¿Por qué México considera que no puede ni le conviene aumentar los salarios como piden Canadá y EE.UU. en el nuevo NAFTA?

Es uno de los temas más complicados, y que según especialistas puede afectar las actuales renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), también conocido como NAFTA, por sus siglas en inglés: los bajos sueldos de los trabajadores en México, que sus socios en el acuerdo consideran una competencia desleal.

Canadá y Estados Unidos piden que se promueva un incremento sustancial de los salarios mexicanos.

Es un requisito para mantener por buen camino las negociaciones del nuevo TLCAN, señalan los funcionarios estadounidenses y los sindicatos de Canadá.

Pero el gobierno y empresarios de México aseguran que no hay condiciones en el país para aceptar la propuesta.

Además según el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, la decisión de incrementar los salarios es un asunto internodel país.

No se ve una salida fácil, coinciden expertos consultados por BBC Mundo.

Por un lado la diferencia de las economías del TLCAN hace difícil nivelar los salarios entre los tres países.

TLCANDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionCanadá y Estados Unidos piden que se promueva un incremento sustancial de los salarios mexicanos.

Y al mismo tiempo, la realidad es que México sí tiene un margen para incrementar el ingreso mínimo de los trabajadores.

Es el más bajo de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) de la que forma parte.

Gran diferencia

La disparidad salarial entre los socios del TLCAN es importante.

De acuerdo con el Departamento del Trabajo de Estados Unidos, este año el sueldo promedio en la industria maquiladora y empresas exportadoras de bienes fue de US$26,19 por hora.

En cambio, los trabajadores mexicanos que realizan las mismas funciones en su país obtuvieron un salario de 340 pesos por jornada laboral completa. Es decir, un promedio de US$2,36 por hora: el 9% de los ingresos de sus pares estadounidenses.

Por eso las quejas.

Wilbur Ross, secretario de Comercio de Estados Unidos, insiste en que los bajos ingresos son un atractivo para la migración a México de empresas de su país.

Especialistas ven posible incrementar los salarios en México.Derechos de autor de la imagenJOE RAEDLE/NEWSMAKERS
Image captionEspecialistas ven posible incrementar los salarios en México.

“El salario mínimo en México apenas ha cambiado en pesos desde hace varios años, y el peso se ha depreciado bastante frente al dólar”, dijo ante senadores.

“En términos de poder adquisitivo, el trabajador mexicano promedio está mucho peor que como estaba hace cinco o 10 años. Esa no era la intención original del TLCAN”.

En Canadá comparten la idea.

Jerry Dias, líder de Unifor, el sindicato más grande de ese país y que representa a los trabajadores del sector de la automoción, las comunicaciones, la energía y las papeleras, dice que un nuevo tratado en la región debe incluir mejores ingresos para los mexicanos.

“No podemos tener un acuerdo trilateral donde el salario mínimo en México es de US$0,90 la hora”, afirmó.

Para el sindicato canadiense, lo menos que debería pagarse a un trabajador mexicano son US$4; es decir, 72 pesos por hora.

Las estimaciones se refieren a los trabajadores de la industria de manufactura y de exportación, la competencia más directa de los sindicatos de Canadá y Estados Unidos.

Pero ellos representan sólo una parte de los 52 millones de mexicanos con algún tipo de empleo en el país.

“Sí se puede”

¿En verdad no es posible incrementar el salario mínimo en México, como proponen los socios del TLCAN?

Las autoridades y grupos empresariales dicen que eso depende del mercado, la competencia y la productividad de los trabajadores.

No es un asunto que pueda realizarse por decreto, insiste la Secretaría de Economía.

Protesta en Canadá por el TLCAN.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionPara el sindicato canadiense Unifor, lo menos que debería pagarse a un trabajador mexicano son US$4; es decir, 72 pesos por hora.

Y según la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), una decisión de este tipo provocaríaaumento en la inflación.

Pero no es tan cierto, le dice a BBC Mundo Oliver Santín Peña, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Es falso, es un argumento para manipular a la opinión pública porque de cualquier manera este año hemos tenido aumento de inflación, y no precisamente por los incrementos salariales”, explica.

Además existen estudios oficiales, como los realizados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi) que contradicen la idea de que incrementar el sueldo mínimo provoca una escalada de aumentos.

Eso dice Juan Carlos Moreno-Brid, investigador de la Facultad de Economía de la UNAM.

“Había un mito de que todos los ingresos subían al aumentar el salario mínimo”, explica a BBC Mundo.

“Se ha visto que no, los estudios del Inegi revelan que cuando subes los salarios mínimos aumentan los que ganan dos o hasta tres veces” ese sueldo.

Legalmente el ingreso mínimo de un trabajador es de 67,29 pesos por jornada laboral de ocho horas; es decir, poco más de US$3,7 al día.

