Las mujeres organizadas de la maquila

Carmen Quintela Babio

Francisca Alvarado Chij rebusca entre las gavetas de su pequeño cuarto. Entre retazos de tela y algunas hojas, encuentra una carpeta plástica. “Aquí tiene que estar”, sonríe. La humilde habitación, impoluta, y el olor a perfume que impregna cada esquina, son muestra del orden con el que Francisca cuida las pocas cosas que tanto esfuerzo le ha costado juntar.

Abre la carpeta con cuidado, y camuflado entre algunos papeles aparece un álbum de fotos, resguardado de la humedad. “Sí, aquí está”, confirma. La mujer saca una fotografía antigua, de hace unos 20 años, dice. En ella aparece una dedicada y joven Francisca, al inicio de una línea de producción de una maquila en la que trabajó tiempo atrás.

La historia de Francisca es una historia de constancia, de resistencia. Su memoria parece uno de esos álbumes de fotos que guarda con meticulosidad. Nació hace 47 años en Mazatenango, en el departamento de Suchitepéquez, y cuando apenas levantaba un palmo del suelo, su familia migró a Petén. Con 13 años, a inicios de los 80, una Patrulla de Autodefensa Civil (PAC) mató a su padre. “Mi papá no era guerrillero”, cuenta sin poder aguantar las lágrimas, golpeada por el recuerdo.

Simone Dalmasso

Comenzó a trabajar muy niña, a los siete. Primero vendiendo comida en los buses.Cuidando niños, fabricando zapatos, y sirviendo comida en un restaurante después. A los 16 se fue a vivir con el padre de sus hijos. A los 22 llegó el primer trabajo en una maquila. Y a los 36, empezó a trabajar como operaria en Koa Modas, S.A., una fábrica de capital coreano ubicada en la zona 7 de Mixco. Su pareja y los golpes que le propinaba se quedaron en el camino.

Francisca, al igual que sus compañeras, gana el salario mínimo estipulado para las maquiladoras por el Ministerio de Trabajo. Q.2,758.16 al mes, más de Q200 menos que el sueldo mínimo general.

Con esta cantidad, las trabajadoras de Koa Modas apenas pueden permitirse alquilar un pequeño espacio que en ocasiones no supera dos metros de ancho por tres de largo. Algunas mujeres logran rentar un espacio mayor con apoyo de sus parejas, pero la mayoría están solas a cargo de varios hijos y deben hacer números para llegar a fin de mes.

Es el caso de Zaily Janeth Mejilla, que vive con dos de sus hijos en la colonia Berlín, en la zona 10 de Mixco. Los tres comparten un cuarto ocupado casi en su totalidad por una litera. La habitación se encuentra en la parte trasera de una imprenta. Las paredes, de madera, están roídas por las ratas que se pasean con la libertad que les proporciona la penumbra del lugar. La parte superior del cuarto está forrada con cartón, que se empapa y se hincha con la fuerte lluvia que cae afuera. “Pago Q200, una parte del alquiler —cuenta—. Mis papás me ayudan con el resto. No es lo mismo que pasan otras compañeras”.

Otras mujeres están completamente solas. Dejaron sus municipios de origen y migraron a la capital, con la propuesta de un trabajo fijo y la promesa de enviar un porcentaje del sueldo para mantener a sus familias.

Muchas optan por alquilar pequeños cuartos en las calles aledañas a la fábrica: unos espacios angostos, con una puerta, y, con suerte, una ventana que da a un patio común. Josefa Poncio López es una de ellas. Llegó de Santa Cruz del Quiché hace 17 años, cuando comenzó su trabajo en una maquila de la zona 3 de Mixco. Hace 11 años empezó a trabajar en Koa Modas. Paga Q350 al mes por el lugar que renta, una habitación dentro de un terreno en el que viven otras mujeres y hombres, la mayoría trabajadores de la fábrica. Su hija, de nueve años, y su padre viven en Santa Cruz.

Los alquileres aumentan conforme el lugar queda más próximo a la maquila. Magdalena Marcos Raymundo llegó de Nebaj, Quiché, hace 20 años. La humedad que impregna su cuarto se cuela por las fosas nasales y humedece el pelo de Magdalena que, cohibida, muestra el humilde espacio que comparte con dos de sus hijos pequeños. Dos camas imperiales, una estufa de gas oxidada y un armario de madera. Q525 al mes.

