Primero de mayo y economía informal – EDITORIAL PLibre

Primero de mayo y economía informal – EDITORIAL PLibre

Las tradicionales celebraciones del primero de mayo como Día del Trabajo necesitan ser realizadas en cada país según sean su situación económica, sus perspectivas y su predecible futuro. Es explicable, naturalmente, que las organizaciones laborales de cualquier tinte se preocupen por mejorar las condiciones en las que se desenvuelven las relaciones entre los trabajadores y los empresarios.

Sin embargo, dentro de la realidad objetiva en el campo económico, el primer fin debe ser el de mantener los puestos de trabajo, sin exigencias que los pongan en riesgo, y al mismo tiempo hacer el mejor esfuerzo posible porque la economía informal se reduzca en cuanto a su porcentaje del total. Esto se debe a que quienes se ganan el sustento diario de esta manera se encuentran desprotegidos de los beneficios sociales y económicos que van acompañados del trabajo formal.

Las cifras oficiales del empleo formal no coinciden con la realidad, y aunque así fuera, la economía informal crece de manera más rápida que la formal, por razones tan variadas como la complicación existente en el país para fundar empresas. Esto se traduce en que las personas prefieren lanzarse a la aventura de la venta y producción de bienes y servicios, que tampoco están regulados por las leyes, y por ello es imposible evitar que afecten al consumidor, que gasta su dinero en objetos o en servicios cuya muy mala calidad puede llegar a tener consecuencias trágicas.

El aumento de laborantes de la economía informal se traduce en una escasa cobertura del Seguro Social, en la ausencia de las prestaciones laborales —vacaciones, aguinaldo, bono 14—. Se incrementa con ello la cantidad de personas que deben ser atendidas por la red hospitalaria nacional, cuyas condiciones no son las mejores ni las que los ciudadanos merecen, a causa de los insuficientes presupuestos otorgados, en general, al sistema de salud pública del país.

La celebración del Día del Trabajo, ciertamente, debe hacer conciencia de las luchas que han sido históricamente realizadas, no solo en Guatemala sino en todos los países del mundo, para obtener beneficios dirigidos a quienes tienen su fuerza como forma de ganarse la vida. No se puede dejar de tomar en cuenta que los avances tecnológicos de la actualidad en muchas ocasiones se caracterizan por la disminución del número de personas empleadas. Esto no se refiere únicamente a los obreros, sino también a quienes trabajan en oficinas y cuya tarea requiere de actividad sedentaria.

Otra manera en que las organizaciones laborales pueden tener efectos positivos es gestionar que el factor de la edad de un trabajador, de cualquier tipo que sea, no constituya un obstáculo para continuar en su trabajo. Lo que se puede llamar discriminación por edad es un factor muy presente en sociedades como la guatemalteca, donde el promedio de edad no llega a los 20 años. Muchas son las acciones necesarias para que el Día del Trabajo sea una celebración en la que se manifieste la defensa de los derechos de todo tipo de personas que reciben un salario.

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