Trabajo infantil, una problemática social

Por: Francisco Escobar 

El trabajo infantil continúa como una problemática que Guatemala no ha podido enfrentar a lo largo de varias décadas,  más bien,  es una situación que se ha agravado año con año.

El Departamento de Trabajo de Estados Unidos, reconoce a Guatemala como uno de los 8 países de América Latina y el Caribe,  que presentan avances poco  significativos en la lucha contra el Trabajo Infantil, dentro de los 26 países analizados en la región y otros 130 países a nivel mundial.

El término trabajo infantil,  se define como todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, en ocasiones perjudica su desarrollo físico y psicológico, interfiere con su escolarización, al privarles de la posibilidad de asistir a clases. En muchos casos, son niños y niñas, a quienes se les obliga a abandonar los estudios, de forma prematura o en algunos casos,  les exigen combinar ambas actividades, el estudio con un trabajo pesado, lo que puede consumir gran cantidad de su tiempo.

El director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)  Guy Ryder, advirtió que todavía existen 152 millones de niños y niñas, víctimas del trabajo infantil, e hizo un llamado a la comunidad internacional para trabajar de manera conjunta y lograr su total erradicación, de aquí al 2025. ‘Todavía hay 152 millones de niños y niñas víctimas del trabajo infantil, es decir, casi 1 de cada 10, en el mundo. De ellos, casi la mitad realiza trabajos peligrosos. Es preciso reconocer  que el progreso alcanzado es muy desigual’, señaló el ejecutivo de la OIT.

En el discurso de apertura de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil, celebrada en Buenos Aires, Argentina, en noviembre del año pasado, Ryder, reconoció los avances alcanzados sobre el tema en los últimos 20 años, pero advirtió que, aún queda mucho camino por recorrer para acabar con esta problemática. Según las últimas estimaciones de la OIT, hay aproximadamente 25 millones de personas, a nivel mundial, que son víctimas del trabajo forzoso.

En Guatemala,  la Comisión Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, (Conapeti),  es la entidad encargada de coordinar e implementar la hoja de ruta para hacer de Guatemala un país libre de Trabajo Infantil. Esta constituye en una estrategia nacional, donde participan diferentes instituciones, públicas, privadas y de cooperación internacional.

Uno de los participantes principales es el Ministerio de Trabajo y Previsión Social de Guatemala (Mintrab), el cual asumió el compromiso de dar seguimiento a dicha estrategia, para el período 2016-2020. Es una herramienta que permitirá alcanzar los objetivos a largo plazo, todo en el marco de coordinación interinstitucional  con las distintas entidades del Estado relacionadas con el tema, para lograr los resultados propuestos y lograr erradicar el trabajo infantil, en el país.

La Conapeti, es presidida por el vicepresidente de la República, Jafeth Cabrera, quien en caso de ausencia puede ceder el mandato al titular del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, en este caso Leticia Teleguario.

Otras entidades participantes son el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA),  Ministerio de Cultura y Deportes, Ministerio de Desarrollo Social (MIDES),  Ministerio de Gobernación (Mingob), Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de la República,  Secretaria Presidencial de la Mujer, Secretaria de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia,  Secretaria contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas, Secretaria de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Presidencia de la República, director general del Consejo Nacional de la Juventud (CONJUVE), presidente de la Asociación Nacional de Municipalidades, presidente de la Junta Directiva del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, entre muchas más que velan por el cumplimiento de este documento.

El Mintrab, dentro de sus acciones en la estrategia  mencionada, realizó en el último año, 5 mil 734 visitas de inspección a empresas a nivel nacional, en la búsqueda del rescate de niños trabajadores. Actividades que se realizan para prevenir sobre el trabajo infantil, dichas revisiones estuvieron a cargo de la Inspección General de Trabajo (IGT). El resultado consistió en el rescate de 99 personas entre menores y adolescentes trabajadores, de quienes 28, eran víctimas de las peores formas de trabajo infantil.

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), que se realizó en el año 2016, con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT),  detectó que  Alta Verapaz, Chiquimula, Baja Verapaz, Chimaltenango, Zacapa, Petén y Jalapa, fueron identificados como  los departamentos con mayores índices de niñez en condiciones de trabajo infantil.

De la población en condiciones de trabajo, aproximadamente el 50% se dedica a la agricultura o a actividades relacionadas a esta, por ello, se le identifica como un fenómeno que afecta principalmente a la niñez del área rural del país. Se le identifica a esta población, en situación de riesgo, porque amenaza su proceso de crecimiento, su educación y su desarrollo óptimo a futuro.

En un informe, publicado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), indica que en la actualidad, cerca de 7 millones de niños, niñas y adolescentes habitan en Guatemala, cantidad que nos convierte en el país con mayor cantidad de población en este rango de edades. Además, representa el 37% de la población total centroamericana de niños, niñas y adolescentes.

