Del CAFTA a la Plaza

Lo laboral en el CAFTA fue la medición precisa de que, si una sociedad no se asume como sujeto de derecho en el trabajo, entonces no es sujeto de derecho como ciudadano, así se indigne y proteste. Para el poder real, la posibilidad de que un pueblo exija dignidad en el trabajo era aún algo desconocido y había que tomarlo con un excelente ejercicio.

Si no se defiende el abuso en la esencia de lo que genera la riqueza (el trabajo) entonces ¿por qué defender el territorio y el derecho a la libre locomoción? Por eso la mega propuesto de privatización de carreteras que hizo el empresariado, puede llegar a ser una realidad.

Alejandro Argueta

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No medimos bien la inflación de los precios de los alimentos

¿Es esto corrupción, error técnico o agenda política?

7 10 17 — Lisardo Bolaños…

Hay economistas preocupados por cómo el Instituto Nacional de Estadística (INE) calcula la inflación. El INE muestra información de que los precios de los alimentos están creciendo de forma acelerada, pero no hay evidencia de ello, ya que 1) un crecimiento del 83 % en siete años habría llevado a un estallido social, dado que los salarios casi no han crecido en dicho período, y 2) seguimos exportando alimentos a países vecinos que mantienen precios bajos de alimentos (véase, por ejemplo, este enlace). ¿Es posible que los números del INE estén tan errados? Parece que sí. ¿Es esto corrupción, error técnico o agenda política? Eso es lo que quisiéramos saber.

Un amigo economista fue el primero en hablarme del tema, ya que tiene experiencia en la exportación agrícola. Al principio, la idea de que la inflación esté mal medida no me convencía, así que revisé información de El Salvador y Honduras. Ambos países han experimentado similares fenómenos climáticos y similares cambios en su política comercial (Cafta), y ambos son países a los que exportamos productos alimenticios. Resulta que el INE reporta un crecimiento acelerado de los precios de alimentos en Guatemala en comparación con Honduras y El Salvador (ver gráfica 1). Lo raro es que, a pesar de que los precios de nuestros productos alimenticios continúan creciendo de forma acelerada, seguimos exportando alimentos a ambos países. Esto no tiene sentido. Así que, si hay trampa o error en cómo se calcula la inflación, hay dos potenciales lugares para hacerlo: 1) en cómo se recopila la información de precios o 2) en las fórmulas que se utilizan para calcular la inflación.

 

Gráfica 1. Índice de precios de alimentos de Guatemala, El Salvador y Honduras (2008 = 100)

Fuente: Cepalstat y entidades estadísticas de cada país.

 

La recopilación de precios no es el problema hoy, en el 2017. El INE reporta, para agosto de 2017, que su precio a nivel nacional es de Q3.78. El Ministerio de Agricultura reporta que los precios mayoristas del quintal de cebolla blanca es de Q280 (nacional) y Q320 (importada), lo cual tiene sentido, dado el precio por libra del INE. Una tercera fuente provino de un grupo de economistas e ingenieros que se dedicaron a comparar la canasta de alimentos en distintos lugares del país para verificar qué ocurría con el cálculo de la inflación. Se recopilaron facturas y hay fotos con precios de Q3.60 y Q3.70. Con esta información, parece que la recopilación de precios no es hoy el problema.

El problema parece que está en la fórmula que el INE ha utilizado en los últimos años. Con la información disponible en la página del INE generé la tabla 1, que presenta dos datos importantes: 1) los precios que debería tener la cebolla según la inflación en sus precios que el INE ha reportado en los últimos años y 2) los precios que reporta el INE para la libra de cebolla. Si hay una diferencia entre estos números, eso indicaría que el INE está haciendo mal el cálculo de la inflación (el índice de precios).

 

Tabla 1. Precio de una libra de cebolla 1) reportada por el INE y 2) calculada usando inflación de sus precios según el INE

 

El problema es evidente para los años 2016 y 2017. Para agosto de 2017, mientras el INE reportaba que el precio de una libra de cebolla era Q3.78, el precio que uno obtiene usando la misma información del INE sobre el índice de los precios de la cebolla sugiere que el precio es Q16.30. ¡Una diferencia del 331 %ǃ Esta inconsistencia es sospechosa.

