Derechos adquiridos

Es norma que los derechos adquiridos por los trabajadores no pueden ser disminuidos y esa garantía se considera sagrada en el derecho laboral, pero es indispensable que se establezca que los derechos fueron adquiridos lícitamente y no con base en negociaciones oscuras y espurias entre grupos de trabajadores y funcionarios públicos que incurrieron en abuso de autoridad al asumir compromisos que pueden comprometer seriamente las finanzas del Estado.

En la negociación colectiva no se regula específicamente el caso de los trabajadores del Estado y por ello no se contemplan normas esenciales para garantizar que el contenido de los pactos suscritos sea respaldado por estudios que demuestren su viabilidad financiera hacia el futuro. Un irresponsable funcionario puede firmar lo que le pongan enfrente con tal de quedar bien con grupos sindicales que le pueden hacer la vida imposible, pero eso no significa que se trate de un derecho adquirido en buena lid, de acuerdo a consideraciones técnicas que aseguren que se podrá honrar el pacto a lo largo de los años.

Solo alguien como Maldonado Aguirre pudo haber sacado de la oscuridad a un político tan irresponsable como Méndez Herbruger para llevarlo a ser ministro de Estado luego de la mamarrachada de pacto colectivo que suscribió en el Congreso de la República y que hoy da lugar a un escándalo sin precedentes porque hay conserjes que ganan más que los ministros y que los diputados. Se tiene que entender que ese pacto fue para silenciar a un sindicato que sabía de los sucios manejos de los diputados con las plazas y que el motivo principal de haber negociado y firmado el pacto fue para que todos se terminaran tapando con la misma chamarra y que los miembros del Congreso pudieran continuar con su manejo de plazas fantasma o de plazas para queridas y protegidos ganando sueldos increíbles.

Eso no puede reputarse desde ningún punto de vista como un derecho legítimamente adquirido y por lo tanto es prudente denunciar el pacto espurio firmado sin ninguna consideración respecto a las posibilidades reales que se tenían para seguir pagando esos fantasiosos sueldos a lo largo de los años.

La moral tributaria que se reclama al pueblo de Guatemala es imposible de rescatar si persiste ese modo de gastar los recursos provenientes de los impuestos. No se le puede exigir a un pueblo que asuma sus responsabilidades fiscales cuando se malgasta el dinero de esa forma y eso tiene que quedar absolutamente claro porque, repetimos, es un derecho que los trabajadores obtuvieron como consecuencia de la corrupción galopante en el país.

 

http://lahora.gt/derechos-adquiridos/

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