Argentina no está sola: las reformas de pensiones que están por venir

Los sistemas de pensiones de América Latina y el Caribe enfrentan desafíos muy serios para lograr que la mayoría de adultos mayores cuenten con una pensión (cobertura), que las pensiones provean los suficientes recursos a los beneficiarios (suficiencia) y, sobre todo, que los gobiernos puedan pagarlas (viabilidad fiscal). Estos retos serán cada vez de mayor envergadura en la región, pues la transición demográfica está generando un rápido envejecimiento de la población, cuya expectativa de vida continúa aumentando. Esto hace imprescindible ajustar los sistemas de pensiones a la nueva realidad. En definitiva, la pregunta no es si los sistemas se tendrán que ajustar en sus parámetros fundamentales (nivel de pensiones, edad de jubilación y tasa de contribuciones), sino cuándo deberá producirse ese ajuste.

La pregunta no es si los sistemas se tendrán que ajustar en sus parámetros fundamentales, sino cuándo deberá producirse ese ajuste.

Un ejemplo de lo anterior es el caso de Argentina. El Congreso de ese país aprobó recientemente una ley de reforma previsional que busca resguardar la sostenibilidad financiera y reducir las contingencias fiscales de su sistema previsional, que cuenta con una de las tasas más altas de cobertura a nivel regional y se financia mediante los aportes de los trabajadores, empleadores y el Estado. Entre las principales modificaciones que introduce la reforma están la modificación de la fórmula de cálculo para las actualizaciones de las pensiones, jubilaciones y programas de asistencia social, y la elevación de la edad de jubilación de manera optativa: de los 65 a 70 años para los hombres y de los 60 a los 63 años para las mujeres.

Más países de la región estudian ajustes

Otros países de la región se encuentran discutiendo ajustes mayores en sus sistemas de pensiones. El Congreso de Brasil está analizando una reforma que busca reducir el creciente déficit previsional resultante de un sistema con beneficios generosos y una cobertura superior al 80% para los mayores de 60 años.

Otros países eventualmente tendrán que llevar a cabo cambios en sus sistemas para lograr su viabilidad. Por ejemplo, Uruguay y Costa Rica gastan un alto porcentaje de su Producto Interno Bruto (PIB) en pensiones, como reflejamos en Ahorrar para Desarrollarse. Según nuestras proyecciones, esta presión fiscal irá en aumento para casi todos los países. Se calcula que el gasto público en jubilaciones, si no se aplican reformas, sería cercano al 50% del PIB en Brasil y sobrepasaría los 30 puntos porcentuales en Bolivia y 20 en Panamá en 2100.

¿Cómo evitar que las pensiones se conviertan en un problema social?

La viabilidad de los sistemas de pensiones depende de la coherencia que exista entre las contribuciones durante la vida laboral, los beneficios que se otorgan, la edad de jubilación y la expectativa de vida. Los sistemas en el siglo XXI deberán irse ajustando para que puedan mantenerse y poder otorgar beneficios a sus retirados. De hecho, Argentina está recorriendo un camino por el que ya pasaron otros países, como Chile, donde se creó el Fondo de Reserva de Pensiones (FRP) para financiar pensiones para los trabajadores de menores ingresos -Pilar Solidario- y que se implementó con una reforma previsional en 2008. En España, el Gobierno decidió en 2013 implantar las primeras medidas para asegurar la sostenibilidad del sistema de pensiones. Una de estas medidas fue el diseño de un “factor de sostenibilidad” que permite garantizar el equilibrio entre los gastos e ingresos del sistema público de pensiones. Reglas similares a esta ya están poniéndose en práctica en otros países europeos, como PortugalGreciaAlemania y Austria.

Los sistemas en el siglo XXI deberán irse ajustando para que puedan mantenerse y poder otorgar beneficios a sus retirados. De hecho, Argentina está recorriendo un camino por el que ya pasaron otros países, como Chile.