Parece que el problema del INE no es solo con las cebollas. Un joven economista chapín hizo el análisis para toda la canasta básica de alimentos (CBA), y sus números parecen indicar que su costo podría ser hasta un 50 % menor al que hoy reporta el INE.

Esto podría haber ocurrido 1) por corrupción, pues alguien se queda con el dinero de reportar precios más altos; 2) por errores técnicos, ya que alguien cometió errores en la fórmula que se utiliza, o 3) porque, por impulsar una agenda política particular, alguien quería hacer que Guatemala pareciera más pobre y presionar por salarios mínimos más altos o una política monetaria favorable a los importadores. Esto ha sucedido en otros lugares. Por ejemplo, autoridades de Argentina y China han sido señaladas de alterar la inflación con fines políticos.

Sin transparencia no podemos saber cuáles son las posibles explicaciones. Las autoridades del INE deben dar un paso adelante, hacer transparente el cálculo de la inflación y colaborar para determinar qué está ocurriendo, por qué ocurrió y cómo resolverlo.

 

https://www.plazapublica.com.gt/content/no-medimos-bien-la-inflacion-de-los-precios-de-los-alimentos

Mipymes, autoempleo y salario mínimo

Necesitamos superar el fetichismo con las mipymes y el autoempleo.

 

Para cierta izquierda chapina, las mipymes y el autoempleo representan la alternativa salvadora para los trabajadores frente al monstruo de la gran empresa explotadora. Para cierta derecha chapina, las mipymes y el autoempleo ejemplifican al empresario, ese héroe mitológico que lucha contra los obstáculos en su entorno para satisfacer al consumidor.

La realidad es que, en promedio, el autoempleo y las mipymes no son una buena alternativa de ingresos económicos ni para sus dueños ni para sus empleados. Usando la información que nos provee la Encuesta Nacional de Empleos e Ingresos (ENEI), mi coautora, Mónica Rivera, y yo analizamos el comportamiento de las mipymes y del salario mínimo desde el año 2002 (aunque no hay información para el período 2005-2009). ¿Qué fue lo que encontramos? Aquí quiero enfocarme en tres hallazgos: i) solamente el 30 % de los empleados del sector privado ganan más del salario mínimo, ii) solamente el 20 % de los autoempleados ganan más del salario mínimo y iii) la proporción de trabajadores y de empresarios de mipymes que ganan al menos el salario mínimo ha caído respecto al período 2002-2003.

La gráfica 1 nos muestra la proporción de trabajadores de mipymes que ganan al menos el salario mínimo. En específico, aquí muestro a los trabajadores y jornaleros del sector privado no agrícola a tiempo completo, -31 % y 4 % de la fuerza laboral. ¿Qué vemos? Primero, hoy en día solo un 30 % de los trabajadores del sector privado y un 10 % de los jornaleros ganan el salario mínimo. Segundo, que la proporción ha caído con el tiempo: de casi 70 % y 20 %, respectivamente, en el 2002 a solo 30 % y 10 %.

Gráfica 1. Proporción de trabajadores y jornaleros del sector privado no agrícola a tiempo completo con ingreso igual o mayor al salario mínimo (2002-2016)

La gráfica 2 nos muestra la proporción de empresarios de mipymes y de autoempleados no agrícolas que ganan al menos el salario mínimo, -3 % y 18 % de la fuerza laboral. ¿Qué vemos? Primero, que cerca de un 70 % de los empleadores de mipymes tienden a ganar por arriba del salario mínimo. Segundo, que solo cerca de un 20 % de autoempleados (empresarios sin trabajadores) ganan arriba del salario mínimo. Tercero, vemos que también los empleadores han experimentado una leve caída en su capacidad de generar ingresos, pues la proporción de los que ganaban más del salario mínimo en el período 2002-2003 estaba arriba del 80 % y ahora está por debajo del 70 %.

Gráfica 2. Proporción de empleadores y autoempleados no agrícolas con ingreso igual o mayor al salario mínimo (2002-2016)

¿Qué podría estar ocasionando que las mipymes no ofrezcan mejores ingresos como lo prometen las mitologías de izquierda y de derecha? Aparte de la regulación, que podría estar afectando, el problema es su tamaño. Las pequeñas empresas no pueden aprovechar economías de escala: técnicas de producción que les permitan ser más productivas cuando producen mayores cantidades. El resultado encontrado para Guatemala refleja lo que Chang-Tai Hsieh y Benjamin Olken encontraron para otros países en desarrollo: estos países son menos productivos porque, comparados con los desarrollados, tienen una menor proporción de empresas medianas y grandes. Por lo mismo, economistas como Mariana Mazzucato consideran necesario repensar el apoyo a las mipymes.