Francisca, Zaily, Josefa y Magdalena narran la misma realidad. La vida en la maquila no es fácil, aseguran. Largas jornadas de trabajo, horas extra no pagadas y un problema que afecta a una buena parte de las trabajadoras: el impago de las cuotas del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) por parte de la empresa.

Hace unos años, decidieron organizarse para tratar de detener estos abusos.

La organización

Sentada en la silla frente a su vieja máquina de coser, con la que de vez en cuando hace algunos encargos, Francisca narra los abusos verbales y físicos, el acoso sexual y las amenazas directas que se daban —y se siguen dando— día sí día también por parte de los superiores y del jefe de personal de Koa Modas, S.A. Cuando se enfrentaba con sus supervisores, al principio, Francisca lloraba. Le temblaba el labio inferior, las piernas, y un sudor frío recorría su espalda cada vez que levantaba la voz. Pero la unión con varias compañeras y compañeros la fortaleció. En 2011 decidieron, al fin, sindicalizarse. Nacía el Sindicato de Trabajadores de la empresa Koa Modas, “Sitrakoamodassa”.

La sindicalización en Guatemala puede llegar a ser un desafío, por desconocimiento y reticencia de los empleados. En el sector de maquila todavía más complicado. Las trabajadoras consultadas hablan de acoso, hostigación y amenazas en los inicios de la organización.

El Ministerio de Trabajo ha registrado la creación de 47 sindicatos de maquilas entre 2012 y 2017. Sin embargo, Francisco Sandoval, viceministro de administración del trabajo, hace hincapié en que la organización no tiene la obligación de anunciar a la cartera si se da de baja o sigue vigente. Por ello, desconocen el número real de agrupaciones activas.

En la Central General de Trabajadores de Guatemala (CGTG), donde dan seguimiento a este tipo de informaciones, Lidia Cardona, secretaria ejecutiva encargada de actas del Sitrakoamodassa, cuenta que a la fecha únicamente hay tres sindicatos de maquila operando en Guatemala.

Simone Dalmasso

La organización a la que pertenece Cardona cuenta con 175 afiliados. Unos 50, explica, son hombres. El resto mujeres. A pesar de la gran cantidad de trabajadoras, los consejos directivo y consultivo del sindicato están integrados únicamente por tres empleadas, de un total de 12 cargos. “Es por el mismo machismo que hay en la maquila —explica—. Piensan que es mejor un hombre en un puesto de liderazgo que una mujer, para negociar. Y hasta cierto punto, puede ser cierto. Una compañera que antes integraba la directiva llegó a ser agredida por uno de los jefes de la empresa”.

Cardona explica que la creación del sindicato supuso mejoras, pero remarca que los miembros de la agrupación han sido los únicos beneficiados. Un porcentaje reducido, tomando en cuenta que la maquila cuenta con 1,180 trabajadores.

“Las violaciones, el acoso sexual y laboral siguen dándose, pero sobre todo con gente que no está en el sindicato. Esto también hizo que aumentara el número de afiliados”, cuenta Cardona. “Muchas mujeres son acosadas por los supervisores. La mayoría son madres solteras a las que los jefes les dicen que si quieren seguir en el puesto, tienen que salir con ellos”, continúa.

La Comisión de Verificación de Códigos de Conducta (Coverco) es una entidad privada que lleva 20 años documentando las violaciones de derechos humanos y laborales en maquilas. Homero Fuentes, su director, remarca que en la sindicalización “se ve reflejada toda la cultura de terror que hemos vivido en este país. Cuando violan a una secretaria general de un sindicato, cuando le echan gasolina a una trabajadora, ¿quién más quiere afiliarse ahí? El mensaje está dado”.

Según Sandoval, cuando reciben denuncias de este tipo de abusos y amenazas, el Ministerio de Trabajo investiga si la queja tiene fundamento. “Si se constata este extremo, se fija una prevención a la parte empleadora para que cese con cualquier tipo de discriminación o amenaza. En caso de que incumpla, se pone una sanción y obviamente también la organización sindical o la persona puede además poner la denuncia en el Organismo Judicial a través de un incidente de represalias”, completa.