El gran reto de informar, explicar y convencer

Ajustar los sistemas de pensiones es una tarea ardua y difícil. Convencer sobre la necesidad de las reformas puede tornarse muy complicado en una era donde las comunicaciones son oblicuas y la velocidad de la información es casi instantánea. Por ello, las autoridades tienen la gran tarea de concienciar a la ciudadanía sobre la necesidad de llevar a cabo estos cambios.

Las reformas a los sistemas de pensiones constituyen un tema de gran complejidad, que afecta a un grupo vulnerable de la población como son los adultos mayores, y deben por tanto abordarse con diálogo einclusión social para que la sociedad entienda y aproveche los beneficios de asegurar su sostenibilidad. Conseguir más y mejores pensiones para toda la población es una tarea ardua en la que todos deben involucrarse.

https://blogs.iadb.org/trabajo/2018/01/05/argentina-no-esta-sola-las-reformas-de-pensiones-que-estan-por-venir/

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Yonhy Lescano: Rompiendo las cadenas de las AFP

Hay un dato más: en el indicado período de abril 2016-mayo 2017 : sólo el 1% de todos los jubilados optó por una pensión de retiro programado o una renta vitalicia.

Para todos los “opinólogos” y “especialistas” que pronostica­ban la desaparición del Sistema Privado de Pensiones (SPP) si el Congreso aprobaba las dos iniciativas legislativas (Leyes 30425 y 30478) que permiten a los afiliados con 65 años reti­rar el 95.5% de sus aportes –que por cierto es dinero de su pro­piedad y estaba secuestrado por las AFP– hay que decir que, no solo no se cumplieron sus mal intencionadas prediccio­nes, sino que el SPP goza de buena salud porque los retiros anuales equivalen a apenas el 4% del Fondo que administran las cuatro AFP, que asciende a S/ 145,000 millones, que se recompone casi de inmediato con los aportes de los nuevos afiliados; pero con una diferen­cia sustancial: Ahora sí se co­menzó a hacer justicia, porque en lugar de las miserables pen­siones mensuales de S/ 50 que en muchos casos pagaban las AFP, los trabajadores pueden re­tirar desde abril del año pasado –gracias a las indicadas Leyes– el íntegro de sus aportes en una sola armada, deducido el 4.5% para sus atenciones de salud.

Esto ha permitido que en algo más de un año 101,728 afiliados de las AFP retiren en total S/ 6,697 millones, lo que da un prome­dio de 8,477 retiros de afiliados por mes, que rompe el esquema promedio de 1,167 jubilaciones por mes que se daban antes de la vigencia de las indicadas Leyes, con el plus virtuoso adicional de que los afiliados han depo­sitado todos esos recursos en el Sistema Financiero en depó­sitos a plazo, fondos mutuos y otras modalidades de ahorro, con lo cual a la par que ahorran obteniendo más beneficios, contribuyen a la solidez del Sis­tema Financiero.

¿Por qué tantos retiros ahora? Porque gracias a las dos Leyes liberadoras, no solo salen de las AFP los trabajadores que cumplen 65 años, sino los afilia­dos que tienen de 50 a 55 años de edad y que se acogieron a la jubilación anticipada para desempleados, y los jubilados que recibían una pensión bajo la modalidad de retiro progra­mado de las AFP, que también quedaron incluidos en el bene­ficio del retiro del 95.5% de sus aportes. Por esto, de los 101,728 afiliados que rompieron las cadenas de las AFP, el 65% pro­viene del régimen de jubilación anticipada, es decir, como ya anotamos, tienen entre 50 y 55 años de edad.

Hay un dato más: En el indicado período de abril 2016-mayo 2017: solo el 1% de todos los jubilados de este período optó por una pensión de retiro programado o una renta vitalicia.