Por su parte el  director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG), Nery Rodenas, se refiere como  indignantes las condiciones de vida de la niñez en el territorio nacional, azotada por la desnutrición, la violencia y la marginación, sin que exista una política pública  que garantice su desarrollo adecuado. ‘Los niños y adolescentes guatemaltecos sobreviven en una situación de desigualdad y exclusión, que además los somete a violencia física y estructural’, opinó Rodenas.

Por aparte, agregó el director de la ODHAG, en su mayoría, esta población debe laborar para ayudar a sus familias, por la extrema pobreza en que viven y, es a partir de lo cual muchos de ellos,  son víctimas de explotación y de trata de personas.

Según la experta y representante adjunta de UNICEF en Guatemala, Mariko Kagoshima, ‘el trabajo es una de las principales barreras a la lactancia materna y contribuye a la decisión de las madres de abandonar esta práctica en un tiempo temprano’.

La UNICEF, informó sobre la existencia de estudios sobre lactancia materna, los cuales evidencian que,  intervenciones como la licencia de maternidad y el apoyo en el lugar de trabajo, aumentaron en más de un 30%  las tasas de lactancia materna.  Además la misma entidad argumenta que la pobreza es la principal causa de trabajo infantil y en otros estudios también indican que  existe un ciclo vicioso entre ambas problemáticas.  Pero se reconoce en todo análisis sobre el tema, que los niños involucrados en el trabajo infantil, realizan tareas ya sea para pagar sus estudios en escuelas u otro tipo de gastos o porque su familia necesita beneficiarse de lo remunerado por el menor.

El número de niños y jóvenes que se dedican al trabajo infantil ha ido en crecimiento, tanto en Guatemala como a nivel latinoamericano, según lo reflejan las informaciones proporcionadas por el sitio Notiamérica. En dicho portal, destaca que en Guatemala, hacia el 2016, había 850 mil menores  en labores remuneradas y el 70% de ellos, habitan en áreas rurales, y el 60% es indígena. El trabajo de estos menores se concentra en actividades agrícolas, ayudantes de buses o ventas informales.

EN LATINO AMÉRICA

Según la OIT, en México en el 2013, habían aproximadamente 2.5 millones de niños, niñas y adolescentes ocupados en sectores agropecuario, comercial y de servicios, de los cuales el 46% de ellos no les remuneraban, según lo acordado por las personas que los contrataban. En Perú, el 70% de niños empleados,  comprenden las edades entre 5 a 17 años, quienes laboran en trabajos peligrosos, tales como los relacionados a la industria artesanal minera. Esta labor absorbe aproximadamente el trabajo de 500 mil niños y niñas, agrega la OIT.

En Colombia, se registran, 1 millón 91 mil menores de edad, sometidos al trabajo infantil, según registros del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). De esta cantidad casi el 50% son niños sin remuneración y  285 mil son asalariados por realizar trabajos domésticos. 

CIFRAS A NIVEL MUNDIAL 

En todo el mundo, 218 millones de niños de entre 5 y 17 años están ocupados en la producción económica.

Entre ellos, 152 millones son víctimas del trabajo infantil; casi la mitad, o sea equivalente a 73 millones, están en situación de riesgo y peligro.

72 millones se concentran en África, 62 millones en Asia; 10.7 millones en toda América; 1.1 millones en los Estados árabes; y  5.5 millones en Europa y Asia Central.

Casi la mitad de los 152 millones de niños víctimas del trabajo infantil tienen entre 5 y 11 años; 42 millones (28%) tienen entre 12 y 14 años; y 37 millones (24%), entre 15 y 17 años.

88 millones son varones y 64 millones son niñas.

El trabajo de menores, se concentra en actividades como la agricultura (71%), que incluye  la pesca, la silvicultura, la ganadería y la acuicultura. 17%  trabajan en el sector de servicios y el 12% en el sector industrial, principalmente, la minería.

Fuente: Estimación mundial sobre el trabajo infantil: Resultados y tendencias, 2012-2016, Ginebra, septiembre de 2017. OIT

http://s21.gt/2018/01/03/trabajo-infantil-una-problematica-social/

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Salario mínimo, broche de cierre de diciembre

La fijación del salario mínimo para el año entrante devino hace mucho tiempo el broche de cierre del mes de diciembre en Guatemala, donde la polémica casi siempre rodeó a las propuestas en ese sentido, porque nunca implicaron la llegada de los aumentos esperados, ni la solución de los problemas de la población económicamente activa.

Con base en esa visión, es previsible la eventual controversia que sobrevendrá a partir de este martes, si la Comisión Nacional del Salario (CNS) anuncia finalmente las tasas de pago supuestamente acordadas como resultado de los debates sostenidos desde el mes de septiembre acerca del particular.

De ser así, el anuncio de la propuesta del ente llegará casi en el último momento, como en años anteriores y ello acortará una vez más el margen de tiempo que tendrá el presidente Jimmy Morales para aprobarla o desestimarla.