Por último, las gráficas nos llevan a preguntarnos qué ha llevado a que menos trabajadores (e incluso empresarios) estén ganando por arriba del salario mínimo en esta década y media. Dos son mis hipótesis favoritas: a) que la competencia de China y Vietnam para ciertos productos de exportación ha hecho que pasemos de exportar menos productos de manufactura (de mayores salarios) a más productos agrícolas (con menores salarios) y b) que los aumentos del salario mínimo que empezaron con el período de Portillo, y que han continuado a la fecha, han llevado a más mipymes a incumplir con el salario mínimo (tema que se discute en el estudio haciendo comparaciones internacionales).

Ver la evidencia más allá de los mitos es importante. Si realmente queremos mejorar los ingresos de la población guatemalteca, tenemos que comprender que, más que promover la empresarialidad como la solución del país, lo que necesitamos es apoyar a las empresas con la mayor capacidad de crear mejores empleos.

 

https://www.plazapublica.com.gt/content/mipymes-autoempleo-y-salario-minimo

Trabajadores. Batallas por la dignidad (III)

Los domingos 27 de agosto  y 10 de septiembre publiqué la primera y segunda partes de esta historia. He contado sobre la serie de agravios que estos trabajadores vivieron (en la primera parte), y de cómo esos mismos agravios (en la segunda parte) se transformaron en una poderosa fuerza para organizarse y luchar por su dignidad.

Hasta ahora, mientras el primer grupo de trabajadores se hallaba fuera de la planta, con un proceso judicial en los tribunales, empantanado con los recursos legales que el bufete de abogados que representaba a la empresa interponía, el segundo grupo, ya había sido reinstalado.

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El 11 de agosto de 2012, con la reinstalación de los 11 trabajadores la estrategia de la empresa empezó a partirse. “Allí ya comenzamos a agarrar credibilidad como organización, porque ellos (los gerentes, los supervisores) se la pasaban diciéndoles a los otros trabajadores que nosotros ya no íbamos a entrar; que el que se afiliara al sindicato se iba a ir también, como nosotros”, recuerda Néstor Hernández Rodríguez, operador de roladora, la máquina donde se hacen las costaneras.

Continúa Néstor: “A los del segundo grupo de trabajadores, los que fuimos reinstalados, cuando regresamos, ya nadie nos hablaba. Si los supervisores miraban a alguien hablando con los 11 que entramos, ya lo llamaban de Recursos Humanos, y lo empezaban a cuestionar, que qué estaba hablando con nosotros, que si se iba a afiliar al sindicato. Para el almuerzo, estaba uno sentado aquí, estaba allí la mesa vacía, y nadie se sentaba con uno. Como animales raros nos miraban. Las mesas llenas de un lado, y nosotros comiendo solos en las demás mesas porque nadie se sentaba con uno. Era prohibido que los demás compañeros hablaran con nosotros. Si veían grupitos de tres o de cuatro, dios guarde, la empresa les prohibía a los compañeros, que qué estaban hablando con nosotros, que los íbamos a manipular. Implementaron un sistema de cámaras para vigilar lo que hacíamos adentro de la planta. A pesar que la gente veía que ya no podían despedirlos, porque a nosotros nos habían reinstalado, todavía quedaba un gran temor, había mucho miedo en los trabajadores”.

“El gerente de Recursos Humanos llegaba de uno en uno, en las máquinas, en todas las áreas, que qué era lo que uno quería para desistir del sindicato, que los sindicatos no eran buenos en Guatemala, que ellos tenían la mejor asesoría legal, que los que se afiliaran al sindicato los iban a sacar de la empresa y que no iban a encontrar trabajo en ninguna otra parte”, recuerda Néstor.

