Ahí está la trampa: Reducción de la CBV para no aumentar salario mínimo

El último día hábil de diciembre del 2017 el Presidente Jimmy Morales publicó un pírrico aumento al salario mínimo para las y los trabajadores formales, el cual consiste en lo siguiente: un incremento de Q3.25 para actividades agrícolas y no agrícolas y Q2.98 para maquila y exportación.

Por Carmen Reina

Los salarios mínimos se establecen para el 2018 de la siguiente manera:

  • Para actividades agrícolas y no agrícolas: Q90.16 diarios, es decir Q2 mil 742.36 al mes. Y con la inclusión de la bonificación incentivo de Q250 suma un total de Q2 mil 992.36.
  • Para la actividad exportadora y de maquila: Q82.46 diarios, es decir Q2 mil 508.15, más los Q250 de bonificación, serían Q2 mil 758.15 al mes.

Esta decisión fue tomada luego de que no se arribó a un consenso dentro de la Comisión Nacional del Salario, en la cual hubo posiciones encontradas. Esta comisión se conforma de manera tripartita con representación del sector empresarial, de sindicatos de las y los trabajadores organizados y del Gobierno. La representación sindical planteó el aumento de Q165.00 diarios, para constituir un salario de Q5,018.75, mientras que el sector empresarial planteo que no se realizara ningún aumento. Finalmente, el presidente decidió un aumento insignificante, lo cual constituye casi una burla para las y los trabajadores.

El Vice Ministro de Trabajo, Gabriel Aguilera Bolaños, argumentó que el aumento se fijó con base en la fórmula de la Organización Internacional del Trabajo, basada en el crecimiento económico, la inflación proyectada y el crecimiento de la población. Además que es lo que institucionalizaron en el Programa Nacional de Competitividad.

Juan Carlos Tefel, presidente de la Cámara de Industria, señaló en una entrevista en Canal Antigua que su posición de no aumento al salario mínimo se fundamentó en la “disminución” de la inflación y del costo de la canasta básica, además de criterios de competitividad regional, comparados con México, El Salvador y Nicaragua, donde el salario mínimo es menor.

En el mes de agosto, por ejemplo, el costo de la canasta básica en el mes de agosto pasado fue de Q4 mil 311.90. Tal como lo indica Lorena Alvarez: “Conforme el INE la cotización de la canasta básica vital, que además de alimentos incluye los bienes y servicios esenciales como educación, salud, transporte y vivienda, en agosto fue de Q7 mil 868.43″. Sin embargo, sorpresivamente, a finales del mes de octubre el INE presentó un nuevo cálculo de la canasta básica vial, la cual es de Q3,475.28, la cual entró en vigor el 7 de noviembre.

En este nuevo cálculo, supuestamente basado en la Encuesta nacional de condiciones de vida –ENCOVI- 2014 y la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos ENEI 2016, la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil 2014-2015 y proyecciones de población 2016, el INE determinó 34 alimentos que incluyen sopas instantáneas, mosh e incaparina.

En el sentido anterior, con base en supuestos cálculos técnicos, mágicamente la canasta básica vital se redujo en alrededor de Q1,000.00 al mes. Esto es irrisorio e inverosímil para cualquier persona que acude a los mercados y supermercados para comprar los productos básicos. Cualquier ama de casa, padre y madre de familia que compran alimentos darán cuenta del incremento de precio de los mismos, especialmente de la carne de res, por ejemplo.

Es evidente que no existió una base técnica y real para el cambio del cálculo de la canasta básica y que este ocurrió en la víspera de la negociación del incremento al salario mínimo, con lo cual es claro que este cambio tuvo un propósito de favorecer los intereses del sector empresarial y justificar que no se realizara ningún aumento al salario mínimo para las y los trabajadores.