Según datos oficiales, el ingreso de poco más de seis millones de personas es de un salario mínimo al día. Es decir, representan el 11% de la población económicamente activa del país.

El 97% de quienes tienen ese ingreso no tienen seguridad social, como servicio médico o derecho a jubilación.

Ganancia empresarial

Hay más que números en la resistencia mexicana para incrementar los salarios.

El investigador Santín Peña recuerda que una parte del éxito de consorcios empresariales y comerciales tiene su base en los bajos sueldos de sus empleados.

Por eso un incremento de los salarios en México no es tan complicado.

“Sí se puede pero debe haber voluntad política no solo del gobierno sino de los sectores empresariales mexicanos, que se benefician enormemente maximizando sus ganancias al mantener niveles bajos de salarios”, asegura.

Banderas de Canadá, México y Estados Unidos.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl ingreso mínimo de México es el más bajo de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) de la que forma parte.

No es todo. Empresarios, autoridades y algunos analistas insisten en que la mejor forma de incrementar los salarios es con base en la productividad de los trabajadores.

Pero es un elemento al alza en los sectores más competitivos del TLCAN, como la industria automotriz.

En los últimos años México se convirtió en uno de los mayores exportadores de automóviles en el mundo.

La industria genera un promedio de US$52.000 millones al año en ganancias.

Y como esa industria existen otras que ubican al país entre las 15 mayores economías del mundo.

Sin embargo, el ingreso de sus trabajadores no camina en el mismo sentido. La capacidad de compra de este dinero se ha reducido en términos reales desde hace décadas, sostienen los especialistas.

Y al mismo tiempo las cifras macroeconómicas rinden buenas cuentas.

Los trabajadores mexicanos en la industria exportadora ganan el 9% de sus pares estadunidenses.Derechos de autor de la imagenOMAR TORRES/AFP
Image captionLos trabajadores mexicanos en la industria exportadora ganan el 9% de sus pares estadunidenses.

En los últimos años el discurso oficial y de grupos empresariales es que los aumentos de sueldo están atados a una mayor productividad.

Buena idea, dice el investigador Moreno-Brid. “Sería buenísimo que se hiciera, pero en el tiempo que los salarios mínimos cayeron la productividad no bajó”.

BBC Mundo solicitó entrevistas sobre el tema a la Secretaría de Economía y a la Confederación de Cámaras Industriales de Comercio (Concamin), que representa a la mayor parte de los consorcios de manufacturas en el país.

No hubo respuesta.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-41578169

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No medimos bien la inflación de los precios de los alimentos

¿Es esto corrupción, error técnico o agenda política?

7 10 17 — Lisardo Bolaños…

Hay economistas preocupados por cómo el Instituto Nacional de Estadística (INE) calcula la inflación. El INE muestra información de que los precios de los alimentos están creciendo de forma acelerada, pero no hay evidencia de ello, ya que 1) un crecimiento del 83 % en siete años habría llevado a un estallido social, dado que los salarios casi no han crecido en dicho período, y 2) seguimos exportando alimentos a países vecinos que mantienen precios bajos de alimentos (véase, por ejemplo, este enlace). ¿Es posible que los números del INE estén tan errados? Parece que sí. ¿Es esto corrupción, error técnico o agenda política? Eso es lo que quisiéramos saber.

Un amigo economista fue el primero en hablarme del tema, ya que tiene experiencia en la exportación agrícola. Al principio, la idea de que la inflación esté mal medida no me convencía, así que revisé información de El Salvador y Honduras. Ambos países han experimentado similares fenómenos climáticos y similares cambios en su política comercial (Cafta), y ambos son países a los que exportamos productos alimenticios. Resulta que el INE reporta un crecimiento acelerado de los precios de alimentos en Guatemala en comparación con Honduras y El Salvador (ver gráfica 1). Lo raro es que, a pesar de que los precios de nuestros productos alimenticios continúan creciendo de forma acelerada, seguimos exportando alimentos a ambos países. Esto no tiene sentido. Así que, si hay trampa o error en cómo se calcula la inflación, hay dos potenciales lugares para hacerlo: 1) en cómo se recopila la información de precios o 2) en las fórmulas que se utilizan para calcular la inflación.

 

Gráfica 1. Índice de precios de alimentos de Guatemala, El Salvador y Honduras (2008 = 100)

Fuente: Cepalstat y entidades estadísticas de cada país.

 

La recopilación de precios no es el problema hoy, en el 2017. El INE reporta, para agosto de 2017, que su precio a nivel nacional es de Q3.78. El Ministerio de Agricultura reporta que los precios mayoristas del quintal de cebolla blanca es de Q280 (nacional) y Q320 (importada), lo cual tiene sentido, dado el precio por libra del INE. Una tercera fuente provino de un grupo de economistas e ingenieros que se dedicaron a comparar la canasta de alimentos en distintos lugares del país para verificar qué ocurría con el cálculo de la inflación. Se recopilaron facturas y hay fotos con precios de Q3.60 y Q3.70. Con esta información, parece que la recopilación de precios no es hoy el problema.