El despido

Sitrakoamodassa no fue la excepción. En 2013, dos años después de su creación, las 46 trabajadoras y trabajadores que integraban el sindicato fueron despedidos. Los empleados denunciaron a la empresa y un juez ordenó su reinstalación inmediata. Sin embargo, esto no sucedió. La empresa presentó varios recursos legales y retrasó la reinstalación durante dos años, hasta que finalmente fueron colocados de nuevo en sus puestos de trabajo.

El juzgado ordenó el pago de los salarios dejados de cobrar por los empleados despedidos y, según Cardona, de la directiva de Sitrakoamodassa, la empresa se comprometió a ir abonando el dinero en cuotas, ya que, aseguraba, no contaba con la disponibilidad para pagar los más de Q125 mil. Sin embargo, a la fecha esto no sucedió, denuncia la trabajadora.

Gregoria Chacach, tiene 49 años. Llegó hace 25 de San José Poaquil, en Chimaltenango, “por pobreza”, dice. Vive en un cuarto con techo de lámina, donde se respira un calor pegajoso, a pesar del fresco de la tarde. Cuenta la historia del despido y la reinstalación con una precisión asombrosa. “Había mucho maltrato, por eso decidimos armar el sindicato, el 18 de diciembre de 2011. El 28 de junio de 2013 nos echaron a la calle”. Gregoria asegura que ese día llegaron a la fábrica y se encontraron con la puerta cerrada. “Ustedes no entran”, dijo el guardia de seguridad.  “Nos reunimos con la inspección de trabajo, la PDH (Oficina del Procurador de Derechos Humanos), la defensora de la mujer… —continúa—. Se ganó una reinstalación en 24 horas, pero la empresa no la llevo a cabo. Pasaron cinco años hasta el 18 de mayo de 2015”.

Simone Dalmasso

En su cuarto, Florinda Ismalej Jerónimo guarda una copia de la orden de reinstalación laboral que el juzgado de paz de Mixco emitió hace tres años. Florinda lleva 17 años trabajando en el sector maquilador. Siete de ellos, en Koa Modas. Recuerda con tono enérgico, mientras revisa los papeles, que, a pesar de ser reubicadas en la empresa, las empleadas continúan peleando por recibir los salarios. Son más de Q63 mil por persona.

Esta, junto con el pago de las cuotas del IGSS, es la gran lucha de las trabajadoras de esta maquila. Floridalma Ramírez Alonso, una de las más veteranas, con 61 años, parece incombustible. Fue de las primeras mujeres en integrar el sindicato. Vive en la zona 1 de Guatemala, en una pequeña casa que comparte con sus hijos y sus nietos. “Antes vivíamos en un barranco, pero con el huracán Mitch perdimos todo. Fuimos beneficiados con este lugar y aquí estamos ahora”, cuenta. Asegura que ella es la única que, con sus poco más de Q2,700 al mes, sostiene a su familia.

A Floridalma le tocaría jubilarse este año, pero, lamenta, no va a poder. En 2014, sacó su constancia de cuotas en el Seguro Social y le salió a cero. “No tenía ninguna cuota pagada y llevo trabajando en la maquila desde hace 17 años”. Con el pelo teñido de canas, la trabajadora es ejemplo de perseverancia: “Yo les digo a mis compañeras que hay que seguir, en la lucha… Hay que seguir”.

Según el viceministro Francisco Sandoval, están en conversaciones con la empresa y las trabajadoras y trabajadores “para instalar una mesa de diálogo para someter las diferencias, con nosotros como amigables componedores. El impago de cuotas podría llevar a una sanción pecuniaria. Pero al final, la sanción se paga, y el daño sigue estando ahí. La idea es poder profundizar en la situación para exponer ambas partes a través de la mesa de diálogo. En algunos momentos los problemas se agrandan porque no hay estos espacios”.

