«La vida y la muerte del Estado Benevolente». HENRY HAZLITT

«Debería ser evidente que las leyes de salario mínimo dañan más aquellas personas a quienes se desea «proteger». Cuando existe una ley que prohíbe pagar menos de determinada cantidad diaria, entonces nadie, cuyos servicios valgan menos de esa cantidad según el que compra el servicio, encontrará empleo. No se puede aumentar el valor del producto de trabajo de un hombre a una cantidad determinada simplemente prohibiendo que se le pague menos. Únicamente se logra despojarlos del derecho que todos tienen para devengar aquella cantidad que sus habilidades y oportunidades le permitan ganar, mientras al mismo tiempo se priva a la comunidad de los moderados servicios que la persona es capaz de prestar. En otras palabras, a cambio de un mal salario se ofrece desempleo».

«La vida y la muerte del Estado Benevolente». HENRY HAZLITT

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