El problema parece que está en la fórmula que el INE ha utilizado en los últimos años. Con la información disponible en la página del INE generé la tabla 1, que presenta dos datos importantes: 1) los precios que debería tener la cebolla según la inflación en sus precios que el INE ha reportado en los últimos años y 2) los precios que reporta el INE para la libra de cebolla. Si hay una diferencia entre estos números, eso indicaría que el INE está haciendo mal el cálculo de la inflación (el índice de precios).

 

Tabla 1. Precio de una libra de cebolla 1) reportada por el INE y 2) calculada usando inflación de sus precios según el INE

 

El problema es evidente para los años 2016 y 2017. Para agosto de 2017, mientras el INE reportaba que el precio de una libra de cebolla era Q3.78, el precio que uno obtiene usando la misma información del INE sobre el índice de los precios de la cebolla sugiere que el precio es Q16.30. ¡Una diferencia del 331 %ǃ Esta inconsistencia es sospechosa.

Parece que el problema del INE no es solo con las cebollas. Un joven economista chapín hizo el análisis para toda la canasta básica de alimentos (CBA), y sus números parecen indicar que su costo podría ser hasta un 50 % menor al que hoy reporta el INE.

Esto podría haber ocurrido 1) por corrupción, pues alguien se queda con el dinero de reportar precios más altos; 2) por errores técnicos, ya que alguien cometió errores en la fórmula que se utiliza, o 3) porque, por impulsar una agenda política particular, alguien quería hacer que Guatemala pareciera más pobre y presionar por salarios mínimos más altos o una política monetaria favorable a los importadores. Esto ha sucedido en otros lugares. Por ejemplo, autoridades de Argentina y China han sido señaladas de alterar la inflación con fines políticos.

Sin transparencia no podemos saber cuáles son las posibles explicaciones. Las autoridades del INE deben dar un paso adelante, hacer transparente el cálculo de la inflación y colaborar para determinar qué está ocurriendo, por qué ocurrió y cómo resolverlo.

 

https://www.plazapublica.com.gt/content/no-medimos-bien-la-inflacion-de-los-precios-de-los-alimentos

Estabilidad laboral: costosa e injusta utopía

El concepto protege a los que trabajan en el Estado o en una empresa formal, al precio de la exclusión de los que buscan empleo y, en especial, de los jóvenes.

OPINIÓN
Jorge Cobas González

En Francia, país caracterizado por ser uno de los más avanzados en protección a los trabajadores, el péndulo de la historia está cambiando el sentido de su movimiento, acatando las exigencias de la realidad: la competitividad de las economías se basa en la eficiencia con que se utilizan sus recursos. Y en la Era del Conocimiento, el factor humano es el primero que considerar en tal sentido.

Dice el novel presidente francés Emmanuel Macron al fundamentar el proyecto de reforma laboral que flexibilizará la contratación y el despido con el objetivo de atraer nuevas inversiones y reducir un desempleocrónico: “El cambio animará a los empresarios a contratar. Se trata de romper un sistema que protege muy bien a los insiders [los que están dentro del sistema], a los que se benefician de un contrato estable, pero al precio de la exclusión completa de los otros, los más jóvenes, los menos cualificados”.

Como lo reseña el artículo en Elpais.com, “… La reforma da margen a patrones y trabajadores para negociar acuerdos en el ámbito de las empresas en cuestiones como el tiempo de trabajo o la remuneración. La idea es descentralizar, acercar al terreno las negociaciones laborales, y permitir la adaptación a los vaivenes de la coyuntura. Como contrapartida, las indemnizaciones por despidos legales —es decir, no improcedentes— aumentan un 25%. Francia facilitará a los inversores extranjeros los despidos cuando estos pasen por dificultades económicas, una medida destinada a atraer a las empresas multinacionales. Hasta ahora las autoridades francesas debían tener en cuenta la situación de la empresa en todos los países donde operaba; ahora bastará con que las cosas le vayan mal en Francia. Otras medida clave son la fusión en una sola las múltiples instancias en las que hoy están representados los trabajadores de una empresa, y la posibilidad de negociar en las empresas de menos de 50 trabajadores sin pasar por los sindicatos y esquivando los acuerdos sectoriales.”

El desempleo en Francia alcanza el 9,5%, en un marco de elevado déficit fiscal, lo que obliga a “… un giro de uno de los países con leyes laborales más rígidas en el mundo desarrollado, hacia los principios de la llamada flexiseguridad, la combinación de flexibilidad para las empresas y seguridad para los trabajadores. “

En Centroamérica, donde la desigualdad en condiciones de vida y en oportunidades de desarrollo personal es de las más altas del mundo, se mantienen -y continuamente se agregan más- frondosas normas regulatorias del mercado laboral, y se fijan salarios mínimos que protegen a los afortunados empleados públicos y a los trabajadores del sector formal, en desmedro de las oportunidades de lograr trabajo para los que están desempleados y para los jóvenes que intentar conseguirlo.