Cardona no se muestra muy esperanzada al hablar de estas mesas de diálogo. “Llevamos 35 audiencias en el juzgado de Paz de Mixco para ver lo de la reinstalación, pero la mayoría son suspendidas porque no está la jueza, o no llegó la intérprete, o la dueña no aparece. También tenemos entendido que el IGSS obligó a la empresa a pagar las cuotas pendientes, pero pusieron recursos y ahí se quedó estancado”.

Se trató de obtener por vía telefónica la versión de Koa Modas, S.A. en varias ocasiones, pero en la fábrica alegaron que los responsables no se encontraban disponibles para hablar.

 

***

Durante los dos años en los que la empresa no reinstaló a las trabajadoras y trabajadores, Francisca Alvarado puso en marcha su máquina de coser manual. “No tiene luz, pero puedo enhebrar la aguja con los ojos cerrados”, asegura. Vendió prendas que confeccionaba ella misma e hizo algún que otro arreglo en la ropa de sus vecinos, para poder llevarse algo a la boca y a la de sus dos hijos, a los que mantenía sola después de abandonar a un esposo alcohólico y maltratador. Y en medio de la tormenta, volvió a estudiar. Primero terminó la primaria. Después se metió con básicos y bachillerato. Hoy está graduada en hotelería y turismo. “Yo no voy a depender de nadie, no voy a depender de ningún hombre”, asiente, orgullosa.

 

https://www.plazapublica.com.gt/content/las-mujeres-organizadas-de-la-maquila

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Salario mínimo será base para optar a vivienda

El Gobierno y empresarios analizarán ingresos de núcleos familiares para acceder a vivienda social.

El próximo año se prevé que se empiecen a construir edificios de apartamentos para vivienda social, proyectos impulsados por el Gobierno y otros por el sector privado de la construcción. En ambas opciones de residencia se analiza la forma en que se seleccionarán a los beneficiarios, el registro de sus ingresos por salarios mínimos será una de ellas.

La Conred identificó 270 áreas de riesgo para familias que viven en casas de estructuras débiles e inadecuadas. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
La Conred identificó 270 áreas de riesgo para familias que viven en casas de estructuras débiles e inadecuadas. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
El surgimiento de nuevos proyectos de residencia social se debe a la demanda que existe. Según investigaciones del Ministerio de Comunicaciones Infraestructura y Vivienda (CIV) hay tres segmentos y forman el 97 por ciento de ese mercado.
Selección de familias

La residencia de bajo costo en el mercado está dividida en tres segmentos con base en los salarios mínimos que obtiene una familia cada mes, según los cálculos del CIV. Las autoridades han propuesto hacer la selección de las familias que necesitan comprar una vivienda de tipo social con ese método.

En el primer segmento se identifican a las familias que subsisten con menos de un salario mínimo al mes y no tienen casa, ellos representan el 37 por ciento del mercado de la vivienda. El segundo segmento son las familias que perciben de uno a dos salarios mínimos mensuales y también carecen de un lugar para vivir, y son el 45 por ciento. El último segmento de familias para vivienda social son las que perciben de dos a cuatro salarios mínimos al mes, estas son el 15 por ciento.
En la actualidad el salario mínimo tanto para el sector agrícola como para el no agrícola es de Q2 mil 893.21. Para los empleos de exportación y maquila es de Q2 mil 667.25.

Los apartamentos de residencia de tipo social serían de 50 metros cuadrados en promedio y costarán Q250 mil, a través del CIV, y similar precio se ofrecería en los proyectos privados. Las cuotas mensuales serían de Q1 mil 500.

El Gobierno y el sector privado buscan definir la forma de identificar a las familias que necesiten vivienda de bajo costo y podrían solicitarla con participación del Instituto de Fomento de Hipotecas Aseguradas (FHA), para efectuar la selección.

El FHA efectúa evaluaciones de los ingresos de familias de clase media para la adquisición de casas y ese mismo método podrían usar para la residencia social. Además, tiene procesos para incluir en la compra a personas de la economía informal.

La Asociación Centroamericana para la Vivienda (Acenvi) es la que respalda, junto con la compañía Intepro, el proyecto habitacional social Trasciende, y analizan cómo identificar a las familias que pueden optar a una residencia social.

