A quién creer? ¿Qué es verdad? ¿En quién confiar?

La política es siempre muy local, pero ahora lo local se mezcla con lo global casi instantáneamente, creando contundentes choques políticos externos. Si la principal cadena de transmisión de este tipo de choques externos son las redes sociales, entonces América Latina es, de nuevo, la región más vulnerable. Según un estudio de ComScore, los latinoamericanos pasan en las redes sociales el 29% del tiempo que están en Internet. En ninguna otra parte el tiempo en redes sociales es tan alto. En EE UU es el 14%, y en Asia el 8%, por ejemplo.

Las buenas noticias

Los choques externos que impactarán a Latinoamérica tendrán altos costos, pero también abrirán oportunidades inéditas. Y los latinoamericanos son expertos en sobrevivir a la volatilidad. Llevan décadas, sino siglos, adaptándose, esquivando, improvisando y manejando los efectos de los choques externos. Las empresas latinoamericanas de hoy son ágiles y eficaces sobrevivientes de los periódicos revolcones que súbitamente cambian las reglas del juego.

Los Gobiernos latinoamericanos también son responsables de no hacer que sus economías sean menos vulnerables

Además, estos cuatro choques externos también tienen aspectos positivos. La nueva intolerancia con la desigualdad y la corrupción es una buena noticia. El cambio climático trae catástrofes, pero también cambios en los ciclos agrícolas que pueden aumentar la productividad y el rendimiento de las cosechas. Habrá una inmensa demanda de nuevas industrias especializadas en la adaptación a los cambios del clima o la mitigación de sus riesgos.

Lo mismo vale para la revolución digital. Las nuevas tecnologías seguramente crearán nuevos mercados y reducirán las barreras que tanto inhiben la competencia en el sector privado. Y si bien la polarización y la crispación política de la sociedades crea las peligrosas convulsiones políticas de las que se aprovechan los populistas, también es cierto que puede estar abriendo espacios para nuevos líderes democráticos que traigan otras propuestas.

Los choques externos son una amenaza creciente para América Latina. Pero no tanto como las amenazas que constituyen la complacencia y la falta de previsión.

El más de lo mismo ya no va a funcionar. Quienes antes rompan con el conformismo y salgan de su zona de comodidad tendrán más oportunidades de evitar que los choques externos los arrollen.

https://elpais.com/internacional/2018/04/13/actualidad/1523626880_607321.html

El sindicalista corrupto no va luchar por intereses verdaderos

POR KIMBERLY LÓPEZ
klopez@lahora.com.gt

Alejandro Argueta, abogado de profesión especializado en Derecho Laboral, se ha enfocado en el estudio y atención de casos relacionados a la defensa de derechos de trabajadores, las organizaciones sindicales, pactos colectivos del sector público y privado. El abogado, también con conocimientos y estudios en Historia y Economía, conversó con “La Hora” respecto a las consecuencias que existen a partir de la corrupción de organizaciones de sindicatos en el sector público y de la necesidad de eliminar estas malas prácticas en favor de la gestión de las instituciones públicas.

Argueta analizó e identificó anomalías en el Pacto Colectivo firmado entre autoridades del Ministerio de Salud Pública y el sindicato de salubristas de esa institución. A criterio del experto, existe una brecha sumamente ancha entre la verdadera naturaleza de los sindicatos y la forma en que han funcionado, en la práctica. Según Argueta, en ese juego de corrupción y defensa de intereses personales, los más afectados son los trabajadores honestos y la población.

¿Cuál es o debería ser la naturaleza de un sindicato?
Los sindicatos son muy importantes. En el ámbito laboral y profesional, la única forma de lograr mejorar y superarse es organizándose, en lo individual hay muy pocas historias de éxito, creer que solo uno va lograr las cosas no se puede, entonces hay que organizarse. Un sindicato siempre debe buscar el bienestar de los trabajadores. Hay muchos casos que demuestran la necesidad de trabajar y proponer en colectivo. Una segunda función de los sindicatos es que son un interlocutor político, porque para hacer política es importante tener representantes políticos y legítimos.

¿Cómo son los sindicatos en Guatemala?
En Guatemala, los sindicatos actualmente son el producto de una política de represión antisindical. En lo personal hay muchos que no me agradan, son abusivos y son inconsecuentes, tienen todos los atributos negativos para no ser referentes de un verdadero movimiento sindical. No es culpa de los trabajadores, la destrucción de la fuerza sindical ha sido una causa de algunos patronos.

¿Quién es el principal beneficiado con la corrupción de un sindicalista?
Es el patrono porque si el sindicalista fuera honesto a la representación que ejerce entonces el patrono realmente tendría que negociar con una fuerza colectiva real y ceder parte de sus intereses económicos y políticos con tal de mantener la estabilidad de su actividad. Por el contrario, si el sindicalista es controlado por la presión del patrono, lo que hace es que deja de ser sindicalista y se convierte en un cómplice del patrono. Hay una frase que dice “no se puede vivir de defender una injusticia y pretender no ser parte de ella”. Entonces, cuando el sindicalista traiciona su representatividad y se presta a intereses opacos del patrono, se convierte en cómplice del patrono. Un patrono legal, responsable y honesto no necesita de un sindicalista corrupto. El sindicalista corrupto no va luchar por intereses verdaderos.