Ver artículo Macron flexibilizará el despido y la contratación para reducir el paro.

https://www.centralamericadata.com/es/article/main/Estabilidad_laboral_costosa_e_injusta_utopa?

Trabajadores. Batallas por la dignidad (III)

Los domingos 27 de agosto  y 10 de septiembre publiqué la primera y segunda partes de esta historia. He contado sobre la serie de agravios que estos trabajadores vivieron (en la primera parte), y de cómo esos mismos agravios (en la segunda parte) se transformaron en una poderosa fuerza para organizarse y luchar por su dignidad.

Hasta ahora, mientras el primer grupo de trabajadores se hallaba fuera de la planta, con un proceso judicial en los tribunales, empantanado con los recursos legales que el bufete de abogados que representaba a la empresa interponía, el segundo grupo, ya había sido reinstalado.

***

El 11 de agosto de 2012, con la reinstalación de los 11 trabajadores la estrategia de la empresa empezó a partirse. “Allí ya comenzamos a agarrar credibilidad como organización, porque ellos (los gerentes, los supervisores) se la pasaban diciéndoles a los otros trabajadores que nosotros ya no íbamos a entrar; que el que se afiliara al sindicato se iba a ir también, como nosotros”, recuerda Néstor Hernández Rodríguez, operador de roladora, la máquina donde se hacen las costaneras.

Continúa Néstor: “A los del segundo grupo de trabajadores, los que fuimos reinstalados, cuando regresamos, ya nadie nos hablaba. Si los supervisores miraban a alguien hablando con los 11 que entramos, ya lo llamaban de Recursos Humanos, y lo empezaban a cuestionar, que qué estaba hablando con nosotros, que si se iba a afiliar al sindicato. Para el almuerzo, estaba uno sentado aquí, estaba allí la mesa vacía, y nadie se sentaba con uno. Como animales raros nos miraban. Las mesas llenas de un lado, y nosotros comiendo solos en las demás mesas porque nadie se sentaba con uno. Era prohibido que los demás compañeros hablaran con nosotros. Si veían grupitos de tres o de cuatro, dios guarde, la empresa les prohibía a los compañeros, que qué estaban hablando con nosotros, que los íbamos a manipular. Implementaron un sistema de cámaras para vigilar lo que hacíamos adentro de la planta. A pesar que la gente veía que ya no podían despedirlos, porque a nosotros nos habían reinstalado, todavía quedaba un gran temor, había mucho miedo en los trabajadores”.

“El gerente de Recursos Humanos llegaba de uno en uno, en las máquinas, en todas las áreas, que qué era lo que uno quería para desistir del sindicato, que los sindicatos no eran buenos en Guatemala, que ellos tenían la mejor asesoría legal, que los que se afiliaran al sindicato los iban a sacar de la empresa y que no iban a encontrar trabajo en ninguna otra parte”, recuerda Néstor.

Con el primer grupo de trabajadores reinstalados la empresa pasó a la ofensiva, incrementando los controles sobre los trabajadores. Entonces, la organización tuvo que implementar otras estrategias. Si la empresa podía controlar completamente lo que los diez trabajadores hacían adentro de la planta, afuera no podría hacerlo, y menos aún los domingos. Entonces, continúa relatándonos Néstor: “visitábamos a los trabajadores en sus casas, los íbamos a visitar los domingos, como los Testigos de Jehová íbamos, de dos en dos, solo que nosotros no íbamos con traje y corbata porque ni a eso llegábamos. O en las salidas de turno, por ejemplo: –miren muchá, fíjense que me voy a ir por tal lado, me siguen, y en tal lado nos vamos a juntar, pero lejos de la planta. Con alguien que vivía aquí, en el área de Villa Nueva, nos íbamos hasta allá por la zona 1 (de Ciudad de Guatemala), porque si algún conocido veía que alguien estaba platicando con nosotros, luego lo sabían en la empresa. La empresa implementó algo, que a algunos trabajadores les subieron el sueldo, pero con la condición que tenían que tener informados a los supervisores, a los de recursos humanos, de todo lo que se enteraran”.

Cada semana, los trabajadores manifestaban afuera de la planta, con las familias, las esposas, los hijos chiquitos, para decir “aquí estamos”, con pancartas y gritaban: que “más vale morir de pie que vivir de rodillas”; y que “sindicato unido, jamás será vencido”. Así fue como otros trabajadores fueron perdiendo el miedo, y se animaron a afiliarse al sindicato, que ahora cuenta con 70 trabajadores, de alrededor de 130.