¿Qué quiere decir esto?: Que la gente no quiere saber nada con las AFP, con sus pensiones de hambre y sus cantos de sirena. Llegada la hora, se acogen a las dos Leyes liberadoras, retiran su dinero, y les dicen adiós a las AFP.

http://exitosanoticias.pe/yonhy-lescano-rompiendo-las-cadenas-las-afp/

BID: Mejores pensiones, mejores trabajos

VER EL VIDEO:

http://www.iadb.org/es/videos/ver,2173.html?videoID=9975&videoTitle=Mejores-Pensiones,-Mejores-Trabajos#.WZ8Dkj7yjIU

DESCARGAR EL LIBRO:

https://publications.iadb.org/bitstream/handle/11319/462/Mejores%20pensiones%20mejores%20trabajos.pdf?sequence=1

Vengo del futuro de las pensiones y no es promisorio

El sistema de pensiones de Chile, que sirvió de modelo para otros, incluido el de México, ha ocasionado malestar porque no ha dado los resultados que se esperaban de él. De este fracaso se extraen lecciones que deberíamos atender.

El 24 de julio, la coordinadora nacional de la organización chilena No+AFP (No más administradoras de fondos de pensiones) hizo un llamado para conmemorar las dos marchas multitudinarias del año pasado, cuando más de un millón de personas salieron a la calle a demandar el fin de las administradoras de fondos de pensiones (lo que en México serían las AFORES, administradoras de fondos para el retiro). No+AFP reclama que:

El nuevo sistema de pensiones, reformado durante la dictadura (1981), prometió pensiones con tasas de reemplazo (el porcentaje del último salario recibido) del 70%, pero en realidad estas apenas alcanzan al 30% para los hombres y 22% para las mujeres.
El 80% de los jubilados recibe pensiones de menos de 150 mil pesos chilenos (unos 228 dólares).
Proyecciones de la Comisión Bravo[1] señalan que en los próximos diez años, más del 50% de las pensiones pagadas a quienes coticen entre 25 y 33 años tendrán tasas de reemplazo cercanas al 20%.
dff

Yo llegué a Santiago de Chile un par de días después de la marcha. Todavía en los alrededores de la Plaza de Armas y el Palacio La Moneda alcancé a ver un par de volantines amarillos olvidados por los manifestantes y charlé con un par de chilenos que, afines a los posicionamientos de No+AFP, compartieron conmigo sus preocupaciones sobre un sistema de pensiones que la propia presidenta Bachelet ha calificado como “sencillamente inviable para responder a las demandas actuales, y mucho menos futuras de la población”, “[con] pensiones comparativamente bajas, discriminatorias en términos de género y evaluadas como insuficientes por la información”.

“¿Quieres saber la güebá más grande?” –me preguntó uno de los jóvenes chilenos con los que hablé y que desde ya asume que será un mendicante cuando sea viejo, porque entre el outsourcing y el freelance, de los que vive, jamás podrá ahorrar dinero suficiente para retirarse ni podrá cumplir con los requisitos exigidos para pensionarse– “¡Qué fuimos el ejemplo a seguir de Latinoamérica!” Y lo fueron.

Uno de los más fervientes impulsores del sistema de las AFP chilenas fue José Piñera, hermano del expresidente. En un ensayo publicado por The Cato Institute en 2000, se complace de que la reforma al sistema de pensiones haya sido tan exitosa y haya alentado a siete países latinoamericanos, México incluido, a privatizar sus sistemas de pensiones siguiendo el modelo chileno.

Aunque el sistema chileno no es exactamente igual al mexicano, hay lecciones que al parecer no estamos pudiendo o queriendo ver. Hace un par de años, en una conferencia de prensa, Julio Méndez, el CEO de OLD Mutual, una empresa financiera enfocada en inversiones, seguros, ahorro y pensiones, dijo que de cada 100 personas que en ese entonces tenían 30 años, al cumplir 65 años (la edad de retiro), 61% dependerá económicamente de sus familiares, amigos o de la caridad; 4% será económicamente independiente, 1% será rico; 29% habrá fallecido y 5% seguirá trabajando.