El monto de lo salarios mínimos que percibe mensualmente el núcleo familiar podría ser una opción que también use el sector privado de la construcción para seleccionar a sus clientes.

Acaparamiento

Los inversionistas privados y el Gobierno estudian cómo implementar el mecanismo para elegir a las familias que llenen el perfil, la finalidad de determinarlo es para evitar el acaparamiento de la vivienda social por parte de inversionistas.

En Canadá ocurrió un caso en el que un proyecto de residencia social fue acaparado por inversionistas privados y luego el precio de la vivienda se elevó y perdió el espíritu de su implementación.

Con los proyectos de residencia social que se construirán se busca evitar que personas que tengan alto poder adquisitivo compren ese tipo de vivienda, porque se correría el riesgo de que sea inversión para luego vender y más caro.

http://www.prensalibre.com/ciudades/guatemala/salario-minimo-sera-base-para-optar-a-vivienda

¿Por qué México considera que no puede ni le conviene aumentar los salarios como piden Canadá y EE.UU. en el nuevo NAFTA?

Es uno de los temas más complicados, y que según especialistas puede afectar las actuales renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), también conocido como NAFTA, por sus siglas en inglés: los bajos sueldos de los trabajadores en México, que sus socios en el acuerdo consideran una competencia desleal.

Canadá y Estados Unidos piden que se promueva un incremento sustancial de los salarios mexicanos.

Es un requisito para mantener por buen camino las negociaciones del nuevo TLCAN, señalan los funcionarios estadounidenses y los sindicatos de Canadá.

Pero el gobierno y empresarios de México aseguran que no hay condiciones en el país para aceptar la propuesta.

Además según el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, la decisión de incrementar los salarios es un asunto internodel país.

No se ve una salida fácil, coinciden expertos consultados por BBC Mundo.

Por un lado la diferencia de las economías del TLCAN hace difícil nivelar los salarios entre los tres países.

TLCANDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionCanadá y Estados Unidos piden que se promueva un incremento sustancial de los salarios mexicanos.

Y al mismo tiempo, la realidad es que México sí tiene un margen para incrementar el ingreso mínimo de los trabajadores.

Es el más bajo de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) de la que forma parte.

Gran diferencia

La disparidad salarial entre los socios del TLCAN es importante.

De acuerdo con el Departamento del Trabajo de Estados Unidos, este año el sueldo promedio en la industria maquiladora y empresas exportadoras de bienes fue de US$26,19 por hora.

En cambio, los trabajadores mexicanos que realizan las mismas funciones en su país obtuvieron un salario de 340 pesos por jornada laboral completa. Es decir, un promedio de US$2,36 por hora: el 9% de los ingresos de sus pares estadounidenses.

Por eso las quejas.

Wilbur Ross, secretario de Comercio de Estados Unidos, insiste en que los bajos ingresos son un atractivo para la migración a México de empresas de su país.

Especialistas ven posible incrementar los salarios en México.Derechos de autor de la imagenJOE RAEDLE/NEWSMAKERS
Image captionEspecialistas ven posible incrementar los salarios en México.

“El salario mínimo en México apenas ha cambiado en pesos desde hace varios años, y el peso se ha depreciado bastante frente al dólar”, dijo ante senadores.

“En términos de poder adquisitivo, el trabajador mexicano promedio está mucho peor que como estaba hace cinco o 10 años. Esa no era la intención original del TLCAN”.

En Canadá comparten la idea.

Jerry Dias, líder de Unifor, el sindicato más grande de ese país y que representa a los trabajadores del sector de la automoción, las comunicaciones, la energía y las papeleras, dice que un nuevo tratado en la región debe incluir mejores ingresos para los mexicanos.

“No podemos tener un acuerdo trilateral donde el salario mínimo en México es de US$0,90 la hora”, afirmó.

Para el sindicato canadiense, lo menos que debería pagarse a un trabajador mexicano son US$4; es decir, 72 pesos por hora.

Las estimaciones se refieren a los trabajadores de la industria de manufactura y de exportación, la competencia más directa de los sindicatos de Canadá y Estados Unidos.

Pero ellos representan sólo una parte de los 52 millones de mexicanos con algún tipo de empleo en el país.