Con el primer grupo de trabajadores reinstalados la empresa pasó a la ofensiva, incrementando los controles sobre los trabajadores. Entonces, la organización tuvo que implementar otras estrategias. Si la empresa podía controlar completamente lo que los diez trabajadores hacían adentro de la planta, afuera no podría hacerlo, y menos aún los domingos. Entonces, continúa relatándonos Néstor: “visitábamos a los trabajadores en sus casas, los íbamos a visitar los domingos, como los Testigos de Jehová íbamos, de dos en dos, solo que nosotros no íbamos con traje y corbata porque ni a eso llegábamos. O en las salidas de turno, por ejemplo: –miren muchá, fíjense que me voy a ir por tal lado, me siguen, y en tal lado nos vamos a juntar, pero lejos de la planta. Con alguien que vivía aquí, en el área de Villa Nueva, nos íbamos hasta allá por la zona 1 (de Ciudad de Guatemala), porque si algún conocido veía que alguien estaba platicando con nosotros, luego lo sabían en la empresa. La empresa implementó algo, que a algunos trabajadores les subieron el sueldo, pero con la condición que tenían que tener informados a los supervisores, a los de recursos humanos, de todo lo que se enteraran”.

Cada semana, los trabajadores manifestaban afuera de la planta, con las familias, las esposas, los hijos chiquitos, para decir “aquí estamos”, con pancartas y gritaban: que “más vale morir de pie que vivir de rodillas”; y que “sindicato unido, jamás será vencido”. Así fue como otros trabajadores fueron perdiendo el miedo, y se animaron a afiliarse al sindicato, que ahora cuenta con 70 trabajadores, de alrededor de 130.

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En septiembre de 2014, los trabajadores del primer grupo de fundadores del sindicato fueron reinstalados. De los 27 fundadores, 12 del primer grupo y 15 del segundo, regresaron 9 del primer grupo y 11 del segundo a la planta. –“Si emplazamos a la empresa y por eso nos despiden, en 24 horas tienen que reinstalarnos”, le dijo, con el Código de Trabajo en la mano, Boanerges Argueta, operador de stiller, a Emeterio Nacth, ayudante de costanera. Ahora, bromea Emeterio: “Boanerges se equivocó en un pequeñísimo detalle, y es que no fueron 24 horas, sino 24 meses”. En realidad, los trabajadores pasaron dos años y siete meses, resistiendo.

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Ahora, con el sindicato, las condiciones de trabajo han cambiado: se acabaron los turnos de 16 horas y la obligatoriedad de trabajar los domingos, el que quiere hacerlo lo hace, ya no hay más amenazas de despido, y si se trabaja domingo se tiene derecho a descansar un día de la semana. Ahora, también, solo se trabaja una semana de día y otra de noche, cuando antes eran tres semanas consecutivas en cada turno. Ya no se trabaja durante la Semana Santa. Ya nadie cabecea la carga. Los turnos como operador y como auxiliar son reconocidos –en el salario–; si un auxiliar pasa a ser operador recibe el salario del operador. Los supervisores no pueden ya maltratar a los trabajadores, insultarlos, como antes. Las secciones del comedor, para los almuerzos, ahora son las mismas que para los trabajadores administrativos, teniendo derecho a un subsidio, la empresa asume una parte del costo de la comida. Ahora ya tienen permiso para ir a consultas al Seguro Social. Los uniformes los dan cuando se arruinan, y no cada año.

Siempre, no reconocer al sindicato. Ellos mismos, la empresa, creó un sindicato, de esos blancos. Con eso Ternium Internacional de Guatemala intenta bloquear la negociación del pacto colectivo de condiciones de trabajo. En esta como en otras luchas no hay final feliz; queda solo la satisfacción de saber que se luchó, porque no había más qué hacer.

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A estas batallas por la dignidad se sumaron múltiples apoyos: Víctor Pérez Herrera, jefe de Taller de Coca Cola Guatemala, y miembro del sindicato de la embotelladora, que siempre ha estado allí, con ellos, que nunca les ha dejado solos. Los abogados Ingrid Urízar y Rafael Sánchez, de Festras, la Federación Sindical de Trabajadores de la Alimentación, Agroindustria y Similares de Guatemala, son de esos abogados incorruptibles, que tanta falta le hacen a Guatemala. En Canadá, Mario Torres, de la Fundación Enrique Torres, en honor a un gran luchador por los derechos de los trabajadores, les ayudó a establecer contacto con el United Steelworkers y estos les abrieron las puertas al IndustriALL Global Union, el sindicato mundial del acero, del que Sitraternium hace parte.

https://elperiodico.com.gt/domingo/2017/09/24/trabajadores-batallas-por-la-dignidad-iii/

Lo que pierde el Triángulo Norte por la corrupción

Un estudio de ICEFI concluye que la corrupción en Guatemala, El Salvador y Honduras abarca “prácticamente todos los sectores” y solo en Guatemala, las pérdidas que genera se estiman en $550 millones anuales.