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En septiembre de 2014, los trabajadores del primer grupo de fundadores del sindicato fueron reinstalados. De los 27 fundadores, 12 del primer grupo y 15 del segundo, regresaron 9 del primer grupo y 11 del segundo a la planta. –“Si emplazamos a la empresa y por eso nos despiden, en 24 horas tienen que reinstalarnos”, le dijo, con el Código de Trabajo en la mano, Boanerges Argueta, operador de stiller, a Emeterio Nacth, ayudante de costanera. Ahora, bromea Emeterio: “Boanerges se equivocó en un pequeñísimo detalle, y es que no fueron 24 horas, sino 24 meses”. En realidad, los trabajadores pasaron dos años y siete meses, resistiendo.

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Ahora, con el sindicato, las condiciones de trabajo han cambiado: se acabaron los turnos de 16 horas y la obligatoriedad de trabajar los domingos, el que quiere hacerlo lo hace, ya no hay más amenazas de despido, y si se trabaja domingo se tiene derecho a descansar un día de la semana. Ahora, también, solo se trabaja una semana de día y otra de noche, cuando antes eran tres semanas consecutivas en cada turno. Ya no se trabaja durante la Semana Santa. Ya nadie cabecea la carga. Los turnos como operador y como auxiliar son reconocidos –en el salario–; si un auxiliar pasa a ser operador recibe el salario del operador. Los supervisores no pueden ya maltratar a los trabajadores, insultarlos, como antes. Las secciones del comedor, para los almuerzos, ahora son las mismas que para los trabajadores administrativos, teniendo derecho a un subsidio, la empresa asume una parte del costo de la comida. Ahora ya tienen permiso para ir a consultas al Seguro Social. Los uniformes los dan cuando se arruinan, y no cada año.

Siempre, no reconocer al sindicato. Ellos mismos, la empresa, creó un sindicato, de esos blancos. Con eso Ternium Internacional de Guatemala intenta bloquear la negociación del pacto colectivo de condiciones de trabajo. En esta como en otras luchas no hay final feliz; queda solo la satisfacción de saber que se luchó, porque no había más qué hacer.

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A estas batallas por la dignidad se sumaron múltiples apoyos: Víctor Pérez Herrera, jefe de Taller de Coca Cola Guatemala, y miembro del sindicato de la embotelladora, que siempre ha estado allí, con ellos, que nunca les ha dejado solos. Los abogados Ingrid Urízar y Rafael Sánchez, de Festras, la Federación Sindical de Trabajadores de la Alimentación, Agroindustria y Similares de Guatemala, son de esos abogados incorruptibles, que tanta falta le hacen a Guatemala. En Canadá, Mario Torres, de la Fundación Enrique Torres, en honor a un gran luchador por los derechos de los trabajadores, les ayudó a establecer contacto con el United Steelworkers y estos les abrieron las puertas al IndustriALL Global Union, el sindicato mundial del acero, del que Sitraternium hace parte.

https://elperiodico.com.gt/domingo/2017/09/24/trabajadores-batallas-por-la-dignidad-iii/

Modernización fiscal y pacto(s) colectivo(s) en nombre del desarrollo social

La crisis fiscal y la inexistencia de un genuino pacto colectivo, constituyen; en el marco del decaimiento socioeconómico y cultural actual; los desequilibrios más apremiantes que debe afrontar el Estado guatemalteco hacia el fortalecimiento del proceso democrático del país.  Bien dicen pesadores latinoamericanos que un Estado no puede ser fuerte teniendo una sociedad debilitada. Esto podría traducirse, en que la crisis que se refleja en el Estado es producto de la crisis de la sociedad. Es falso que pueda existir un Estado eficiente en una sociedad poco organizada, ya que el Estado es creación de la sociedad; y en consecuencia, expresa tanto las cualidades como las debilidades del origen cultural de su población.

Es bien conocido que la modernización económica de un país descansa en dos pilares fundamentales: la modernización fiscal y la modernización financiera. En tal virtud, se puede afirmar que sin ambas modernizaciones (fiscal y financiera) los anhelos por un mejor país,  en términos de prestación de servicios y entrega de bienes de calidad a la sociedad, no se podrán concretar y todo quedaría en ilusiones. Esto viene a colación en el sentido que el contenido de la columna anterior ´Presupuesto abierto y programas sociales´ sería una utopía si el organismo recaudador no procura agilizar sus niveles de recaudación fiscal; y peor aún, si el Congreso hace las asignaciones sin seguir la lógica de los programas de compensación social.

Lo anterior se hace más preocupante  si se toma en cuenta que la cooperación internacional está, hoy por hoy, supeditada a los avances de los pueblos en materia de respeto a los derechos humanos y a la democratización de las sociedades. Además, esto viene enmarcado dentro de los diecisiete esenciales puntos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Por lo que, en alusión al título del presente artículo, los guatemaltecos no debemos permitir que el concepto de democracia se quede sin sustento o vacío de contenido. ¿Cómo evitarlo?  Estando atentos a que el presupuesto 2018 sea un proyecto responsable que le asigne un contenido presupuestario a nuestra democracia intercultural.

