Sindicalismo público y derecho al trabajo

EDITORIAL

Aunque la creación de empleo formal en el sector privado y el sindicalismo público son dos temas aparentemente no relacionados, en la práctica ha quedado demostrado el papel que ciertos dirigentes sindicales del sector público han jugado durante las campañas y el ejercicio del poder. Al punto de convertirse en socios principales de los gobiernos más corruptos que el país ha tenido durante los últimos 30 años. No hace falta explicar la forma en que este liderazgo explota el presupuesto público y al pueblo de Guatemala, por los privilegios, granjerías y vastos beneficios de esta dogmática y parasitaria dirigencia. Si el compromiso con la generación de empleo por parte de los partidos públicos en contienda es verdadera, es necesario que aclaren previamente el tipo de relación que piensan mantener con estos movimientos si llegan al poder. La creación de empleo en Guatemala demanda reformas laborales, impositivas y regulatorias que este liderazgo no está dispuesto a aceptar, tal y como ha quedado demostrado con la oposición de los grupos sindicales más dogmáticos a los salarios diferenciados.
Resulta poco creíble hacer del empleo un tema central de campaña si no explican antes cómo van a lidiar con la oposición sistemática de estos grupos y porristas internacionales a cualquier reforma que pueda afectar sus intereses. Mientras se le permita a los sindicatos de gobierno tener poder de veto en las decisiones públicas, no hay forma en que se pueda promover el empleo, la inversión, la productividad, la eficiencia en los servicios públicos y, en general, la efectividad de la función del gobierno. Para reformar esto se necesitan líderes como el célebre actual gobernador de Wisconsin, EE. UU., a quien no le ha temblado el pulso para limitar el alcance de lo que se puede negociar en los pactos colectivos de condiciones de trabajo con los trabajadores públicos; limitar el derecho de huelga de los trabajadores del Estado; minimizar el poder coercitivo de los sindicatos a cobrar cuotas sindicales a los trabajadores. Mientras esto no se suceda, no hay esperanza alguna que en Guatemala exista el verdadero derecho al trabajo, independientemente del líder, patriota o unidad de la cual provengan las promesas.

http://www.elperiodico.com.gt/es/20150314/opinion/9899/Sindicalismo-p%C3%BAblico-y-derecho-al-trabajo.htm

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