La cuestión es mucho más compleja si se contrata esto con los altos índices de pobreza y desempleo prevalecientes. En Guatemala, la pobreza en el área rural se calcula en un 3.10%, para un total nacional de 59.3% y un 23.36% de pobreza extrema. Además, si aproximadamente el 70% de la población económicamente activa se encuentra en desempleo o empleo informal, se considera que el insultante aumento al salario mínimo no solo no resuelve, sino hace mucho más difícil un cambio en las condiciones de vida de la población depauperada y mucho menos frena el fenómeno de violencia, criminalidad y migración económica.

Rigoberto Dueñas, representante del sector sindical ante la Comisión Nacional del Salario Mínimo, indica que ya que el sector empresarial no logró implantar los salarios diferenciados, ahora buscaron esta estratagema institucionalizada por el Instituto Nacional de Estadística, para legitimar una forma de acumular más riqueza a costa del empobrecimiento de las y los trabajadores.

Los conceptos de Economía Política elementales plantean que para dinamizar la economía, es necesario generar el denominado mercado interno, es decir, elevar la capacidad de compra de la población, para que consuman más bienes y servicios. En este sentido, dinamizan la economía local y la producción. En pocas palabras, los pobres son un mal negocio porque no consumen. Esto pareciera no ser comprendido por un sector empresarial que a ultranza defiende el incremento de sus ganancias a partir de precarizar a la población.

Si comparamos en el sentido de competitividad, es importante recordar que en la región, el país más competitivo y atractivo para la inversión extranjera es Costa Rica, país que posee un salario mínimo alrededor de los US$520.00, el cual es el más alto en la región. Lo que hace competitiva a Costa Rica no es el monto de su salario base, sino otras condiciones que el Estado promueve, tales como la seguridad ciudadana y la alta educación de la población. Ante esto, es fundamental cuestionarnos en efecto de la necesidad de cambiar el modelo de desarrollo, pero no para disminuir las condiciones sociales de la población, sino fortalecer las políticas públicas de calidad educativa, servicios de salud y de elevar el nivel de vida para generar “real competitividad”.

Si Guatemala continúa en este rumbo, no sólo aumenta las condiciones de desigualdad y pobreza, basadas en el extractivismo y expolio de los bienes naturales; sino que justifica un Estado ineficiente, que sólo es útil para los intereses empresariales, de una clase poderosa con carácter dinosaúrico que no comprende en el siglo XXI que ya no puede seguirse enriqueciendo a costa del empobrecimiento humano.

 

https://cmiguate.org/ahi-esta-la-trampa-reduccion-de-la-cbv-para-no-aumentar-salario-minimo/

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Salario mínimo, broche de cierre de diciembre

La fijación del salario mínimo para el año entrante devino hace mucho tiempo el broche de cierre del mes de diciembre en Guatemala, donde la polémica casi siempre rodeó a las propuestas en ese sentido, porque nunca implicaron la llegada de los aumentos esperados, ni la solución de los problemas de la población económicamente activa.

Con base en esa visión, es previsible la eventual controversia que sobrevendrá a partir de este martes, si la Comisión Nacional del Salario (CNS) anuncia finalmente las tasas de pago supuestamente acordadas como resultado de los debates sostenidos desde el mes de septiembre acerca del particular.

De ser así, el anuncio de la propuesta del ente llegará casi en el último momento, como en años anteriores y ello acortará una vez más el margen de tiempo que tendrá el presidente Jimmy Morales para aprobarla o desestimarla.

El mandatario apenas tendrá hasta el 29 de diciembre para decidir en torno al asunto y ordenar la publicación de la fijación final en el Diario de Centro América, el 30 de diciembre, como paso previo a la entrada en vigencia de lo decretado el 1 de enero. Eso, en caso de que haya un plan real de salario mínimo para el año próximo, porque algunos actores concuerdan en que los involucrados en el debate previo no llegaron todavía a un consenso respecto al ajuste.

171212 SALARIO MÍNIMOInfografía: Isabel Soto Mayedo

Según el directivo de la Federación de Trabajadores Campesinos y Urbanos (FECUR), Rigoberto Dueñas, ese sector sugirió un incremento de Q135 diarios a la comisión, pero para las actividades de comercio y agrícolas no presentaron ajustes, solo propusieron delimitar este conforme con la fórmula recomendada por la Organización Internacional de los Trabajadores (OIT).