En realidad, la crisis fiscal es un problema tan complejo como diverso. Por un lado, la evasión y la elusión fiscal continúan siendo el talón de Aquiles de la estructura tributaria; pero por otro lado, la relación de la fuerza laboral, en materia de informalidad versus formalidad es de 80 a 20. Estas dos situaciones agudizan la crisis fiscal, pues no se tiene certeza numérica de los movimientos económicos informales, como tampoco de las pérdidas por evasión fiscal. Es acá, donde el Estado por la vía de su gobierno debe apoyar a las instituciones estatales relacionadas para que se tenga la capacidad de procesar estas cifras y plantear opciones de políticas económico-financieras, con números acordes dentro de la globalidad del tema; y luego entonces, bajo el genuino pacto colectivo  arriba mencionado, trabajar en la modernización fiscal.

Estamos frente al desafío de nuestra propia historia; y para enfrentarla, Guatemala necesita de un Estado fuerte, política y financieramente. Por ello, la afirmación de que el fortalecimiento financiero del Estado sea inseparable del fortalecimiento democrático, cobra plena vigencia. Ya que la legitimidad se alcanza cuando el Estado es capaz de satisfacer la demanda social de sus ciudadanos. Sin embargo, es de valientes reconocer que el origen de nuestra cultura contemporánea está basada en la indiferencia. Y los que nos llamamos guatemaltecos lo único que compartimos es el territorio; al grado de ignorar, la valiosa cultura de la cosmovisión Maya. De esta indiferencia social acumulada en el tiempo, hoy, Guatemala está enfrentando el desafío de un futuro ya entre nosotros. Y solo si somos capaces de construir una economía eficiente y una sociedad etnocultural más igualitaria, alcanzaremos un mejor manejo de nuestra interculturalidad democrática; y así, tener viabilidad de nación ante la Aldea Global.

http://s21.gt/2017/09/13/modernizacion-fiscal-pactos-colectivos-nombre-del-desarrollo-social/

Trabajadores. La batalla por la dignidad (Parte I)

Dignidad. Valor inherente al ser humano por el simple hecho de serlo.

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Esta es la historia de un pequeño grupo de trabajadores que, con sus propias fuerzas, por si mismos, demostraron que, si luchaban, era posible mejorar sus condiciones de vida, hacerse respetar. En esta larga batalla la bondad, la solidaridad y el coraje iban a ser llevados al límite.

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Todo empezó en 2006, cuando una nueva administración tomó el control de la planta. De inmediato, la nueva gerencia impuso sus condiciones: eliminaron las canastas navideñas; el convivio para los niños; el festejo que, el día del niño, daban a los pequeños; y así, una serie de pequeñas prestaciones más.

La nueva administración quitó la cena, que, en el turno de la noche, hasta un tiempo antes les daban. Con ello, en adelante, durante el turno de la noche, el que quería comer debía llevar sus alimentos. A todos los trabajadores, en cualquier turno, se les prohibía salir –durante sus tiempos de comida– afuera de la planta.

Incrementaron luego la jornada de trabajo, de 12 a 16 horas, en turnos que iban de 6 de la mañana a 10 de la noche, y de 2 de la tarde a 10 de la mañana. Entonces, le dije al gerente de producción que yo a ese horario no me adaptaba. Él me mandó a llamar a su oficina, y me dijo: – Mirá, aquí ningún hijuelagranputa me va a decir cómo voy a trabajar yo. – Ingeniero disculpe, pero esto es un trabajo, no es esclavitud, le dije yo. – La gran puta, me dijo, y somató el escritorio. Mejor me salí, allí lo dejé.

Con el incremento de la jornada de trabajo, durante algunas horas, los dos turnos se traslapaban. Ante ello, en el área de embarque, los trabajadores tenían que “cabecear” las láminas. Como no había suficientes grúas para realizar el proceso de carga, entonces, los trabajadores eran forzados, entre dos, a transportar manualmente, con su propia fuerza, sobre su cabeza, las láminas. Al principio, los trabajadores pensaban que esto podía hacerse agrupando tres láminas; pero el ingeniero les dijo: – No, se llevan las diez de un solo. Ya tenía uno la cabeza con el canalito ya hecho, bromean ahora los trabajadores.

Luego, impusieron que era obligatorio trabajar los domingos. Los trabajadores recuerdan así el discurso que acompañó la nueva orden: – Miren: si no quieren hacer ni mierda, dejen allí esa babosada. Ustedes no van a andar allí jodiendo igual que antes, porque ahorita ya es esta nueva empresa y ellos vienen dando con todo. Lo que yo puedo hacer es despedirlos a ustedes, así como despedí a los que no querían hacer ni mierda y se pusieron al brinco, ya vieron como los eché a la mierda, igual lo voy a hacer con Ustedes, los voy a despedir, y allí afuera miren qué putas hacen. Al final de cuentas aquí la planta tiene gente de sobra; se van dos, tres, y allí afuera hay cien esperando. Así que Ustedes: o hacen lo que aquí se les dice, o van a comer mierda.