“Sí se puede”

¿En verdad no es posible incrementar el salario mínimo en México, como proponen los socios del TLCAN?

Las autoridades y grupos empresariales dicen que eso depende del mercado, la competencia y la productividad de los trabajadores.

No es un asunto que pueda realizarse por decreto, insiste la Secretaría de Economía.

Protesta en Canadá por el TLCAN.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionPara el sindicato canadiense Unifor, lo menos que debería pagarse a un trabajador mexicano son US$4; es decir, 72 pesos por hora.

Y según la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), una decisión de este tipo provocaríaaumento en la inflación.

Pero no es tan cierto, le dice a BBC Mundo Oliver Santín Peña, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Es falso, es un argumento para manipular a la opinión pública porque de cualquier manera este año hemos tenido aumento de inflación, y no precisamente por los incrementos salariales”, explica.

Además existen estudios oficiales, como los realizados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi) que contradicen la idea de que incrementar el sueldo mínimo provoca una escalada de aumentos.

Eso dice Juan Carlos Moreno-Brid, investigador de la Facultad de Economía de la UNAM.

“Había un mito de que todos los ingresos subían al aumentar el salario mínimo”, explica a BBC Mundo.

“Se ha visto que no, los estudios del Inegi revelan que cuando subes los salarios mínimos aumentan los que ganan dos o hasta tres veces” ese sueldo.

Legalmente el ingreso mínimo de un trabajador es de 67,29 pesos por jornada laboral de ocho horas; es decir, poco más de US$3,7 al día.

Según datos oficiales, el ingreso de poco más de seis millones de personas es de un salario mínimo al día. Es decir, representan el 11% de la población económicamente activa del país.

El 97% de quienes tienen ese ingreso no tienen seguridad social, como servicio médico o derecho a jubilación.

Ganancia empresarial

Hay más que números en la resistencia mexicana para incrementar los salarios.

El investigador Santín Peña recuerda que una parte del éxito de consorcios empresariales y comerciales tiene su base en los bajos sueldos de sus empleados.

Por eso un incremento de los salarios en México no es tan complicado.

“Sí se puede pero debe haber voluntad política no solo del gobierno sino de los sectores empresariales mexicanos, que se benefician enormemente maximizando sus ganancias al mantener niveles bajos de salarios”, asegura.

Banderas de Canadá, México y Estados Unidos.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl ingreso mínimo de México es el más bajo de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) de la que forma parte.

No es todo. Empresarios, autoridades y algunos analistas insisten en que la mejor forma de incrementar los salarios es con base en la productividad de los trabajadores.

Pero es un elemento al alza en los sectores más competitivos del TLCAN, como la industria automotriz.

En los últimos años México se convirtió en uno de los mayores exportadores de automóviles en el mundo.

La industria genera un promedio de US$52.000 millones al año en ganancias.

Y como esa industria existen otras que ubican al país entre las 15 mayores economías del mundo.

Sin embargo, el ingreso de sus trabajadores no camina en el mismo sentido. La capacidad de compra de este dinero se ha reducido en términos reales desde hace décadas, sostienen los especialistas.

Y al mismo tiempo las cifras macroeconómicas rinden buenas cuentas.

Los trabajadores mexicanos en la industria exportadora ganan el 9% de sus pares estadunidenses.Derechos de autor de la imagenOMAR TORRES/AFP
Image captionLos trabajadores mexicanos en la industria exportadora ganan el 9% de sus pares estadunidenses.

En los últimos años el discurso oficial y de grupos empresariales es que los aumentos de sueldo están atados a una mayor productividad.

Buena idea, dice el investigador Moreno-Brid. “Sería buenísimo que se hiciera, pero en el tiempo que los salarios mínimos cayeron la productividad no bajó”.

BBC Mundo solicitó entrevistas sobre el tema a la Secretaría de Economía y a la Confederación de Cámaras Industriales de Comercio (Concamin), que representa a la mayor parte de los consorcios de manufacturas en el país.

No hubo respuesta.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-41578169

Guatemala tendría a su favor el resultado en litigio laboral

Hasta el próximo lunes se tendrá una declaración oficial, pero trascendió que el panel conformado bajo el DR-Cafta falló a favor del Estado guatemalteco.