El libro “La corrupción: sus caminos e impacto en la sociedad y una agenda para enfrentarla en el Triángulo Norte Centroamericano”, “… estudia la relación entre corrupción y democracia, destacando que la corrupción en el TNCA ―El Salvador, Guatemala y Honduras― tiene características especiales derivadas de aspectos históricos, como la construcción de Estados débiles, períodos de autoritarismo, guerra civil y sistemas contrainsurgentes, y el menoscabo de la independencia judicial.”

“… El libro destaca que la corrupción debe ser entendida y enfrentada como un problema que no es exclusivo del sector público, pues afecta y es especialmente relevante en el sector privado empresarial. El libro muestra la presencia sistemática de actores privados involucrados en la mayoría de los casos analizados y la tercerización de la gestión de la corrupción. El Icefi concluye que la corrupción abarca prácticamente a todos los sectores, y por ello la búsqueda de soluciones es también responsabilidad de todos.

Del comunicado del ICEFI:

El Icefi identifica ocho caminos principales que llevan a la corrupción: legislación desactualizada; institucionalidad débil; sistemas de administración de justicia con limitadas capacidades y recursos; sistemas electorales y de partidos políticos sin el rigor democrático; acceso deficiente a la información pública; participación ciudadana escasa; conflictos de intereses; e, impunidad. Analiza cada uno de estos caminos a la corrupción, identificando particularidades especiales en los tres países del TNCA. Para ilustrar estos caminos, el libro recopila una colección de casos relevantes de corrupción en cada uno de los países estudiados, proveyendo una descripción y análisis breve basado en los documentos oficiales de las investigaciones y en reportes periodísticos. Los casos estudiados permiten comprender que la corrupción constituye una enorme pérdida de oportunidades para los ciudadanos del TNCA.

En Honduras los casos de corrupción relevantes analizados corresponden al período (2007-2014), y pertenecen a 4 categorías generales: corrupción en adquisiciones públicas, con 3 subcategorías (defraudación en el Instituto Hondureño de Seguridad Social, casos de corrupción en la Secretaría de Salud, decretos de emergencia y fraccionamiento); corrupción en la prestación de servicios públicos; corrupción en la contratación de obra pública; y, abuso de los fideicomisos públicos. El análisis revela que estos casos produjeron una pérdida estimada de recursos equivalentes al 4.3 % del PIB, y fueron particularmente graves en el sector salud, destacando el saqueo al Instituto Hondureño de Seguridad Social con más del 95% del costo de los casos relevantes de corrupción analizados y fue el detonante del movimiento de los indignados. El Icefi estima que estas pérdidas equivalen a: 5 veces el presupuesto de Desarrollo e Inclusión Social; 2.25 veces el presupuesto de la Secretaría de Infraestructura y Servicios Públicos; 70% del presupuesto de la Secretaría de Salud; o, 35% del presupuesto de la Secretaría de Educación de Honduras, entre otras comparaciones técnicas.

Para El Salvador, los casos relevantes de corrupción analizados corresponden al período (1989-2014), y se enmarcan en 4 categorías generales: corrupción en adquisiciones públicas, con dos subcategorías (contratación de obra pública y otras adquisiciones públicas incluyendo medicamentos e insumos médicos y hospitalarios); corrupción en contratación de recurso humano o «plazas fantasma»; malversación y otras formas de fraude en la ejecución presupuestaria, especialmente en mecanismos paralelos de ejecución como los fideicomisos; negligencia y obstrucción a los mecanismos de investigación y sanción a actos de corrupción. El análisis de estos casos revela que produjeron una pérdida estimada de recursos equivalentes al 2.1 % del PIB, y fueron particularmente graves en el caso de obras públicas (33% del total) y la denominada «Partida secreta presidencial» (alrededor del 50% del total). El Icefi estima que estas pérdidas equivalen a: 6.6 veces el presupuesto de la Fiscalía General de la República; 1.25 veces el presupuesto del ramo de justicia y seguridad pública; 94% del presupuesto del ramo de salud; o, 60% del presupuesto del ramo de educación, entre otras comparaciones técnicas.