¿Cómo se aplica esto a las instituciones públicas?
En las instituciones públicas, lo que puede suceder es que los funcionarios corruptos corrompen al sindicalista para que en la traición de sus intereses lo primero que traicionen sea ser el primer testigo de los actos de corrupción del funcionario. Cuando en realidad ellos tendrían que ser los primeros en denunciar la corrupción de las instituciones. O sea que lo primero que gana es el silencio del sindicalista de la inapropiada gestión del funcionario.

Un sindicalista estatal conoce bien las instituciones, lo saben todo, tienen el sentido de un funcionario correcto y uno que no está actuando bien, saben sobre los procesos administrativos, sobre las compras, las presiones financieras, se enteran de todo. Cuando lo ocultan es donde traicionan la esencia de su papel como sindicalistas. La corrupción que vemos ahora es el resultado y producto de un deterioro de la administración pública que empieza con los funcionarios. La corrupción es la otra cara de la moneda a la represión. Te pega o te paga.

¿Cuáles son las consecuencias de esa dinámica de corrupción entre sindicalistas y funcionarios?
Lo que sucede es que aunque existen muchos sindicatos en las instituciones, en lo público o en lo privado, en realidad los trabajadores no están representados, lo que existen son sindicatos de cartón, son fachadas políticas que ejercen una función de validación de la corrupción y han dejado de ser representativos para el resto de trabajadores.

¿De qué forma se puede resolver esto?
Considero que lo primordial es dar oportunidades de fomentar nuevos liderazgos y sobre todo de jóvenes que estén conscientes de las deficiencias actuales y tengan la intención de hacer las cosas de manera distinta.

También considero que se deben aprovechar las coyunturas actuales de la lucha contra la corrupción y aprovechar que hay de parte del sector empresarial y estatal personas que comprenden la necesidad de apoyar estos procesos.

Actualmente resultan muy cuestionados los Pactos Colectivos. ¿De qué forman funcionan estas negociaciones?
El Pacto Colectivo es la formalización de los acuerdos entre los sindicalistas y los representantes de las instituciones, el problema es el tipo de negociación. Hasta ahora no tengo evidencia para hacer una excepción respecto a las anomalías en las negociaciones.

El problema con los Pactos Colectivos es que, con el modelo con el que se plantean, no son sostenibles. La forma en que se negocian entre instituciones públicas y sindicalistas, hacen que los beneficios no sean sostenibles. En el caso de los salubristas hay que reconocer que sí ganan muy poco, los ingresos son bajos para los que están haciendo gestión púbica. Y entonces vienen este tipo de prácticas entre sindicalistas y funcionarios públicos y llegan a acuerdos de beneficios económicos que aparentan ser favorables pero no son sostenibles y al final los trabajadores salen defraudados porque al final no reciben nada.

No les pagan porque no hay respaldo legal para hacerlo, no hay suficiente capacidad presupuestaria, otras veces, la mayoría de beneficios deben ser erradicados porque no son sostenibles.

¿Cuál es el perfil que debe tener un sindicalista?
Yo considero que antes que cualquier cosa, un sindicalista debe ser responsable y formal en el cumplimiento de sus funciones legales como empleado públicos y a partir de ahí proponer una mejora. No al revés, no proponer cosas que les quiten responsabilidades como empleados públicos porque de esa forma afectan la gestión pública y esa no es la verdadera intención de un sindicalista.

Un sindicalista debe identificarse con la gestión y a partir de esa identificación y proyección del bien común, exigir mejores condiciones de vida. Así es como me imagino un sindicato: intransigente con las prácticas opacas, exigente de condiciones de trabajo que le dignifiquen y le den carrera.

¿En algún momento, los sindicatos se vuelven herramientas políticas?
Se convierten en grupos de poder. Primero, las personas los apoyan y creen que van a lograr beneficios insostenibles con la representación de los sindicalistas, buscan un alivio a su precaria condición de vida. Con esa intención, la gente apoya la sindicalización. La gente participa de una u otra manera, pero con ese apoyo y con el uso de licencias se convierten en una herramienta de presión política para intereses muy particulares que muchas veces no tienen que ver con los intereses de los empleados.

Tomando en cuenta que existen anomalías en la actividad sindical, ¿quiénes deberían vigilar el actuar de los sindicatos?
Todos. Es una tarea que va desde el Presidente, los ministros, las organizaciones como la Contraloría General de Cuentas, la Oficina Nacional de Servicio Civil, el Ministerio Público, los tribunales, el Ministerio de trabajo. Prácticamente es una tarea de muchas instituciones. Son varias las autoridades que deben poner atención en este tema para resolver lo que está sucediendo.

La mejor solución para empezar a desatar el nudo es atacar la corrupción. Esto no se trata de criticar el movimiento sindical en general sino a la corrupción que se ha impregnado en estas actividades.

En lo personal hay muchos que no me agradan, son abusivos y son inconsecuentes, tienen todos los atributos negativos para no ser referentes de un verdadero movimiento sindical.

La corrupción es la otra cara de la moneda a la represión. Te pega o te paga.

La mejor solución para empezar a desatar el nudo es atacar la corrupción.

Un sindicalista debe identificarse con la gestión y a partir de esa identificación y proyección del bien común, exigir mejores condiciones de vida.

Alejandro Argueta, abogado especializado en derecho laboral.

http://lahora.gt/experto-laboralista-el-sindicalista-corrupto-no-va-luchar-por-intereses-verdaderos/