Frente a las contradicciones, entre el empresariado y los sindicalistas, el dictamen pudiera terminar en manos del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, lo cual implicará que la fijación salga por decreto presidencial, ya que este 12 de diciembre concluye el período asignado por ley para el trabajo de la CNS.

De acuerdo con la OIT, el salario mínimo es la cuantía mínima de remuneración que un empleador está obligado a pagar a sus asalariados por el trabajo que estos hayan efectuado durante un período determinado, cuantía que no puede ser rebajada ni en virtud de un convenio colectivo ni de un acuerdo individual.

A partir de esta definición, se considera que existen salarios mínimos en más del 90% de los Estados Miembros de la OIT, entre los cuales está Guatemala.

El objetivo de establecer un pago límite es proteger a los trabajadores contra las remuneraciones bajas definidas de forma arbitraria y contribuir a articular políticas destinadas a superar la pobreza, la desigualdad, y las disparidades entre hombres y mujeres. Es decir, que estos sistemas deben ser diseñados de forma tal que actúen como complemento y refuerzo de otras estrategias sociales y de empleo destinadas a establecer las condiciones de trabajo.

Cuando se define un salario mínimo, añade la OIT, es importante indicar de manera específica qué componentes del salario podrán contabilizarse para calcular la cuantía mínima, cuáles serán las condiciones, bajo las cuales se admitirá un pago en especie y el valor máximo de esta parte del pago, cuál será la forma de cálculo del salario mínimo para los trabajadores remunerados a destajo (es decir, por unidad de obra realizada), y si la tasa mínima corresponde a una tarifa horaria o a una mensual.

En Centroamérica, el país que tuvo mayor incremento en la paga mínima para todos los sectores este año fue Nicaragua (8.25%), aunque continúa siendo el que paga los más bajos de la región. En cambio, Costa Rica sigue destacando como la que más favorece a sus trabajadores desde esa perspectiva, lo que tampoco soluciona problemas esenciales pero si se considera el elevado costo de la vida en ese país.

Datos de los ministerios del Trabajo de cada una de las naciones de esta zona geográfica muestran las diferencias al delimitar estas tasas, por lo general con base en las diferentes actividades o renglones productivos -agrícola, no agrícola y de exportaciones y maquila-, o por la ocupación específica y el nivel de calificación del trabajador; con base en el indicador internacional Clasificador Uniforme de Actividad Económica (Cuaen), o según la cantidad de trabajadores.

Al término de diciembre de 2016, Morales decretó un aumento cercano al 5% para todas las actividades económicas con vistas al presente año.

Con el Acuerdo Gubernativo 288-2016, el salario mínimo para las actividades agrícolas y no agrícolas ascendió en Q5.03 diarios, es decir, de Q81.87 a Q86.90 por día. Mientras que para la actividad exportadora y de maquila el alza fue de apenas Q4.59 más por día, lo cual redundó en el tránsito de un total de Q74.89 a Q79.48 diarios.

De tal suerte, los trabajadores debieron devengar de Q2 mil 893.21 a Q2 mil 667.52 mensuales, contando la bonificación o incentivo de Q250. En caso de que ello no ocurriera y conforme con lo estipulado por la ley, los patronos incumplidores pudieron llevar multas de 3 a 12 salarios mínimos mensuales vigentes para las actividades no agrícolas.

Sin embargo, poco o nada trascendieron denuncias o procesos legales en ese sentido, a pesar de las constantes críticas al salario mínimo y a los presuntos incumplimientos por parte de los empleadores en cuanto a su pago.

Valer recordar que el ajuste vigente hasta este 31 de diciembre lo fijó el presidente, ante la falta de consenso de la CNS, algo que ocurrió en casi todos estos años, excepto en 2012.

Como ahora, la disputa en igual etapa del año precedente giró en torno a la propuesta de los sindicalistas de elevar las tasas para todos los sectores a Q140 diarios, algo que chocó con el empeño de los empleadores que propusieron  mantener los mismos pagos que en 2016.

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