En Guatemala, los casos relevantes de corrupción analizados corresponden al período (2008-2017), y pertenecen a 7 categorías generales: captura de instituciones; defraudación aduanera y tributaria; corrupción administrativa; corrupción en las adquisiciones públicas que afectan el derecho a la salud; tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito y «plazas fantasma»; corrupción judicial; y, corrupción en el ámbito municipal. Los documentos oficiales de las investigaciones de estos casos aún no permiten una cuantificación de su costo, razón por la cual el Icefi realizó el ejercicio de identificar los rubros del presupuesto público más vulnerables, para luego aplicar el supuesto técnico de una pérdida por corrupción promedio del 20%. Con este ejercicio, el Icefi estima que en un año las pérdidas por corrupción en Guatemala equivaldrían a: 4 veces el presupuesto del Ministerio Público; el 92% de los recursos destinados al Ministerio de Gobernación; o, el 74% del presupuesto del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, entre otras comparaciones técnicas.

Ver Resumen Ejecutivo “La corrupción: Sus caminos e impacto en la sociedad y una agenda para enfrentarla en el Triángulo Norte Centroamericano

http://www.centralamericadata.com/es/article/main/Lo_que_pierde_el_Tringulo_Norte_por_la_corrupcin?u=99fb9b04bfd7ff6c5bce5fcfc44d683d&s=n&e=2&mid=%5BMESSAGEID%5D

Modernización fiscal y pacto(s) colectivo(s) en nombre del desarrollo social

La crisis fiscal y la inexistencia de un genuino pacto colectivo, constituyen; en el marco del decaimiento socioeconómico y cultural actual; los desequilibrios más apremiantes que debe afrontar el Estado guatemalteco hacia el fortalecimiento del proceso democrático del país.  Bien dicen pesadores latinoamericanos que un Estado no puede ser fuerte teniendo una sociedad debilitada. Esto podría traducirse, en que la crisis que se refleja en el Estado es producto de la crisis de la sociedad. Es falso que pueda existir un Estado eficiente en una sociedad poco organizada, ya que el Estado es creación de la sociedad; y en consecuencia, expresa tanto las cualidades como las debilidades del origen cultural de su población.

Es bien conocido que la modernización económica de un país descansa en dos pilares fundamentales: la modernización fiscal y la modernización financiera. En tal virtud, se puede afirmar que sin ambas modernizaciones (fiscal y financiera) los anhelos por un mejor país,  en términos de prestación de servicios y entrega de bienes de calidad a la sociedad, no se podrán concretar y todo quedaría en ilusiones. Esto viene a colación en el sentido que el contenido de la columna anterior ´Presupuesto abierto y programas sociales´ sería una utopía si el organismo recaudador no procura agilizar sus niveles de recaudación fiscal; y peor aún, si el Congreso hace las asignaciones sin seguir la lógica de los programas de compensación social.

Lo anterior se hace más preocupante  si se toma en cuenta que la cooperación internacional está, hoy por hoy, supeditada a los avances de los pueblos en materia de respeto a los derechos humanos y a la democratización de las sociedades. Además, esto viene enmarcado dentro de los diecisiete esenciales puntos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Por lo que, en alusión al título del presente artículo, los guatemaltecos no debemos permitir que el concepto de democracia se quede sin sustento o vacío de contenido. ¿Cómo evitarlo?  Estando atentos a que el presupuesto 2018 sea un proyecto responsable que le asigne un contenido presupuestario a nuestra democracia intercultural.

En realidad, la crisis fiscal es un problema tan complejo como diverso. Por un lado, la evasión y la elusión fiscal continúan siendo el talón de Aquiles de la estructura tributaria; pero por otro lado, la relación de la fuerza laboral, en materia de informalidad versus formalidad es de 80 a 20. Estas dos situaciones agudizan la crisis fiscal, pues no se tiene certeza numérica de los movimientos económicos informales, como tampoco de las pérdidas por evasión fiscal. Es acá, donde el Estado por la vía de su gobierno debe apoyar a las instituciones estatales relacionadas para que se tenga la capacidad de procesar estas cifras y plantear opciones de políticas económico-financieras, con números acordes dentro de la globalidad del tema; y luego entonces, bajo el genuino pacto colectivo  arriba mencionado, trabajar en la modernización fiscal.