¿Datos más recientes? Este martes la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) presentó un documento de trabajo dedicado a la “trayectoria salarial”, la forma en la que evoluciona el salario durante la carrera laboral de trabajadores que cotizan en el sistema de pensiones. En un sistema de pensiones como el de México, los beneficios que recibirán los pensionados del futuro (todavía no se jubila la primera generación de la reforma de 1996) dependen del saldo acumulado en la AFORE al momento de la jubilación. Este saldo está íntimamente relacionado con el salario que percibe el trabajador a lo largo de su carrera laboral. Los resultados muestran que los hombres son quienes tienen “carreras salariales más favorables” y con ello logran mayores saldos acumulados y pensiones más altas. Esto, de acuerdo con la CONSAR, se traduce en que, en promedio, “los hombres acumularían un saldo pensionario al retiro 14% mayor que el de las mujeres”. Pero como las mujeres tenemos una mayor esperanza de vida, tendremos que financiar más años de pensión con un menor saldo acumulado. “Acumulando ambos efectos –carreras salariales y mayor esperanza de vida–, en promedio las pensiones de los hombres serán 22% mayores que las de las mujeres”.

Nuestro sistema de pensiones acaba de cumplir veinte años. Chile nos lleva otros veinte de experiencia con un sistema similar, que ya se ha mostrado ineficiente. Hay un desastre anunciado que todavía podemos evitar.

[1] El nombre oficial de la Comisión Bravo es “Comisión Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones”. David Bravo es el economista que la preside. En septiembre de 2015 entregó su informe final. Antes de esta Comisión existió, en 2006, la Comisión Marcel. Mario Marcel, hoy gobernador del Banco Central de Chile, fue la cabeza del Consejo para la Reforma Previsional del primer gobierno de Michelle Bachelet.

http://www.letraslibres.com/espana-mexico/politica/vengo-del-futuro-las-pensiones-y-no-es-promisorio

Trabajadores cotizarían más y ahorrarían menos con la nueva propuesta de pensiones del gobierno

El gobierno desistió de su primera propuesta de reforma de pensiones que desmantelaba el negocio de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y presentó una nueva, que les permitiría mantener la administración de los ahorros de los trabajadores. Esta nueva propuesta aumentaría la cotización de los trabajadores y reduciría a la mitad el aporte a las cuentas individuales con que se construye las pensiones.

ElFaro.net / Publicado el 19 de julio de 2017

El gobierno está negociando una nueva propuesta de reforma al sistema previsional que mantendría la administración de los fondos de pensiones en manos del sector privado, pero que aumentaría el aporte que los trabajadores deben hacer al sistema, mientras que reduciría a casi la mitad el monto de la cotización que se destinaría a las cuentas de ahorro individuales.

La propuesta, que aliviaría a corto plazo las obligaciones de deuda del gobierno, también contempla quitar a los trabajadores la mitad de todo lo ahorrado hasta ahora, y esos aproximadamente 4 mil 500 millones de dólares formarían parte del fondo para pagar las pensiones de quienes ya están jubilados.

Aparte de esta propuesta hay otras tres en manos de la Asamblea Legislativa, una de ellas presentada por el sector privado -incluidas las administradoras de fondos de pensiones-, otra por el partido Gana, y una cuarta por dos economistas apoyada por sindicatos de trabajadores.

La diputada Lorena Peña, del FMLN, anunció esta semana en su cuenta de Twitter que la nueva propuesta del gobierno, remitida por la Presidencia de la República vía Ministerio de Hacienda, ya se puede consultar en la página de la Asamblea Legislativa.

El documento suscrito por el ministro Carlos Cáceres plantea subir la cotización para pensiones de un 13 % a un 15 % del salario. Del 13 % actual, el trabajador aporta el 6.25 % y el empleador un 6.75 %. El anteproyecto contempla aumentar en un punto el aporte que hacen trabajador y empleador, y de esa manera se llega al 15 %.