En el área de embarque, uno de los supervisores intentó obligar a los trabajadores a llevar la basura que estaba en los botes al basurero general. Como los trabajadores le dijeron que no, que cada quien tenía su trabajo, que esa era labor de los trabajadores de limpieza, entonces, él agarró los botes de basura y se los vació sobre su cabeza. – Aquí yo mando; aquí, si yo quiero los despido.

Uno de los supervisores llegó hasta una pequeña bodega donde los trabajadores tenían colgados sus suéteres. Entro y dijo: – ¿De quién es esto? – De nosotros, le dijimos. – A mí no me parece que estén colgando esto aquí, y agarró los suéteres y los tiró al piso y mandó a uno de los trabajadores a que los fuera tirar a un basurero.

Para ir al baño los trabajadores debían ir hasta la oficina del supervisor y allí solicitar el “pase”, un cartón firmado y sellado por el ingeniero; lo que solo podía hacerse si no había nadie más haciendo uso del servicio sanitario. Si el pase estaba en la oficina y no estaba la persona, allí había problema. El baño queda lejos de donde estaban los trabajadores. – Uno para ir al baño, de aquí a que vaya a pedir el pase, o esperar a que otra persona venga y entregue el pase… se hacía un desmadre.

En otra ocasión a uno de los trabajadores se le sancionó por acostarse, durante su tiempo de comida, a la sombra de un árbol. Era tanto el cansancio que, en lugar de comer, él prefirió dormir un rato. El supervisor pasó y se le quedó viendo. Esa misma tarde le llamaron de recursos humanos para oficializarle la sanción.

Cuando alguien precisaba ir a consulta con el médico, por alguna enfermedad, en la empresa no les otorgaban los permisos. El ingeniero me dijo: – Gente enferma no queremos aquí; si vas a ir al IGSS es un día a cuenta de tus vacaciones. A los trabajadores que estaban en el turno de noche, les decían que, si iban al IGSS, eso no contaba, que no tenían permiso. Los trabajadores se ríen ahora: – Solo que tuvieras tu cita del IGSS en la noche; si estabas en el turno de noche no podías enfermarte.

La frase que más recuerdan los trabajadores que les repetían los supervisores era: – El portón tiene seis metros de ancho y de alto tiene uuuuu, bastante, pasa un camión, no van a pasar ustedes, se pueden ir cuando quieran.

***

Con lo que no contaba la gerencia era con un inofensivo camión de bebidas que, una vez a la semana llegaba a surtir producto a la cafetería de la fábrica. Un día, el vendedor y los dos auxiliares, con su uniforme de camisa de botones a rayas blancas y rojas y pantalón de lona, entablaron una conversación con algunos trabajadores de la fábrica: – ¿Qué tal muchá, que tal todo por aquí? Ya los compañeros les contaron que para todo eran amenazas de despido, los insultos, la jornada de trabajo. – ¿Saben qué? les dijeron, mejor platicamos afuera, si los oyen aquí los van a despedir, ¿a qué hora terminan su turno? El vendedor y los auxiliares eran miembros del Sindicato de Coca Cola Guatemala, STECSA, el Sindicato de Trabajadores de Embotelladora Central, Sociedad Anónima.

Desde ese momento los agravios que los trabajadores habían vivido en la planta se transformaron en una poderosa fuerza para organizarse y luchar por su dignidad. ¿Qué podían perder estos que no tenían nada más que ellos mismos, su fuerza, su solidaridad, y su honestidad para no dejarse comprar? Continuará…

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Este 26 de agosto se celebra el 42 aniversario del Sindicato de Coca Cola Guatemala, STECSA. Con este artículo, y la lucha de estos trabajadores que vivían estos atropellos en pleno siglo veintiuno, rendimos un homenaje a: Pedro Quevedo († 12 de diciembre de 1978), Manuel López Balam († 5 de abril de 1979), Arnulfo Gómez († 1 de mayo de 1980), Ricardo García († 1 de mayo de 1980), Marlón Mendizábal († 27 de mayo de 1980), Edgar René Aldama († 21 de junio de 1980), Ismael Vásquez († 21 de junio de 1980) y Florentino Gómez († 21 de junio de 1980), dirigentes de STECSA asesinados y desaparecidos por los regímenes militares.

https://elperiodico.com.gt/domingo/2017/08/27/trabajadores-la-batalla-por-la-dignidad-parte-i/

Bases sobre normas de negociación colectiva en el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social

  1. La efectividad del derecho a la salud de la población guatemalteca requiere que el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social del gobierno de Guatemala dirija una política de gobierno en materia laboral en donde se asegure la efectividad de los servicios públicos de salud y la dignificación de los y las trabajadoras de la institución. El reconocimiento del derecho fundamental de libertad sindical y negociación colectiva es una condición básica para asegurar la participación social de los servidores públicos en la definición de condiciones justas de trabajo y permite al Estado exigir la eficiencia, transparencia y probidad en el desemepeño del empleo público.