La demanda laboral fue presentada ante el Departamento de Trabajo y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.

 

Por: LORENA ÁLVAREZ elPeriódico 
La semana pasada el panel de arbitraje emitió su fallo a favor de Guatemala en la disputa presentada en 2008 bajo el Capítulo laboral del Tratado de Libre Comercio firmado entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana (DR-Cafta, por sus siglas en inglés).

Así lo reportó el sitio de internet insidetrade.com que se refiere al caso como “la disputa que marcó la primera vez que una queja de derechos laborales fue presentada bajo un acuerdo de libre comercio”.

Según la nota, el panel arbitral emitió el fallo favorable al Estado guatemalteco, y se espera que el informe se conozca próximamente, agrega que bajo el DR-Cafta no se tiene un mecanismo de apelación para el laudo.

Fuentes consultadas en Guatemala dijeron que la reserva de la decisión del panel se liberará el lunes 26 de junio.

La demanda fue presentada ante el Departamento de Trabajo y la Oficina del Representante Comercial del Gobierno de EE. UU. por seis sindicatos y la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO, por sus siglas en inglés), por incumplimiento de las leyes laborales.

Afectan comercio

De acuerdo con insidetrade.com la especialista en política comercial de la AFL-CIO, Celeste Drake, indicó que el resultado del caso dependería si EE. UU. logró demostrar que las presuntas violaciones laborales en Guatemala afectaron el comercio entre ambos países. Para Drake las violaciones “afectan el comercio” pues en algunas industrias de exportación los salarios son bajos y eso tiene una distorsión al hacer que las exportaciones de Guatemala sean más baratas de lo que deben ser.

En la publicación se señala que fue muy difícil demostrar que las deficiencias en la aplicación de sus leyes laborales estaban afectando el comercio. Drake argumentó que si el panel de arbitraje Estados Unidos-Guatemala “estableció un estándar irrazonablemente alto” para probar cómo las violaciones laborales afectan al comercio, ese alto nivel podría repetirse en otros casos.

US$15

millones  tendría que pagar Guatemala como sanción en caso de tener un fallo contrario.

https://elperiodico.com.gt/inversion/2017/06/22/guatemala-tendria-a-su-favor-el-resultado-en-litigio-laboral/

Hay 11.1 millones de guatemaltecos en edad de trabajar

El Instituto Nacional de Estadística (INE), presentó la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos (ENEI 3-2016), en la que destaca un tasa de desempleo de 2.7% en 2016.

El estudio resaltó que son 11.1 millones de guatemaltecos los que tiene edad de trabajar (15 años o más), unos 400 mil más que los identificados en la ENEI 1, a principios del año pasado.

Las ferias de empleo ayudan a los jóvenes a encontrar una oportunidad laboral. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Las ferias de empleo ayudan a los jóvenes a encontrar una oportunidad laboral. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La encuesta fue realizada con apoyo del Programa Empleo Juvenil del Ministerio de Economía, y financiada por la Unión Europea

Aunque la población en edad de trabajar es alta, sólo 6.8 millones de personas están catalogados entre los económicamente activos.

La ENEI 3 identificó además, una tasa de desempleo de 2.4%, en los últimos meses del 2016, aunque el promedio de ese período ronda en 2.7%.

Los expertos detallaron que la tasa global de participación el año pasado fue de 60.9%.

El estudio fue presentado este martes  y brinda un panorama de la situación del mercado laboral guatemalteco. Además, contiene un módulo específico de empleo juvenil, que indaga información de este grupo mayoritario de población en el país.

El sector de maquilas es uno de los más grandes generadores de empleo. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
El sector de maquilas es uno de los más grandes generadores de empleo. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Los principales indicadores:

  • Población en Edad de Trabajar 11.1 millones de personas
  • Población Económicamente Activa estimada 6.8 millones de personas
  • Tasa global de participación 60.9%
  • Tasa especifica de ocupación 97.6%

http://www.prensalibre.com/economia/encuesta-nacional-de-empleo-e-ingresos-enei-ine

Un año perdido

Un año perdido

Señor presidente, ¿y dónde están los empleos?