Estamos frente al desafío de nuestra propia historia; y para enfrentarla, Guatemala necesita de un Estado fuerte, política y financieramente. Por ello, la afirmación de que el fortalecimiento financiero del Estado sea inseparable del fortalecimiento democrático, cobra plena vigencia. Ya que la legitimidad se alcanza cuando el Estado es capaz de satisfacer la demanda social de sus ciudadanos. Sin embargo, es de valientes reconocer que el origen de nuestra cultura contemporánea está basada en la indiferencia. Y los que nos llamamos guatemaltecos lo único que compartimos es el territorio; al grado de ignorar, la valiosa cultura de la cosmovisión Maya. De esta indiferencia social acumulada en el tiempo, hoy, Guatemala está enfrentando el desafío de un futuro ya entre nosotros. Y solo si somos capaces de construir una economía eficiente y una sociedad etnocultural más igualitaria, alcanzaremos un mejor manejo de nuestra interculturalidad democrática; y así, tener viabilidad de nación ante la Aldea Global.

http://s21.gt/2017/09/13/modernizacion-fiscal-pactos-colectivos-nombre-del-desarrollo-social/

Trabajadores. La batalla por la dignidad (Parte I)

Dignidad. Valor inherente al ser humano por el simple hecho de serlo.

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Esta es la historia de un pequeño grupo de trabajadores que, con sus propias fuerzas, por si mismos, demostraron que, si luchaban, era posible mejorar sus condiciones de vida, hacerse respetar. En esta larga batalla la bondad, la solidaridad y el coraje iban a ser llevados al límite.

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Todo empezó en 2006, cuando una nueva administración tomó el control de la planta. De inmediato, la nueva gerencia impuso sus condiciones: eliminaron las canastas navideñas; el convivio para los niños; el festejo que, el día del niño, daban a los pequeños; y así, una serie de pequeñas prestaciones más.

La nueva administración quitó la cena, que, en el turno de la noche, hasta un tiempo antes les daban. Con ello, en adelante, durante el turno de la noche, el que quería comer debía llevar sus alimentos. A todos los trabajadores, en cualquier turno, se les prohibía salir –durante sus tiempos de comida– afuera de la planta.

Incrementaron luego la jornada de trabajo, de 12 a 16 horas, en turnos que iban de 6 de la mañana a 10 de la noche, y de 2 de la tarde a 10 de la mañana. Entonces, le dije al gerente de producción que yo a ese horario no me adaptaba. Él me mandó a llamar a su oficina, y me dijo: – Mirá, aquí ningún hijuelagranputa me va a decir cómo voy a trabajar yo. – Ingeniero disculpe, pero esto es un trabajo, no es esclavitud, le dije yo. – La gran puta, me dijo, y somató el escritorio. Mejor me salí, allí lo dejé.

Con el incremento de la jornada de trabajo, durante algunas horas, los dos turnos se traslapaban. Ante ello, en el área de embarque, los trabajadores tenían que “cabecear” las láminas. Como no había suficientes grúas para realizar el proceso de carga, entonces, los trabajadores eran forzados, entre dos, a transportar manualmente, con su propia fuerza, sobre su cabeza, las láminas. Al principio, los trabajadores pensaban que esto podía hacerse agrupando tres láminas; pero el ingeniero les dijo: – No, se llevan las diez de un solo. Ya tenía uno la cabeza con el canalito ya hecho, bromean ahora los trabajadores.

Luego, impusieron que era obligatorio trabajar los domingos. Los trabajadores recuerdan así el discurso que acompañó la nueva orden: – Miren: si no quieren hacer ni mierda, dejen allí esa babosada. Ustedes no van a andar allí jodiendo igual que antes, porque ahorita ya es esta nueva empresa y ellos vienen dando con todo. Lo que yo puedo hacer es despedirlos a ustedes, así como despedí a los que no querían hacer ni mierda y se pusieron al brinco, ya vieron como los eché a la mierda, igual lo voy a hacer con Ustedes, los voy a despedir, y allí afuera miren qué putas hacen. Al final de cuentas aquí la planta tiene gente de sobra; se van dos, tres, y allí afuera hay cien esperando. Así que Ustedes: o hacen lo que aquí se les dice, o van a comer mierda.