El sistema vigente de pensiones data de 1998, cuando se privatizó y se creó las administradoras de fondos de pensiones, que iban a cobrar una comisión por el manejo de cuentas individuales de los cotizantes. La virtud presunta del sistema privado, según lo prometió el gobierno de Armando Calderón Sol, estaba en que finalmente el cotizante iba a tener protegidos sus ahorros para la jubilación y que el monto de su pensión iba a depender, esencialmente, de la capacidad de ahorro de cada quien.

El sistema, sin embargo, fue incapaz de generar una rentabilidad importante para los trabajadores debido a las restricciones de inversión que se impuso a las AFP, y se volvió insostenible porque cada año tenía que responder a una obligación mayor de pago de pensiones a los jubilados. Desde 2016 el gobierno se ha visto ante la inminencia de no poder pagar las pensiones, y por eso ha estado intentando reformar el sistema con urgencia. Solo en 2017, la estimación de pago de pensiones es de más de 600 millones de dólares, pero esta suma crece cada año.

La nueva propuesta llegó después de que el anteproyecto inicial fuera rechazado por todos los partidos políticos y el FMLN se quedara sin respaldo para echar a andar un sistema mixto en el que el gobierno iba a administrar una buena parte del fondo de pensiones. Este es uno de los puntos de giro en el documento que ha llegado a la Asamblea Legislativa.

En el sistema vigente, del 13 % del salario que se convierte en tasa de cotización, el 10.8 % se destina a la cuenta individual de ahorro. En la nueva propuesta gubernamental, ese destino se recortaría a casi la mitad, pues solo el 5.5 % se iría a las cuentas manejadas por las AFP.

Lorena Peña, presidenta de la Comisión de Hacienda y vicepresidenta de la junta directiva de la Asamblea, dijo en su cuenta de Twitter el martes 18, que según esta segunda propuesta del gobierno, “el ahorro pasaría del 10.8 al 13.5 %”. Esa declaración podría engañar a quienes crean que se incrementaría el aporte a las cuentas individuales. Y no es así. Ese 13.5 % surge de sumar el 5.5 % que sí iría a la cuenta de la persona cotizante, y un 8 % adicional que iría a engrosar el fondo para pagar pensiones de los ya jubilados y, si el sistema marcha bien, para mantener nutrido un fondo que eventualmente garantice el pago para los pensionados del futuro.

El gobierno promete que, del aporte que cada cotizante haga el fondo colectivo, cuando se jubile se tomará una parte proporcional a lo que haya entregado a dicho fondo para sumarlo al valor de la pensión construida con la cuenta individual. “Las instituciones administradoras llevarán un registro donde se acrediten las cotizaciones y aportaciones que individualmente hayan realizado los afiliados al sistema”, dice el artículo 24. Y el artículo 131 establece que la pensión se va a calcular dependiendo de lo aportado en la cuenta de ahorro individual y a partir del saldo aportado al fondo colectivo.

En la nueva propuesta hay una omisión importante: no precisa el monto de la comisión que cobrarían las AFP por administrar tanto las cuentas individuales como el fondo colectivo. Por ahora, se llevan un 1.255 % del salario, y en el régimen que lanza a debate el gobierno solo se hace alusión a un 1.5 %, pero esa proporción incluiría tanto el pago de la comisión como el pago por un contrato de seguro de invalidez.

El gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén renunció, entonces, a su pretensión original de crear un instituto nacional de pensiones que iba a fundarse con un capital inicial de 4 mil 700 millones de dólares sustraídos de las cuentas individuales de los trabajadores. Ese sistema, según expuso en El Faro Radio la diputada Lorena Peña en su momento, iba a tener una sostenibilidad de apenas unos 10 años, al cabo de los cuales iba a ser indispensable un nuevo modelo.

¿Qué sucedería con el salario mensual de los cotizantes si se aprueba lo que propone el gobierno? Con el sistema vigente, por ejemplo, un trabajador de maquila que gana 300 dólares aporta 18.75 dólares y el empleador 20.25 dólares. Con el régimen propuesto, trabajador y empleador incrementarían su aporte en tres dólares cada uno.