 

  1. Toda intención y acción de Negociación Colectiva, así como el tratamiento de cualquier aspecto laboral que se presente por medio de organizaciones de trabajadores, se realiza dentro del marco del artículo 106 de la Constitución Política relativo al deber del Estado a proteger y fomentar la negociación colectiva. Esta obligación se realiza según las normas y principios que derivan de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo según las observaciones técnicas establecidas por la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la Conferencia Internacional del Trabajo (Estudio General del 2013).

 

  1. Que el convenio 154 sobre Negociación Colectiva de la Organización Internacional del Trabajo delimita el contenido de la negociación a los aspectos relativos a condiciones de trabajo y relaciones entre organizaciones de trabajadores y el empleador. Que esta delimitación es importante en el caso de la Administración Pública ya que los asuntos de dirección política y contrataciones normalmente están excluidos del ámbito de la negociación colectiva.

 

  1. Que las normas de derecho del trabajo son de naturaleza de orden público y por lo tanto están dentro de ese orden y no fuera de él. Por lo tanto la negociación colectiva en la administración pública se realiza sobre la base de un estricto cumplimiento por parte de cualquier funcionario o empleado público (sea patrono o trabajador) de las leyes vigentes y el orden público.

 

  1. Que las normas presupuestarias son un factor determinante, vinculante e ineludible en todo proceso de negociación colectiva. Su inobservancia implica responsabilidad para funcionarios y empleados públicos y hace insostenibles los derechos que dignifican a los empleados públicos.  En consecuencia en cualquier proceso de negociación colectiva la realización de informes técnicos financieros previos, y no posteriores, a la suscripción de los arreglos es obligatoria y constituye una garantía político institucional no solo para la administración pública sino también para los empleados públicos ya determinan la sostenibilidad de los procesos de dignificación.  Estos estudios no deben limitarse al establecimiento de la disposición financiera propiamente dicha sino a la prospectiva económica con relación al impacto que cada propuesta de derechos y obligaciones laborales pueda implicar.

 

  1. Que la buena fe es principio fundamental y su primer base institucional la contituye una adecuada y suficiente representatividad que en el caso del empleador se expresa en la debida legitimidad de las personas que representan a la entidad pública y la determinación de su competencia legal (funciones y atribuciones debidamente delimitadas) sobre las que debe actuar, es decir, la base de esta representatividad y capacidad legal esta constituída por la competencia legal asignada al cargo que ocupa cada persona; en ese sentido, un funcionario o empleado público solo puede tomar decisiones sobre aspectos que estén permitidos por la ley como parte de su competencia y constituyen actos sin validez aquellos que se hallan realizado fuera de ese marco legal de actuación.

 

Para los trabajadores existen reglas internacionalmente reconocidas para determinar los criterios objetivos de representatividad de dichas organizaciones para establecer con precisión la titularidad de la condición de organización más representativa .  En este sentido, es deseable que los principios que sobre este aspecto establece el Comité de Libertad Sindical del Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo sean reconocidos plenamente por las organizaciones de trabajadores públicos y que los mismos sean aplicados en forma voluntaria desde la perspectiva de los principios democráticos que rigen la normativa sindical en nuestro país según el artículo 207 del Código de Trabajo.

 

  1. Que todo acto arbitrario y discrecional de la administración pública en el otorgamiento o reconocimiento de derecho laboral anula la existencia del mismo y es causa de responsabilidad legal para la persona que se haya extralimitado en el ejercicio de sus funciones al momento de otorgarlo. La administración pública tiene el deber y el derecho de revisar todo acto incorrecto, aunque se trate de asuntos laborales, y espera de las organizaciones de trabajadores público un cumplimiento rígido de la legalidad como parte de las atribuciones y obligaciones que les corresponden como empleados públicos.

 

  1. El diálogo social es el medio idoneo por excelencia para desarrollar un efectivo ejercicio de la libertad sindical y negociación colectiva para lo cual es importante que entre las partes que lo realizan se respete el principio de que en toda búsqueda de consensos se deben discutir sobre el contenido de las propuestas y no sobre la persona que las presenta, de tal forma que esa práctica concreta materializa el comunmente citado principio de respeto lo que garantiza la eficiencia y eficacia de cada esfuerzo de diálogo.

 

  1. Todo resultado de un proceso de negociación colectiva en el MSPAS debe ser público ya que se considera que la transparencia ante la ciudadanía es la mejor garantía de legitimidad de las posiciones y actitudes de las organizaciones de trabajadores y de las autoridades y representantes del ministerio.