En el área de embarque, uno de los supervisores intentó obligar a los trabajadores a llevar la basura que estaba en los botes al basurero general. Como los trabajadores le dijeron que no, que cada quien tenía su trabajo, que esa era labor de los trabajadores de limpieza, entonces, él agarró los botes de basura y se los vació sobre su cabeza. – Aquí yo mando; aquí, si yo quiero los despido.

Uno de los supervisores llegó hasta una pequeña bodega donde los trabajadores tenían colgados sus suéteres. Entro y dijo: – ¿De quién es esto? – De nosotros, le dijimos. – A mí no me parece que estén colgando esto aquí, y agarró los suéteres y los tiró al piso y mandó a uno de los trabajadores a que los fuera tirar a un basurero.

Para ir al baño los trabajadores debían ir hasta la oficina del supervisor y allí solicitar el “pase”, un cartón firmado y sellado por el ingeniero; lo que solo podía hacerse si no había nadie más haciendo uso del servicio sanitario. Si el pase estaba en la oficina y no estaba la persona, allí había problema. El baño queda lejos de donde estaban los trabajadores. – Uno para ir al baño, de aquí a que vaya a pedir el pase, o esperar a que otra persona venga y entregue el pase… se hacía un desmadre.

En otra ocasión a uno de los trabajadores se le sancionó por acostarse, durante su tiempo de comida, a la sombra de un árbol. Era tanto el cansancio que, en lugar de comer, él prefirió dormir un rato. El supervisor pasó y se le quedó viendo. Esa misma tarde le llamaron de recursos humanos para oficializarle la sanción.

Cuando alguien precisaba ir a consulta con el médico, por alguna enfermedad, en la empresa no les otorgaban los permisos. El ingeniero me dijo: – Gente enferma no queremos aquí; si vas a ir al IGSS es un día a cuenta de tus vacaciones. A los trabajadores que estaban en el turno de noche, les decían que, si iban al IGSS, eso no contaba, que no tenían permiso. Los trabajadores se ríen ahora: – Solo que tuvieras tu cita del IGSS en la noche; si estabas en el turno de noche no podías enfermarte.

La frase que más recuerdan los trabajadores que les repetían los supervisores era: – El portón tiene seis metros de ancho y de alto tiene uuuuu, bastante, pasa un camión, no van a pasar ustedes, se pueden ir cuando quieran.

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Con lo que no contaba la gerencia era con un inofensivo camión de bebidas que, una vez a la semana llegaba a surtir producto a la cafetería de la fábrica. Un día, el vendedor y los dos auxiliares, con su uniforme de camisa de botones a rayas blancas y rojas y pantalón de lona, entablaron una conversación con algunos trabajadores de la fábrica: – ¿Qué tal muchá, que tal todo por aquí? Ya los compañeros les contaron que para todo eran amenazas de despido, los insultos, la jornada de trabajo. – ¿Saben qué? les dijeron, mejor platicamos afuera, si los oyen aquí los van a despedir, ¿a qué hora terminan su turno? El vendedor y los auxiliares eran miembros del Sindicato de Coca Cola Guatemala, STECSA, el Sindicato de Trabajadores de Embotelladora Central, Sociedad Anónima.

Desde ese momento los agravios que los trabajadores habían vivido en la planta se transformaron en una poderosa fuerza para organizarse y luchar por su dignidad. ¿Qué podían perder estos que no tenían nada más que ellos mismos, su fuerza, su solidaridad, y su honestidad para no dejarse comprar? Continuará…

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Este 26 de agosto se celebra el 42 aniversario del Sindicato de Coca Cola Guatemala, STECSA. Con este artículo, y la lucha de estos trabajadores que vivían estos atropellos en pleno siglo veintiuno, rendimos un homenaje a: Pedro Quevedo († 12 de diciembre de 1978), Manuel López Balam († 5 de abril de 1979), Arnulfo Gómez († 1 de mayo de 1980), Ricardo García († 1 de mayo de 1980), Marlón Mendizábal († 27 de mayo de 1980), Edgar René Aldama († 21 de junio de 1980), Ismael Vásquez († 21 de junio de 1980) y Florentino Gómez († 21 de junio de 1980), dirigentes de STECSA asesinados y desaparecidos por los regímenes militares.

https://elperiodico.com.gt/domingo/2017/08/27/trabajadores-la-batalla-por-la-dignidad-parte-i/