El nuevo anteproyecto de reforma tiene por título “Sistema de Ahorro Individual y Colectivo”, y requiere del respaldo mínimo de 43 de los 84 diputados para convertirse en ley. Gana, PCN y PDC rechazaron el sistema mixto que impulsaba la administración anteriormente. El nuevo, coincide con la propuesta del sector privado en cuanto a la creación del fondo colectivo.

La creación de este fondo aparece en la propuesta de la Iniciativa Ciudadana para las Pensiones, un organismo en que participan la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), las AFP Confía y Crecer, y Contradefop, un organismo de trabajadores cercanos al sector privado.

La ICP y el gobierno también coinciden en que el sector empleador aporte un punto más de cotización.

En una entrevista que el abogado Enrique Anaya, miembro de ICP, brindó a El Faro en junio pasado, relató lo difícil que fue que la ANEP aceptara que los empleadores aportaran un punto más a la cotización en la propuesta de ICP. “Para que fuera posible convencerla fue durísimo porque acababa de ser el aumento al salario mínimo. Te imaginás decirle: les acaban de pegar un porrazo con el salario mínimo y ahora les traemos una propuesta en la que ustedes van a pagar un 1 % más. No, están locos…”, dijo Anaya.

La nueva propuesta incluye un punto que va en el camino de corregir algunos defectos del sistema actual, pues ahora mismo hay personas que se jubilaron con pensiones de más de dos tercios de su último salario devengado. Esto contrasta con las pensiones que está obteniendo quienes se están jubilando en este momento, que solo pueden aspirar a obtener alrededor de un tercio de su salario último. El gobierno propone un límite para las pensiones: no podrán ser mayores a 2 mil dólares, independientemente del salario de la persona retirada. El proyecto de Hacienda, sin embargo, no establece si este artículo se aplicaría retroactivamente, y tampoco deroga los decretos 100 y 1217 que permitieron que existan pensiones altas -que según el ministro de hacienda Carlos Cáceres pueden considerarse como pensiones VIP-, que no se corresponden con lo aportado y que fueron concedidas a cerca de 160 mil trabajadores -conocidos como optados- que cotizaron en el sistema público, pero que se pasaron a una AFP.

Este techo de 2 mil dólares para las pensiones solo aplicaría a 19 mil personas -de los 160 mil trabajadores- que son considerados como optados, que verían reducida su pensión si esta asciende a más de 2 mil dólares.

Dos fuentes de la Asamblea Legislativa que acordaron hablar bajo condición de anonimato y que tuvieron conocimiento de las negociaciones afirmaron que el desistimiento del gobierno de su intención de arrebatarle la administración de buena parte del fondo de pensiones a las AFP se debió a que se tornó imposible convencer a los partidos minoritarios de derecha (Gana, PCN y PDC). El pasado 13 de julio, el diputado Mario Tenorio, de Gana, fue consultado si su partido apoyaría la reforma anterior que promovía el gobierno. “Que el FMLN sueñe con que se va a aprobar esa propuesta. Nosotros no la apoyamos”, afirmó.

El Sistema de Ahorro Individual y Colectivo -al igual que el sistema mixto que promovió anteriormente el gobierno y al igual que la propuesta de la ICP- fue diseñado para disminuir la carga que representa para las finanzas del gobierno el pago de las pensiones en curso. Al igual que las propuestas anteriores, no propone nada para resolver dos problemas fundamentales del sistema previsional actual: ni mejoraría la cobertura ni ofrece conjurar el peligro de que muchas personas terminen con pensiones de miseria.

Actualmente el fondo de pensiones tiene poco dinero, debido a que desde el año 2006 las AFP han usado el 60 % del fondo para comprar títulos del Estado y con eso se ha pagado pensiones desde ese año. En su nueva propuesta, el gobierno establece que una vez sea aprobada, el 50 % del fondo se va a transferir al Estado a través de la entrega de estos papeles al gobierno, con lo cual el gobierno anularía una parte de su deuda previsional.