El mandatario apenas tendrá hasta el 29 de diciembre para decidir en torno al asunto y ordenar la publicación de la fijación final en el Diario de Centro América, el 30 de diciembre, como paso previo a la entrada en vigencia de lo decretado el 1 de enero. Eso, en caso de que haya un plan real de salario mínimo para el año próximo, porque algunos actores concuerdan en que los involucrados en el debate previo no llegaron todavía a un consenso respecto al ajuste.

171212 SALARIO MÍNIMOInfografía: Isabel Soto Mayedo

Según el directivo de la Federación de Trabajadores Campesinos y Urbanos (FECUR), Rigoberto Dueñas, ese sector sugirió un incremento de Q135 diarios a la comisión, pero para las actividades de comercio y agrícolas no presentaron ajustes, solo propusieron delimitar este conforme con la fórmula recomendada por la Organización Internacional de los Trabajadores (OIT).

Frente a las contradicciones, entre el empresariado y los sindicalistas, el dictamen pudiera terminar en manos del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, lo cual implicará que la fijación salga por decreto presidencial, ya que este 12 de diciembre concluye el período asignado por ley para el trabajo de la CNS.

De acuerdo con la OIT, el salario mínimo es la cuantía mínima de remuneración que un empleador está obligado a pagar a sus asalariados por el trabajo que estos hayan efectuado durante un período determinado, cuantía que no puede ser rebajada ni en virtud de un convenio colectivo ni de un acuerdo individual.

A partir de esta definición, se considera que existen salarios mínimos en más del 90% de los Estados Miembros de la OIT, entre los cuales está Guatemala.

El objetivo de establecer un pago límite es proteger a los trabajadores contra las remuneraciones bajas definidas de forma arbitraria y contribuir a articular políticas destinadas a superar la pobreza, la desigualdad, y las disparidades entre hombres y mujeres. Es decir, que estos sistemas deben ser diseñados de forma tal que actúen como complemento y refuerzo de otras estrategias sociales y de empleo destinadas a establecer las condiciones de trabajo.

Cuando se define un salario mínimo, añade la OIT, es importante indicar de manera específica qué componentes del salario podrán contabilizarse para calcular la cuantía mínima, cuáles serán las condiciones, bajo las cuales se admitirá un pago en especie y el valor máximo de esta parte del pago, cuál será la forma de cálculo del salario mínimo para los trabajadores remunerados a destajo (es decir, por unidad de obra realizada), y si la tasa mínima corresponde a una tarifa horaria o a una mensual.

En Centroamérica, el país que tuvo mayor incremento en la paga mínima para todos los sectores este año fue Nicaragua (8.25%), aunque continúa siendo el que paga los más bajos de la región. En cambio, Costa Rica sigue destacando como la que más favorece a sus trabajadores desde esa perspectiva, lo que tampoco soluciona problemas esenciales pero si se considera el elevado costo de la vida en ese país.

Datos de los ministerios del Trabajo de cada una de las naciones de esta zona geográfica muestran las diferencias al delimitar estas tasas, por lo general con base en las diferentes actividades o renglones productivos -agrícola, no agrícola y de exportaciones y maquila-, o por la ocupación específica y el nivel de calificación del trabajador; con base en el indicador internacional Clasificador Uniforme de Actividad Económica (Cuaen), o según la cantidad de trabajadores.

Al término de diciembre de 2016, Morales decretó un aumento cercano al 5% para todas las actividades económicas con vistas al presente año.

Con el Acuerdo Gubernativo 288-2016, el salario mínimo para las actividades agrícolas y no agrícolas ascendió en Q5.03 diarios, es decir, de Q81.87 a Q86.90 por día. Mientras que para la actividad exportadora y de maquila el alza fue de apenas Q4.59 más por día, lo cual redundó en el tránsito de un total de Q74.89 a Q79.48 diarios.

De tal suerte, los trabajadores debieron devengar de Q2 mil 893.21 a Q2 mil 667.52 mensuales, contando la bonificación o incentivo de Q250. En caso de que ello no ocurriera y conforme con lo estipulado por la ley, los patronos incumplidores pudieron llevar multas de 3 a 12 salarios mínimos mensuales vigentes para las actividades no agrícolas.

Sin embargo, poco o nada trascendieron denuncias o procesos legales en ese sentido, a pesar de las constantes críticas al salario mínimo y a los presuntos incumplimientos por parte de los empleadores en cuanto a su pago.

Valer recordar que el ajuste vigente hasta este 31 de diciembre lo fijó el presidente, ante la falta de consenso de la CNS, algo que ocurrió en casi todos estos años, excepto en 2012.

Como ahora, la disputa en igual etapa del año precedente giró en torno a la propuesta de los sindicalistas de elevar las tasas para todos los sectores a Q140 diarios, algo que chocó con el empeño de los empleadores que propusieron  mantener los mismos pagos que en 2016.

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