Lisardo Bolaños Fletes

El señor presidente no solo decidió derogar los salarios mínimos diferenciados (SMD), sino que tras un año de administración no ha sido capaz de crear una alternativa para generar empleos formales. Es más: de mayo de 2015 a mayo de 2016 se destruyeron 40 000 empleos formales. En lugar de impulsar una propuesta concreta que ya había empezado a atraer el interés por invertir en el interior, el presidente prefirió tomar el camino fácil de quedar bien con la comunidad internacional. Y no solo eso. Luego, para evidenciar que crear empleos formales no es la prioridad de este gobierno, el presidente decidió aumentar el salario mínimopor encima de la inflación.

Claro, no todo es responsabilidad del señor presidente y de su equipo de gobierno. El que lanzó el principal ataque fue el procurador de los derechos humanos. Vaya ironía, pues, queriendo salir en caballo blanco, solo ha logrado que la falta de oportunidades laborales persista. Y en el proceso de repartir responsabilidades tampoco hay que olvidar a la Corte de Constitucionalidad.

Ahora que hay un mensaje del Gobierno estadounidense de un cambio drástico en su política comercial y migratoria que pone en riesgo el interés de Guatemala, tal vez es momento de que este gobierno, la oposición, la academia y los medios se den cuenta de que necesitamos crear empleo formal en el país. La pregunta debería ser clara: ¿cómo creamos empleos formales para detener la migración a Estados Unidos?

Reducir la discusión a ferias de empleo es un acto cosmético, no una acción que va a crear empleos formales en el país. Reducir la discusión a incrementar el poder de sanción del Ministerio de Trabajo es un acto para complacer a los sindicatos estadounidenses, no una acción que va a crear empleos formales en el país.

Ni el presidente ni el procurador ni la oposición política del país han sabido crear una propuesta clara. Mucho menos han generado empleo formal en el interior del país.

Creer que con la aprobación del trabajo por tiempo parcial se van a crear empleos abundantes es iluso. Tal vez para unos 3 000 jóvenes de la ciudad, que podrán atender los call centers, pero no para el 75 % de la población sin educación secundaria completa. También es iluso creer que todo se soluciona con la Ley Emergente para la Conservación del Empleo cuando se dejaron afuera sectores productivos no tradicionales. El reglamento no se ha aprobado, hasta donde tengo información, y encima solo incrementa el beneficio de emplear capital y maquinaria, pero no el de emplear mano de obra.

Hace un año señalé que hay alternativas, pero sumamente imperfectas, como la expansión de la beca Mi Primer Empleo. También reconocía que era ingenuo creer que ambas medidas eran sustitutas, pues dicha beca tiene un límite de financiamiento, así que seguro no se podrían crear más allá de 5 000 empleos formales (50 millones de quetzales de presupuesto, 14 salarios, Q700 de beca y asumiendo cero costo de administración y monitoreo o de corrupción) cuando cada año deberíamos estar creando 200 000 empleos. Dicho límite presupuestario no existe para los SMD, los cuales fácilmente podrían crear empleo para cientos de miles de trabajadores. Por eso es claro que los SMD deben volver a la agenda económica del país. Ojalá el señor presidente reconozca que hace un año se equivocó, pero que es posible corregir el rumbo.

[Fin]

Trabajadoras domésticas y de maquilas denuncian abusos laborales

Con una caminata mujeres trabajadoras domésticas y de maquilas buscan reivindicar sus derechos y que se traduzcan en salarios dignos y condiciones laborales apropiadas.

empleadas

 

La marcha inicio en la Central General de Trabajadores de Guatemala (CGTG) ubicada en la zona 1 hasta llegar a la casa presidencial donde fue entregado un pliego de peticiones.

empleadas

La mujeres exigen el pago de prestaciones conforme a la ley y que los certificados del seguro social sean entregados a los trabajadores. El Sindicato de Trabajadores de Maquila denunció que al momento de exigir las prestaciones los patronos las amenazan con despidos o rebajas de sueldo.

empleadas

Información: Silvia Salvatierra

http://www.guatevision.com/trabajadoras-domesticas-maquilas-denuncian-abusos-laborales/