Con la reforma, las pensiones que paguen las AFP van a seguir dependiendo de lo que cada trabajador aporte mes a mes al sistema de pensiones, por tanto coloca en riesgo a los trabajadores debido a que un volumen mayor de los ahorros va a ser usado para atender necesidades urgentes. Más ahorros de los trabajadores van a ser usados para atender el pago de las pensiones de los jubilados del ISSS y del INPEP, un compromiso que este año alcanza los 607.15 millones de dólares.

A pesar de que se crea un fondo colectivo, al que van a aportar todos los trabajadores, el gobierno va a mantener el Fideicomiso de Obligaciones Previsionales creado en 2006 y el 50 % del fondo de pensiones que se acumule en las cuentas de ahorro individual va a ser obligatoriamente invertido en la compra de Certificados de Inversión Previsional. “Los Certificados de Inversión Previsionales emitidos por el Fideicomiso de Obligaciones Previsionales tendrán un límite máximo de 50 % de los fondos de pensiones”, dice el artículo 16.

Esto es cinco puntos por encima del techo actual. El límite tiene el propósito de evitar la concentración de la inversión de los fondos de pensiones para reducir riesgos.

Aún con el aumento del porcentaje de cotización, con la creación del fondo colectivo y con el incremento del techo del fondo de pensiones que puede usarse para comprar Certificados de Inversión Previsional, el gobierno no va a lograr cubrir el pago de las pensiones en curso. Para complementar estos pagos, el artículo 116-A contempla en uno de su literales la creación de una subvención anual.

El gobierno va a fijar en el presupuesto que cada año debe apartar “hasta” el 5% de los ingresos corrientes netos  -que para este año equivale a 235 millones de dólares- de cada ejercicio fiscal para afrontar el pago de las pensiones y aún así no va a lograr cubrir el pago de las pensiones sin recurrir a deuda. Entre el año 2018 y el 2050, deberá prestar una cifra que va a variar entre 2 millones de dólares hasta llegar a un monto de 528 millones de dólares en 2050.

La nueva reforma traslada las obligaciones a los futuros gobiernos. A partir del año 2030, las cuotas que va a pagar el gobierno comenzaran a aumentar drásticamente. En ese año, le va a faltar 160 millones de dólares; en 2040, 311 millones de dólares y en 2050 alcanzará su punto máximo de 528 millones de dólares. A partir de ese momento, las cuotas -que se van a financiar con emisión de deuda- bajarán debido a que se espera que -debido a la esperanza de vida de los pensionados- habrá disminuido de forma considerable la población jubilada.

 

https://elfaro.net/es/201707/el_salvador/20548/Trabajadores-cotizar%C3%ADan-m%C3%A1s-y-ahorrar%C3%ADan-menos-con-la-nueva-propuesta-de-pensiones-del-gobierno.htm

Trabajadores pueden verificar en sitio de internet del IGSS si patronos han pagado sus cuotas

A partir de esta semana los trabajadores, afiliados al IGSS, pueden verificar en el sitio electrónico de ese ente si el patrono para el cual laboran ha pagado sus cuotas.

El sitio es el www.igssgt.org  y para hacer la consulta debe ingresar al enlace denominado cuotas en la pantalla principal.

Luego se debe colocar el Código Unificado de Identificación (CUI) que es el mismo del Documento Personal de Identidad (DPI), y aunque hay un espacio que pide el dato del número de afiliado este ya no es necesario.

Si la persona es afiliada al IGSS antes del 2012, debe tener en cuenta que no se desplegará todo su historial sino que el sistema está actualizado desde la fecha en que la empresa o patrono se adhirió al sistema de  planilla electrónica de ese ente.

Dicho sistema se oficializó en el año 2012, pero las empresas se adhirieron en forma paulatina asì que aparecerá en los años posteriores.

http://www.prensalibre.com/economia/trabajadores-pueden-verificar-en-sitio-de-internet-del-igss-si-patronos-han-pagado-sus-cuotas